Consejos de cuidado

Lo que TikTok no te dice sobre los gadgets de belleza más virales

Antes de comprar otro gadget viral, esto es lo que debes saber sobre los dispositivos de belleza que dominan tu “for you page”.

Por Camila Miranda Mieles

Harper's BAZAAR — Ecuador

Si tienes un algoritmo que te muestra las últimas tendencias de belleza, es probable que más de una vez te hayas detenido a ver cómo influencers, celebridades o incluso dermatólogos recomiendan herramientas que prometen desde un lifting facial hasta un tratamiento de cabina, con solo cinco minutos al día y sin salir de casa.

Los gadgets de belleza —ya sean manuales o tecnológicos— se han convertido en objetos de deseo para quienes buscan optimizar su rutina sin complicarse, impulsados por un marketing que mezcla ciencia y estética. Pero, ¿funcionan realmente? ¿Valen la pena? ¿Son seguros?

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Para responder estas preguntas con claridad, Harper’s BAZAAR Ecuador conversó con Cristina Palacios, médica estética formada en Ecuador y Europa, fundadora de su propia clínica en el centro de Madrid y defensora de una medicina estética natural, que acompaña el envejecimiento sin transformar los rasgos. Para ella, muchos de estos dispositivos no son dañinos, pero pocos hacen lo que dicen… y casi ninguno reemplaza una base sólida de hábitos, productos y tratamientos médicos bien indicados.

A continuación, presentamos seis de los gadgets más virales del momento, con una lectura honesta sobre lo que sí pueden aportar (y lo que no).

1. Gua Sha: lejos del lifting facial

Convertida en ícono del self-care en todas las redes sociales y en nuestras rutinas diarias, la Gua Sha —que puede ser de jade, piedra o acero— es, ante todo, una herramienta de masaje. Su verdadero aporte está en el drenaje linfático y la mejora de la microcirculación. “Cuando la usas de forma correcta, puedes ver una piel más descansada, menos hinchada, y con una sensación de alivio ante la tensión muscular”, explica Palacios.

El problema llega cuando se le atribuyen efectos estructurales. “No equivale a un lifting ni a una remodelación. No reposiciona tejidos ni estimula colágeno. El día que te haces el masaje te ves mejor; el día que lo dejas, el efecto desaparece”. Además, el mal uso, como aplicar demasiada presión, usarla sobre piel seca o su aplicación tras bótox o rellenos, puede resultar contraproducente. 

Para quienes buscan resultados que vayan más allá del aspecto momentáneo, Palacios sugiere drenajes profesionales, radiofrecuencia o tratamientos de cabina que sí actúan en capas más profundas de la piel.

2. Ice globes y cryo sticks: frío, frescura y resultados pasajeros

Los ice globes y los cryo sticks se han vuelto infaltables en las rutinas matutinas por su efecto refrescante y descongestionante. Aplicarlos sobre la piel puede reducir temporalmente la inflamación, dar la sensación de poros más “cerrados” y una mirada más descansada, pero ¿eso significa que cambian la estructura de la piel?

“No. El frío provoca vasoconstricción —los vasos sanguíneos se contraen— lo que da esa sensación de tonicidad e inflamación reducida por un momento. Son descongestivos, especialmente útiles para bolsas causadas por retención de líquidos, pero no transforman la piel ni solucionan problemas crónicos de textura o pigmentación”. En pieles con rosácea o muy reactivas pueden empeorar la condición. 

Para quienes buscan combatir inflamación persistente, ojeras marcadas o sensibilidad, la médica recomienda enfoques más efectivos en el largo plazo, como rutinas con activos calmantes como niacinamida, pantenol o cafeína en el contorno de ojos, usados de manera constante.

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3. Dermaroller en casa: errores cortopunzantes

Entre todos los dispositivos, hay uno que la experta desaconseja completamente: el dermaroller doméstico. Aunque la micropunción médica es uno de los tratamientos más eficaces para estimular colágeno, mejorar textura y tratar manchas o cicatrices, en casa el escenario es completamente distinto.

“El microneedling profesional es uno de los tratamientos más eficaces que existen en una clínica. Lo que no es eficaz ni seguro es un dermaroller casero. No se controla la profundidad, las agujas no siempre son estériles y los productos que se aplican no están formulados para penetrar la piel de forma segura. El riesgo de infecciones, manchas y cicatrices es alto”. Su conclusión: en casa, no.

Si lo que buscas es mejorar textura, líneas finas o manchas, existen versiones médicas de microneedlingpeelings que resultan mucho más eficaces y seguras. Incluso tratamientos despigmentantes supervisados.

4. Cepillos sónicos: seguros, pero prescindibles

Los cepillos sónicos prometen llevar tu limpieza a otro nivel gracias a su vibración. ¿Es cierto? Depende. Según Palacios, estos dispositivos pueden ayudar en pieles con exceso de sebo o tendencia acnéica, pero no hacen magia ni aseguran un beneficio superior. “Un buen limpiador usado con las manos tiene resultados que no distan tanto de los cepillos. Lo que realmente marca la diferencia es la técnica y la selección del producto adecuado para tu tipo de piel, más que el dispositivo en sí”.

De hecho, cuenta con el riesgo de sobreexfoliar la piel y dañar la barrera cutánea en caso de usarlo excesivamente, lo que puede aumentar la sensibilidad y generar sequedad o irritación. En resumen, una limpieza bien hecha con las fórmulas correctas, complementada con exfoliaciones químicas suaves periódicamente, puede ser igual o más efectiva. Y quizás hasta más económica.

5. Máscaras LED: tecnología respaldada

Aquí la historia cambia. Las máscaras LED (especialmente las de luz roja y azul) son de los dispositivos con más respaldo científico entre los que hemos visto. La luz roja se asocia con la estimulación de colágeno y la reducción de inflamación, mientras que la luz azul ayuda a combatir bacterias relacionadas con el acné. “Si tuviera que recomendar un gadget con base en evidencia y respaldo científico, sería este”. Sin embargo, advierte que las versiones domésticas no tienen la potencia de los equipos clínicos, por lo que los resultados suelen ser más suaves y requieren constancia y expectativas realistas.

Además, aunque pueden ser un complemento útil, no reemplazan una rutina médica completa ni tratamientos más intensivos cuando hay condiciones específicas como melasma o acné severo. En esos casos puede ser contraproducente, por lo que Palacios sugiere que siempre deben usarse bajo recomendación y acompañamiento de un profesional.

6. Microcorriente facial: firmeza momentánea

Los dispositivos que utilizan microcorriente buscan dar un efecto tensor al rostro estimulando el músculo. El resultado puede verse con una piel más “firme” inmediatamente después del uso, pero ese efecto es temporal y superficial. “El problema es que la flacidez no es solo muscular. También hay pérdida de grasa, laxitud de la piel y de los ligamentos… y sobre eso la microcorriente no actúa”. Además, están contraindicados en personas con marcapasos, embarazadas, problemas de tiroides o infecciones cutáneas.

Para quienes buscan una redefinición más profunda, la médica recomienda tecnologías como radiofrecuencia, láseres específicos, bioestimuladores de colágeno o tratamientos inyectables, según las necesidades individuales.

Más allá del gadget

Antes de pensar en dispositivos, Palacios insiste en reforzar lo esencial: protección solar diaria, activos con evidencia (como el retinol), una alimentación rica en antioxidantes, ejercicio —especialmente de fuerza— y un buen descanso. “Sin una base sólida, ningún gadget va a compensar malos hábitos o expectativas irreales. Es como querer suplementarse sin comer bien”.

Veredicto final

Los gadgets pueden ser un complemento estético, nunca una solución milagrosa. Algunos, como las máscaras LED, tienen respaldo científico si se usan correctamente y con expectativas realistas. Otros, como el dermaroller doméstico, pueden ser directamente perjudiciales. “Todo lo que promete resultados extraordinarios en muy poco tiempo debería hacerte dudar. La belleza no debería costarte tu salud y lo verdaderamente transformador sigue estando en los hábitos, la constancia y el criterio médico”, concluye. (I)