Harper's BAZAAR

Hace unos días, Dua Lipa se casó con Callum Turner en una íntima ceremonia civil en el oeste de Londres. La superestrella del pop lució un traje de falda blanco hecho a medida por Schiaparelli, diseñado por Daniel Roseberry. El conjunto incluía un blazer de manga larga con cintura entallada y botones dorados de inspiración surrealista, acompañado de una falda recta que caía por debajo de la rodilla en la parte delantera y se extendía hasta el suelo en la parte posterior. Completó el look con zapatos blancos de Manolo Blahnik, guantes hasta la muñeca, un collar Serpenti de Bulgari y un gran tocado de Stephen Jones revestido con pan de oro.

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El traje de Dua Lipa rindió homenaje al que Bianca Jagger llevó para casarse con Mick Jagger en 1971. A pesar de los más de 50 años que separan ambos looks, las similitudes son evidentes. Jagger vistió un diseño de Yves Saint Laurent compuesto por un blazer blanco de una sola botonadura, llevado sin nada debajo, combinado con una larga falda recta y complementado por un sombrero de ala ancha cubierto con un velo. Ambos estilismos funcionaron como una forma de desafiar sutilmente la tradición usando algo que, en realidad, era bastante tradicional. Sin embargo, de manera irónica, el look de Dua Lipa refleja lo que está ocurriendo actualmente en la moda y quizás anticipa lo que viene para la industria nupcial. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era de bodas con traje de falda?

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Daily Mail. Shutterstock.
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Getty Images. Bianca y Mick Jagger en su boda 1971.

Aunque los trajes han ganado popularidad en las últimas décadas entre las novias que, por distintas razones —ya sea por expresión de género, estilo personal u otras preferencias—, no se identifican con un vestido de gala, el traje de falda en particular no es una opción tan frecuente. Esta prenda ocupa un espacio simbólico curioso entre la rebeldía y la conformidad. Por un lado, el componente de sastrería conserva ciertas connotaciones asociadas al vestuario masculino; por otro, la falda aporta un elemento claramente femenino. Se trata de una silueta muy tradicional dentro de la moda femenina, estrechamente vinculada a su época de mayor auge a comienzos del siglo XX.

Sin embargo, cuando estos conjuntos coordinados dejaron de estar de moda y adquirieron una imagen algo rígida o anticuada, comenzaron a convertirse en una herramienta para quienes buscaban vestir de forma más vanguardista, generando una sensación de transgresión precisamente al llevarlos fuera de su contexto habitual. En las bodas, las novias que eligieron trajes de falda para su gran día aportaron una dosis de actitud punk y espíritu inconformista. En 1990, la modelo y diseñadora Inès de la Fressange combinó un vestido blanco de corte recto y guantes con un blazer color crema de Yves Saint Laurent y un sombrero de ala plana cubierto con velo. El resultado fue un look sofisticado, pero audaz por alejarse de los voluminosos vestidos que caracterizaron el final de la década de los ochenta.

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Getty Images. Inès de la Fressange en su boda con un traje de Yves Saint Laurent. 

En la película Sex and the City, Carrie Bradshaw —aunque sea un personaje ficticio— sorprendió a sus amigas al elegir un traje de falda vintage de seda color crema, descrito como “un vestido de nadie”. Aunque más tarde fue persuadida para lucir un extravagante vestido de Vivienne Westwood, finalmente terminó feliz regresando a su elección original. Aun así, no existen demasiados ejemplos entre las celebridades. Los trajes de falda para bodas siguen siendo una elección poco común y, sin duda, una opción que desafía las convenciones.

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Carlo Scarpato. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT. Chanel Primavera 2026.

Dua Lipa no suele ser discreta en sus elecciones de moda. En la alfombra roja suele inclinarse por diseños con atrevidos recortes, transparencias y elaborados adornos. Sin embargo, su elección resulta un poco menos sorprendente si se considera el resurgimiento que está viviendo el traje de falda dentro de la industria de la moda. La llegada de Matthieu Blazy a Chanel ha contribuido a devolver esta silueta al centro de la conversación. El diseñador ha reinterpretado los conjuntos de tweed de inspiración sastre que Gabrielle 'Coco' Chanel popularizó en la década de 1950, incorporando colores vibrantes, cortes más relajados y detalles llamativos.

Cortesía de Tom Ford. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT. Tom Ford Otoño 2026.
Cortesía de Tom Ford. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT. Tom Ford Otoño 2026.

“Creo que cuando Chanel presentó la combinación de una camisa Charvet con una falda de noche, fue un gran momento de revelación”, afirma Anny Choi, estilista nupcial y consultora de marcas, en referencia a uno de los looks más comentados de la colección Primavera 2026. La propuesta destacaba por su elegancia desenfadada y reflejaba una nueva manera de entender el vestir formal, una visión que podría estar influyendo también en el futuro de la moda nupcial. Y la tendencia no se ha detenido ahí. Haider Ackermann abrió su desfile Otoño 2026 para Tom Ford con un impecable traje de falda en tono marfil, ajustado a la cintura y de líneas precisas. Lo combinó con medias negras, stilettos y un llamativo labial rojo, creando una imagen sofisticada y poderosa.

Tampoco sorprende encontrar esta estética de forma recurrente en las colecciones recientes de Schiaparelli, bajo la dirección de Daniel Roseberry. La propuesta aparece con frecuencia a través de chaquetas de hombros marcados y faldas largas de silueta estilizada, reforzando el regreso de una feminidad estructurada que combina elegancia clásica con una actitud contemporánea. 

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Cortesía de Schiaparelli. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT. Schiaparelli Otoño 2026. 

“Después de la tendencia de las bodas extravagantes del año pasado, cada vez más mujeres se inclinan por celebraciones más reflexivas e intencionales para 2027”, explica Anny Choi. En este contexto, las ceremonias civiles son una opción mucho más atractiva para quienes no desean una boda tradicional de gran escala. Además, puede servir como antesala de una celebración más grande para quienes, como Dua Lipa, disfrutan de la idea de una boda íntima sin renunciar a una gran fiesta. 

En cuanto al vestuario, esta transformación también está marcando nuevas preferencias. “Esto significa menos vestidos de gala voluminosos y más piezas nupciales que se sienten como una versión elevada del estilo personal que las novias usan en su día a día”, señala Choi. Después de todo, los conjuntos de dos piezas ofrecen una ventaja práctica difícil de ignorar. Las novias de Choi valoran la posibilidad de reutilizar prendas individuales. Algo que, claramente, no ocurre con un vestido de gala tradicional.

Warner Bros. TV. Getty Images. Zendaya vistiendo Stella McCartney.
Warner Bros. TV. Getty Images. Zendaya vistiendo Stella McCartney.

La gira promocional de Zendaya para The Drama también dejó entrever el potencial de los vestidos de novia más informales —además de algunos vestidos de gala en tonos marfil—. Entre los looks más comentados destacó un traje de falda color hueso con detalles de piel, diseñado por Stella McCartney. Incluso Lauren Sánchez apostó por el glamour del viejo Hollywood antes de su fin de semana de boda en Venecia, luciendo un traje de falda de manga corta de Dior. Cada quien puede interpretar ese gesto como quiera.

Todo parece formar parte de una tormenta perfecta. Nuestros ojos se están acostumbrando nuevamente a esta silueta que es, al mismo tiempo, tradicional y poco convencional, justo cuando las novias están siendo alentadas a cuestionar las reglas establecidas y a redefinir lo que significa vestir de blanco. En el centro de todo este diagrama de influencias se encuentra el look de cierre de la colección de alta costura Primavera 2026 de Chanel, diseñada por Matthieu Blazy.

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Carlo Scarpato. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT. Chanel 2026.

En la década de 1980, Karl Lagerfeld estableció la tradición de cerrar los desfiles de alta costura de la casa francesa con un look nupcial. Sus propuestas variaron en nivel de formalidad y apego a las convenciones. A lo largo de los años desfilaron minifaldas, corsés, capas, bodys adornados con cristales, amplias faldas de tul e incluso algunos trajes de pantalón. Sin embargo, para su debut en alta costura, Blazy eligió un camino diferente. La modelo y musa de la firma, Bhavitha Mandava, apareció con una camisa masculina de gran tamaño combinada con una falda a la rodilla confeccionada con pétalos de nácar.

La propuesta resumía a la perfección el espíritu del momento: una estética que toma elementos clásicos, los reinterpreta con libertad y desafía las expectativas sobre cómo debe lucir una novia contemporánea. He aquí el nuevo traje de falda nupcial. (I)

Nota publicada originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.