Viajes

Cuatro hoteles de lujo con spa en Marruecos

Cómo la ciudad marroquí se convirtió en un destino imperdible para quienes buscan descanso y relajación anclados en tradiciones ancestrales.

Por Redacción Reino Unido BAZAAR

Cortesía — Selman Marrakech

Hay un nuevo destino internacional líder en bienestar —y quizá no sea el más obvio a primera vista—. Marrakech, una ciudad conocida por su bulliciosa Medina, su rica escena gastronómica y su decoración opulenta, podría parecer una candidata improbable para la calma y el silencio. Sin embargo, se está consolidando rápidamente como uno de los mejores lugares para disfrutar de descanso y relajación de primer nivel. De hecho, el Global Wellness Institute (GWI) posiciona a Marruecos como uno de los países mejor valorados de la región MENA en turismo de bienestar, señalando además que esta región es el mercado de wellness de más rápido crecimiento a nivel mundial.

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Gran parte de las terapias de autocuidado y bienestar que se ofrecen en la ciudad están profundamente arraigadas en tradiciones antiguas y hacen énfasis en ingredientes naturales, desde el aceite de argán hasta el agua de rosas y la arcilla ghassoul. Los hammams —baños de vapor tradicionales y rituales de purificación— son omnipresentes y van desde experiencias locales auténticas y compartidas hasta spas privados de lujo absoluto; la mayoría de los hoteles ofrecen acceso a uno. Para quienes buscan una experiencia más consciente, la oferta es amplia: clases de yoga, sesiones de meditación y numerosos programas holísticos disponibles en los principales hoteles de lujo de la ciudad.

Con tantas opciones, te ayudamos a reducir la búsqueda. Estos son cuatro de nuestros resorts de lujo favoritos en Marrakech para hacer check-in, cada uno con un enfoque distintivo del bienestar.

Relajación total: Mandarin Oriental Marrakech

Celebrando este año su décimo aniversario, el Mandarin Oriental Marrakech es un santuario de diseño exquisito, ubicado en 20 hectáreas de olivares y jardines perfectamente cuidados, con vistas espectaculares a las montañas del Atlas. Aunque la sensación es de total aislamiento, el hotel se encuentra a solo 10 minutos en coche del vibrante corazón de la Medina, lo que lo convierte en el equilibrio ideal entre exploración y retiro.

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El hotel inauguró en septiembre de 2025 un programa especial de eventos curados que incluye desde restaurant takeovers y bares pop-up hasta masterclasses experienciales —como apicultura y producción de miel—, además de la visita rotativa de terapeutas de spa de clase mundial y carreras benéficas, todo como parte de las celebraciones por su primera década.

Gastronomía y coctelería

Si buscas algo distinto a la cocina marroquí tradicional, el Mandarin Oriental no decepciona. El reconocido restaurante chino contemporáneo Hakkasan cuenta con una sede dentro del hotel. Ling Ling by Hakkasan propone una selección de platos cantoneses modernos pensados para compartir. La experiencia de dim sum y dumplings (disponible lunes y martes) es imperdible y puede acompañarse con un cocktail pairing opcional —nada como disfrutar unos siu mai de calamar al vapor con un martini de frambuesa y lichi.

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El restaurante principal del hotel, Shirvan, presenta un menú inspirado en los viajes y, en particular, en la Ruta de la Seda: la legendaria red de rutas comerciales que conectó Oriente y Occidente. El resultado es una vibrante fusión de sabores e influencias, concebida por el chef con estrella Michelin Akrame Benallal: un auténtico “festival de sabores” que equilibra tradición y modernidad. Para un plan más relajado, Pool Garden es ideal para un almuerzo tranquilo al sol, mientras que The Tent es perfecto para disfrutar del atardecer entre palmeras. 

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Alojamiento

Las suites y villas son, sin duda, de las más refinadas y espaciosas que encontrarás en Marrakech. Nuestra estancia fue en una de las Mandarin Pool Villas, concebida como una reinterpretación contemporánea del riad tradicional, organizada en torno a un amplio patio amurallado y equipada con alberca privada, jacuzzi y cocina exterior.

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La villa está tan bien pensada que prácticamente no hay razón para salir: cuenta con camastros y day beds, mientras que la ducha se transforma en un hammam privado. Disfrutar del room service en el área de comedor resulta tan especial como una experiencia en cualquiera de los restaurantes del hotel. Y cuando cae la noche y baja la temperatura, el equipo se encarga de encender una acogedora chimenea en el patio para completar el ambiente.

Bienestar

Por supuesto, si hay algo capaz de tentarte a dejar tu espectacular alojamiento, es el spa. No resulta difícil entender por qué recibió el título de World’s Best Resort Spa 2024: se trata de un santuario sereno y profundamente relajante, que ofrece tratamientos de primer nivel, rituales holísticos e instalaciones fitness de última generación, todo inspirado en la herencia andalusí y las tradiciones marroquíes. El spa propone una amplia gama de programas —muchos de ellos personalizables según tus necesidades—. Los rituales de hammam combinan desintoxicación y relajación, mientras que la experiencia Moroccan Rose incluye desde un baño cubierto de pétalos hasta una envoltura corporal completa de rosa. El masaje con aceite de argán es, sencillamente, una experiencia que te hará salir flotando.

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No te pierdas…

La galería de arte del propio hotel, que alberga una cuidada rotación de exposiciones a lo largo del año. Durante nuestra visita, este espacio inundado de luz presentaba Silent Elevations, una muestra del artista marroquí Mahi Binebine, con esculturas y pinturas de gran formato que aportan una dimensión cultural adicional a la experiencia de hospedarse en el Mandarin Oriental Marrakech.

Foodies: Nobu Marrakech

Cuando Nobu Marrakech abrió sus puertas en 2023, se convirtió en el primer resort Nobu del continente africano, llevando consigo ese inconfundible minimalismo japonés por el que la marca hotelera y gastronómica es reconocida a nivel mundial. Esto se percibe de inmediato en el imponente atrio central, presidido por un majestuoso bonsái japonés cuyas ramas se elevan hacia los múltiples niveles abiertos que lo rodean.

El diseño circular del hotel genera una armonía visual constante; y este atrio —sereno y equilibrado— actúa como el corazón del resort, ofreciendo un remanso de calma a solo unos pasos del bullicio de la medina. El éxito de esta apertura ha sido tal que ya se han anunciado ocho nuevos hoteles Nobu en África y Medio Oriente para los próximos años.

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Gastronomía y coctelería

Como era de esperarse, la reputación culinaria de Nobu habla por sí sola; y la experiencia gastronómica es una parte esencial de la estancia. El restaurante principal ofrece un menú de platos emblemáticos —como el célebre black cod miso o los rock shrimp tempura— junto con especialidades locales rotativas, creadas por el legendario chef Nobu Matsuhisa.

El servicio es atento y cálido, impregnado del omotenashi, el espíritu japonés de la hospitalidad, mientras que el ambiente es vibrante y contagioso —lo suficientemente tentador como para quedarse a disfrutar uno o dos cocteles después de cenar—. El bar contiguo es ideal para un nightcap, con abundante vegetación, banquettes de terciopelo y una iluminación tenue que invita a prolongar la noche.

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Para quienes prefieren cenar con vistas, el restaurante y sushi bar del rooftop ofrece panorámicas de 360 grados sobre la Ciudad Roja y las montañas del Atlas. Diseñado en torno a la piscina circular de la azotea, el espacio incluye un sundeck con cabañas y áreas más relajadas para beber y comer. Pide nigiri y sashimi, reúne a tus amigos y contempla el atardecer acompañado por un DJ local en vivo.

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Alojamiento

Gracias a su diseño circular, todas las habitaciones del hotel cuentan con vistas, ya sea hacia las montañas del Atlas o hacia la Mezquita Koutoubia, desde donde se escuchan las cinco llamadas diarias a la oración. La propiedad alberga 70 suites, decoradas con guiños a la arquitectura tradicional marroquí —maderas oscuras, azulejos rústicos y arte local— equilibrados con una dosis de zen japonés. Todas las habitaciones están equipadas con duchas tipo rainfall, smart TVs y las icónicas camas Nobu, que merecen una mención especial por su extraordinario confort.

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Bienestar

Mientras que los espacios sobre el nivel del suelo giran en torno a la vida social, la gastronomía y la coctelería, en el subsuelo se encuentra el atmosférico Pearl Spa. Descender a este santuario subterráneo es como entrar en otro mundo, uno dedicado por completo al descanso y la relajación.

Con más de 2.000 metros cuadrados, el spa cuenta con 14 cabinas privadas de tratamiento, una piscina climatizada de mosaicos y un auténtico hammam marroquí con lounge, baño de vapor y sauna. En el menú destacan los tratamientos insignia Nobu, inspirados en tradiciones japonesas, junto con terapias marroquíes que utilizan productos locales de la más alta calidad.

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Si viajas en grupo y quieres mantener el espíritu festivo, puedes reservar una suite de spa privada con capacidad para hasta seis personas, que incluye sauna tradicional, jacuzzi, hammam de aromaterapia, cabina de masaje, baño de vapor y área lounge. Para un momento de desconexión total en solitario, el masaje Nobu Zen by Natura Bissé —75 minutos de absoluta tranquilidad— es una elección infalible.

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No te pierdas…

La piscina circular del rooftop, abierta todo el año. El lugar perfecto para refrescarte mientras disfrutas de las vistas panorámicas que rodean la ciudad (una cerveza local en mano, opcional).

Un espectáculo visual: Selman Marrakech

Para una estancia verdaderamente fuera de lo común, vale la pena reservar en el majestuoso palacio de Selman Marrakech, ubicado a los pies de las montañas del Atlas. Diseñado por el célebre arquitecto parisino Jacques Garcia, el resultado es una imponente fusión de esplendor marroquí con refinamiento francés, visible en cada rincón del hotel.

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La joya arquitectónica podría ser la espectacular alberca exterior de 80 metros, flanqueada por palmeras y atravesando el centro del hotel y sus jardines. Sin embargo, el verdadero sello distintivo de la propiedad es su exclusivo criadero de caballos: una colección privada de impresionantes caballos árabes que convierte a este hotel en una experiencia única (más sobre esto, más adelante). 

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Alojamiento

Selman Marrakech cuenta con 55 habitaciones, cinco suites y cinco villas privadas, todas decoradas de manera suntuosa en un estilo árabe-morisco, con azulejos intrincados, celosías de madera y arcos de herradura. La paleta contemporánea combina grises, rosa empolvado, terracota y dorado, logrando un equilibrio entre tradición y modernidad.

Cada detalle ha sido cuidadosamente pensado: nuestra suite, por ejemplo, tenía una linterna metálica suspendida sobre la cama que proyectaba delicados patrones geométricos. Todas las habitaciones disponen de terraza privada (las suites más grandes incluso cuentan con dos), con vistas a la alberca o a los jardines. Los amantes del mundo ecuestre deberían solicitar una habitación con vista directa a las caballerizas.

Las habitaciones están equipadas con todas las comodidades modernas —incluida tecnología integrada de forma discreta—, mientras que las suites ofrecen amplios vestidores y salas de estar, bañera y ducha separadas, bar privado y amenidades VIP de bienvenida.

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Gastronomía y coctelería

Selman Marrakech alberga cuatro restaurantes y dos bares, todos diseñados por Jacques Garcia y pensados para distintos gustos y momentos. La Terrasse, a cargo del chef Jean-François Piège, es un excelente punto de partida. Este elegante espacio al aire libre domina la gran alberca central y ofrece un menú de cocina mediterránea disponible durante todo el día.

El segundo restaurante del chef en el hotel, SABO, abrió en mayo de 2025. Se trata de un refinado y opulento espacio nocturno que combina alta cocina con una atmósfera inspirada en la “Belle Époque marroquí”. Para una experiencia auténticamente local, Assyl es la elección ideal: su menú de inspiración norteafricana ha sido curado por un equipo exclusivamente femenino y busca celebrar la vida, la cultura y la tradición marroquí.

El hotel es especialmente famoso por sus Sunday brunches en Le Pavillon, ubicado en el corazón de los exuberantes jardines. Este festín dominical reúne a locales, huéspedes y viajeros expertos, con un abundante buffet de cocina marroquí e internacional, demostraciones culinarias con tagines tradicionales, música en vivo y el fascinante espectáculo ecuestre Cheval de Soie (Caballo de Seda), en el que los magníficos caballos árabes desfilan por el paddock contiguo.

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Bienestar

Selman Marrakech es tan sinónimo de bienestar como de vida palaciega. Es uno de los cinco hoteles en el mundo que cuentan con un Chenot Spa, reconocidos por su enfoque personalizado y médico para restaurar el equilibrio y mejorar la salud, siguiendo el célebre Método Chenot, desarrollado durante más de 45 años por Henri Chenot. Este espacio de 1.200 metros cuadrados ha sido diseñado para evocar un baño turco tradicional e incluye siete cabinas de tratamiento, cuatro salas de hidroterapia, una piscina de hidromasaje, dos albercas exteriores climatizadas, gimnasio y boutique de spa.

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No te pierdas…

Sin duda, lo que hace verdaderamente especial a este hotel es su criadero y las caballerizas. Los caballos árabes que viven aquí son homenajeados en toda la propiedad; de hecho, el hotel toma su nombre de la línea original de sementales de pura raza “Selman”, conocidos como los reyes del desierto. En Marruecos, los caballos árabes han sido durante siglos una fuente de inspiración creativa y un símbolo profundamente ligado a la cultura y la historia del país.

Como el resto del hotel, estas caballerizas no son nada convencionales: también fueron diseñadas por Jacques Garcia con un aire regio y cada puerta lleva el nombre de su ocupante. Conectan con cinco amplios paddocks donde los caballos pastan y galopan a lo largo del día. Los huéspedes pueden visitar las caballerizas en cualquier momento y reservar experiencias ecuestres personalizadas para todos los niveles, desde principiantes hasta jinetes expertos. Y si prefieres observar, también es posible adentrarse en el mundo de la doma clásica, la equinoterapia y el corporate coaching.

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Para familias: Four Seasons Marrakech

El Four Seasons Marrakech es una de esas joyas poco comunes que logra estar cerca de todo y, al mismo tiempo, completamente apartado. A solo 10 minutos en coche del aeropuerto y ubicado fuera de la avenida principal, el hotel queda físicamente separado del bullicio de la ciudad por una reja eléctrica y un largo camino de acceso. Sin embargo, su atmósfera, su estética —y sus 40 acres de exuberantes jardines— hacen que también se sienta metafóricamente lejano: un verdadero oasis.

En el edificio principal abundan los espejos de agua, las flores frescas y las aves del paraíso; en el exterior, los patios bordeados de palmeras, las fuentes monumentales y la vegetación perfectamente cuidada refuerzan la sensación de calma absoluta. La arquitectura es tradicional —con arcos de herradura, elaborados azulejos y patrones geométricos—, mientras que el servicio es impecable: basta pensar en sentarse junto a la alberca para que aparezca una hielera con botellas de agua fría.

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Como sucede en otras propiedades de Four Seasons, los niños son especialmente bienvenidos. A su llegada, los pequeños reciben regalos cuidadosamente preparados en la habitación (baberos, batas, galletas y babuchas tradicionales con el sello Four Seasons), además de contar con sillas altas, cunas, calentadores y esterilizadores de biberones bajo petición. El hotel también dispone de un excelente kids club y servicio de niñera. Todos los restaurantes ofrecen menús infantiles y hay una piscina especialmente pensada para los más chicos.

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Gastronomía y coctelería

Las opciones gastronómicas son tan variadas como tentadoras. En el edificio principal se encuentra el bar de ambiente envolvente —donde con frecuencia músicos y bailarines locales se mueven entre las mesas— y el restaurante Inara, especializado en cocina local, con platos como falafel, hummus y tagines.

En la planta baja, camino a las piscinas, está Quattro, el restaurante italiano del sur que también funciona como espacio para el desayuno. Si visitas durante el Ramadán, podrás disfrutar del iftar, el generoso buffet con el que se rompe el ayuno diario. Azzera es el lugar ideal para almuerzos relajados junto a la alberca: sus sliders de cordero, con el punto justo de picante, son adictivos. Para el atardecer, el plan perfecto es subir a Zen, el rooftop bar del hotel.

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Alojamiento

Se distribuye tanto en el edificio principal como en suites ubicadas alrededor de las piscinas y los restaurantes del resort. Todas las habitaciones cuentan con balcón o terraza privada, y las patio suites suman el atractivo adicional de una pequeña alberca climatizada en la terraza solárium.

Las camas king size están generosamente vestidas con múltiples almohadas, mientras que los baños, revestidos en mármol, incluyen lavabos dobles, bañera y ducha tipo cascada independiente. No falta ninguna comodidad moderna: televisores de pantalla plana, puertos USB, reproductores de DVD, cafeteras y estaciones de conexión para iPod. Los minibares están bien surtidos con destilados premium, vinos y cervezas locales.

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Bienestar

El spa es tan sereno y relajante como el resto del hotel, aunque su atmósfera tranquila no implica falta de rigor: el equipo es atento y profundamente profesional. Con 14 cabinas individuales y tres dobles, es ideal tanto para tratamientos en solitario como en pareja. Las áreas húmedas —sauna, baños de vapor y hammam— se utilizan por separado para hombres y mujeres.

Estando en Marrakech, probar un hammam es casi obligatorio, y el tratamiento Morocco Well Being, de tres horas de duración, es el más recomendable. También hay una cabina de spa junto a la piscina, perfecta para disfrutar de un masaje al aire libre, a pocos pasos del agua.

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No te pierdas…

La boutique del hotel, considerada una de las mejores de la ciudad. En ella encontrarás a destacados diseñadores marroquíes, como los bolsos de Lalla Alia y Owl Marrakech, una encantadora firma de moda infantil. ¿Lo mejor? El hotel puede organizar el envío de tus compras, así que puedes darte un gusto sin preocuparte por el límite de equipaje. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.