Debo confesar que de pequeña le tenía miedo a la muerte, hoy —a mis 36 años— me inquieta más la vejez. Llegar a la vida adulta con carencias y limitaciones se convirtió en una de mis mayores preocupaciones. Por eso empecé a cuidar mi alimentación y mis rutinas de ejercicio. Luego, me asustaron los cambios hormonales que todas vivimos en la menopausia y que mujeres muy cercanas a mí, poco a poco, los están sintiendo. Movida por esa ansiedad, incorporé nuevos hábitos para evitar los efectos del envejecimiento. ¿Cuáles son válidos y realmente aconsejables?

En esta época se habla de menopausia y de perimenopausia. Según la Clínica Mayo de Estados Unidos, esta última es el periodo en el cual el cuerpo va adaptándose para dejar de concebir. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la menopausia ocurre entre los 45 y 55 años en la mayoría de las mujeres. La perimenopausia puede comenzar a finales de los treinta, según estudios de la Clínica Cleveland (Estados Unidos), con síntomas como ataques de calor, cambios de ánimo y períodos irregulares. Dura entre cuatro y ocho años y la principal causa es la disminución de los niveles de estrógeno.
Ocuparse de cómo envejecer es el lema de Katiuska Rivera, especialista en medicina estética, longevidad y biohacking. En cambio, para la nutricionista de KireiCenter, Camila Vela, lo importante es la calidad de los años que vivimos. Estas expertas nos ayudan a entender qué suplementos debemos tomar en nuestros 30’s, aunque en muchos casos lo ideal es comenzar una década antes. Los ciclos fisiológicos se adelantan por factores que aún están en investigación, como la presencia de microplásticos en alimentos y bebidas. Asimismo, tendemos a tener desbalances hormonales y esto puede afectar la tiroides y los niveles de azúcar. Por ello, empezar a hacerlo funcionalmente es determinante.
La suplementación debe entenderse como una herramienta personalizada y guiada por las necesidades de cada cuerpo.
Para Vela, el primer paso es realizarse un examen con un médico con enfoque funcional, es decir, que entienda al cuerpo y la mente como un todo. Rivera sostiene que la suplementación debe basarse en biomarcadores y en la historia clínica de cada paciente. Dejarse llevar por sugerencias de celebridades puede ser contraproducente. Ambas especialistas explican que las mujeres, en comparación con los hombres, requieren mayores cantidades de antioxidantes.
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Estos contrarrestan los altos niveles de cortisol (la hormona del estrés), que tiene una estrecha relación con la leptina (la hormona del equilibrio energético). Cuando este balance se altera, también pueden haber cambios en el apetito y la saciedad. Allí entran en juego los antioxidantes, presentes en alimentos como los frutos rojos y el matcha. Sin embargo, se recomienda incluir también el resveratrol.

Este es un compuesto antioxidante con polifenoles. Se encuentra en la piel de las uvas rojas, los arándanos y el vino tinto. Existen varias marcas en el mercado de…
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