Harper's BAZAAR

Aunque nos gustaría pasar todos los días tomando el sol —y algunos incluso lo han intentado, como demuestra The Beach Bum de Harmony Korine—, no siempre es la mejor idea si queremos evitar que el calor nos derrita el cerebro o acelere el envejecimiento de la piel. Por suerte, existe una amplia selección de películas que pueden definirse, simplemente, como cine de playa.

¿Pero qué convierte a una película en una beach movie? La respuesta no es tan sencilla, ya que se trata de un subgénero sorprendentemente amplio.

En el cine, las playas han servido de refugio para criminales amantes de la adrenalina (que además practican surf), para parejas que intentan reconciliarse consigo mismas, e incluso, en un caso muy particular, para un piloto que también es un cerdo. En ellas puedes encontrar una playa capaz de hacerte envejecer de forma acelerada, o una sirena en busca del amor verdadero.

La playa ofrece un escenario perfecto para todo tipo de historias, adaptándose a cualquier estado de ánimo durante las cálidas noches de verano. Esta es la selección de Harper’s BAZAAR, con películas que abarcan desde el terror y la acción hasta el romance y la fantasía.

Point Break (1991)

Bodhi (un magnético Patrick Swayze) vive obsesionado con encontrar “la gran ola”, una tormenta que ocurre apenas una vez cada 50 años y promete generar el oleaje más impresionante de la costa de California.

Junto a un excéntrico grupo de surfistas adictos a la adrenalina, pasa la mayor parte de su vida sobre la tabla. Sin embargo, el agente del FBI Johnny Utah (Keanu Reeves) sospecha que la banda está detrás de una serie de sofisticados robos a bancos.

Para descubrir la verdad, Utah se infiltra en el grupo, pero termina cautivado por la fuerza del océano y por una surfista interpretada por Lori Petty. Dirigida por Kathryn Bigelow, Point Break es una obra maestra del cine de acción: un thriller intenso, desmesurado y con un gran corazón, que se ha ganado con justicia su estatus de película de culto.

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Sonatine (1993)

Un desencantado jefe yakuza, Murakawa (Takeshi Kitano), viaja junto a su grupo a Okinawa para mediar en un conflicto entre bandas, pero la misión pronto se convierte en una emboscada.

Tras sobrevivir al enfrentamiento, se refugia con los miembros restantes de su organización en una aislada casa frente al mar, acompañado también por Miyuki (Aya Kokumai), una joven a la que rescata de una agresión.

A partir de ese momento, Sonatine transcurre casi por completo en ese entorno costero. Entre largas jornadas de espera, los yakuza matan el tiempo participando en juegos absurdos y casi infantiles, como dispararse fuegos artificiales entre ellos.

Esta singular película está impregnada de un profundo sentimiento de vacío existencial. Sin embargo, Takeshi Kitano, quien además de protagonizarla también la dirige, introduce un inesperado sentido del humor y una ligereza que terminan acentuando, en lugar de aliviar, el trasfondo melancólico de la historia.

Jaws (1975)

Dun-dun… dun-dun… dun-dun, dun-dun… Basta con imaginar la inolvidable banda sonora de Jaws para sentir el miedo que inspira el rey del océano.

La obra maestra de Steven Spielberg, ambientada junto al mar, prácticamente no necesita presentación. La historia sigue al jefe de policía Martin Brody (Roy Scheider), al ictiólogo Matt Hooper (Richard Dreyfuss) y al curtido capitán Quint (Robert Shaw), quienes unen fuerzas para enfrentarse cara a cara con el gigantesco tiburón que aterroriza a una comunidad costera.

Un clásico imprescindible del verano, aunque quizá no sea la mejor opción para ver justo antes de entrar al mar.

Portrait of a Lady on Fire (2019)

Las dos protagonistas de Portrait of a Lady on Fire pasan tanto tiempo recorriendo, entre el romance y la melancolía, las playas azotadas por el viento de una remota isla francesa que la aclamada película de Céline Sciamma bien podría considerarse una auténtica beach movie.

La historia sigue a Marianne (Noémie Merlant), una joven pintora contratada para realizar el retrato de bodas de Héloïse (Adèle Haenel), la hija de una aristócrata francesa que se resiste al matrimonio.

Existe, sin embargo, una condición: Héloïse no puede saber que está siendo retratada. Por ello, Marianne pasa sus días observándola en secreto para después plasmarla en el lienzo. Con el paso del tiempo, ambas mujeres se enamoran de manera gradual. Su vínculo nace de la entrega mutua y del deseo compartido, alejándose de las narrativas tradicionales dominadas por la mirada masculina para construir una historia profundamente íntima y delicada.

Después de verla, lo más probable es que solo quieras perderte contemplando el mar.

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Old (2021)

No podía faltar en esta lista la playa que te hace envejecer. En este thriller de M. Night Shyamalan, un grupo de turistas —con una dinámica que recuerda a The White Lotus— descubre una misteriosa playa donde el tiempo transcurre de forma anormal, acelerando el envejecimiento de quienes permanecen en ella.

Shyamalan nunca ha tenido miedo de apostar por premisas extravagantes y, en ocasiones, desmesuradas. Sin embargo, Old es una de esas raras ocasiones en las que consigue transformar una idea insólita en una película ejecutada con gran eficacia.

Gran parte de su fuerza radica en que toda la historia se desarrolla en una única playa paradisíaca, donde un elenco encabezado por Thomasin McKenzie, Vicky Krieps, Rufus Sewell y Alex Wolff deben enfrentarse, de forma inevitable, a la fragilidad de la vida y a la rapidez con la que el tiempo puede escaparse.

Cast Away (2000)

Chuck Noland (Tom Hanks) lleva una vida aparentemente sencilla. Trabaja como analista de sistemas para FedEx en Memphis y planea pedir matrimonio a su novia durante la víspera de Año Nuevo. Pero sus planes cambian drásticamente cuando el avión de carga en el que viaja por trabajo se estrella en el océano Pacífico Sur.

A partir de ese momento, Cast Away se convierte en una poderosa historia sobre la supervivencia y la perseverancia, mientras Chuck lucha contra la naturaleza —y contra la soledad— tras quedar varado en una isla desierta.

Por fortuna, encuentra un inesperado compañero: el inolvidable Wilson, un balón de voleibol con un rostro dibujado que terminaría convirtiéndose en uno de los personajes más icónicos del cine.

L’Avventura (1960)

En la revolucionaria L’Avventura, de Michelangelo Antonioni, un grupo de adinerados europeos viaja en yate hasta una remota isla volcánica. Las mejores amigas Claudia (Monica Vitti) y Anna (Lea Massari) organizan el viaje para celebrar el regreso de Sandro (Gabriele Ferzetti), el novio de Anna, tras un largo viaje de negocios.

Sin embargo, una vez en la isla, Anna desaparece de manera inexplicable. Mientras Sandro y Claudia la buscan incansablemente, la relación entre ambos comienza a transformarse hasta convertirse en una inesperada historia de amor.

Lo que ocurre después marcó un antes y un después en la historia del cine. Antonioni rompe con las convenciones narrativas tradicionales para explorar temas como la alienación, el vacío existencial y las ambigüedades morales de la alta sociedad.

Un hermoso misterio ambientado junto al mar, ideal para quienes buscan una película contemplativa durante los días más melancólicos del verano.

Porco Rosso (1992)

Marco Pagot, un antiguo piloto de la aviación de la Primera Guerra Mundial, vive solo en una recóndita playa y dedica sus días a trabajar como cazador de recompensas, pilotando su característico avión rojo sobre el mar Adriático.

Y sí, también es un cerdo. Aunque gran parte de Porco Rosso, de Hayao Miyazaki, transcurre en el cielo o en distintas islas del Adriático, esta entrañable película animada merece un lugar en esta lista por el refugio donde vive su protagonista: una aislada cala de piedra caliza en la que lo vemos descansar, beber vino y escuchar la radio mientras contempla el mar.

Una imagen que resume a la perfección el espíritu de unas vacaciones de verano con las que cualquiera soñaría.

The Endless Summer (1966)

El único documental de esta selección es también una obra imprescindible. En The Endless Summer, el surfista y cineasta Bruce Brown siguió durante varios años a Michael Hynson y Robert August mientras recorrían el mundo en busca de la ola perfecta.

A lo largo de sus poco más de 90 minutos, el documental captura las hazañas de ambos surfistas enfrentándose al océano en destinos como Hawái, Sudáfrica y Australia, además de otras playas alrededor del mundo.

Su extraordinaria fotografía y la enérgica banda sonora del grupo The Sandals convierten esta película en un clásico del cine de surf y en una auténtica celebración del espíritu aventurero del verano.

Spring Breakers (2012)

Considerada una de las películas más divisivas de la década de 2010, Spring Breakers se ha consolidado con el tiempo como una obra clave de la cultura pop contemporánea.

El neo-noir de Harmony Korine, ambientado en Florida y bañado en luces de neón, sigue a cuatro estudiantes universitarias —interpretadas por Selena Gomez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson y Rachel Korine— que viajan en busca de fiestas durante las vacaciones de primavera, solo para terminar inmersas en el lado más oscuro y criminal del llamado “Sunshine State”.

Su camino se cruza con Alien (James Franco), un extravagante traficante de drogas inspirado en el rapero Riff Raff, y, como era de esperar, las consecuencias son tan caóticas como impredecibles.

Vista en retrospectiva, esta sátira surrealista —que ayudó a definir el tono de la entonces emergente A24— ofrece una mirada sorprendentemente aguda sobre las contradicciones y los excesos del sueño americano.

The Beach (2000)

Cuando se estrenó, The Beach, de Danny Boyle, fue duramente criticada tanto por la prensa como por el público, algo sorprendente si se considera que pocos años antes el director había firmado la aclamada Trainspotting.

Sin embargo, con el paso del tiempo, esta primera colaboración entre Boyle y el entonces guionista Alex Garland ha sido revalorizada hasta convertirse en una pieza fundamental tanto dentro de la filmografía del director como en la carrera de Leonardo DiCaprio.

La historia sigue a Richard (DiCaprio), un joven mochilero que recorre el sudeste asiático y escucha rumores sobre una playa secreta de belleza paradisíaca. Cuando finalmente la encuentra, el lugar parece cumplir todas las promesas de un auténtico paraíso.

Pero pronto Richard descubre que los habitantes de esa comunidad comienzan a comportarse de una manera cada vez más inquietante. Después de la playa que te hace envejecer, esta es la playa que puede sacar lo peor de ti.

How Stella Got Her Groove Back (1998)

Stella Payne (Angela Bassett) es una exitosa corredora de bolsa en San Francisco cuya vida gira exclusivamente en torno al trabajo.

Y se nota. Sus amigas perciben que su ritmo de vida no le deja espacio para salir, divertirse o, simplemente, relajarse. En How Stella Got Her Groove Back, sus inseparables amigas —interpretadas por Whoopi Goldberg y Regina King— deciden sacarla de la rutina llevándola a unas vacaciones en las playas de Jamaica.

Allí conoce a Winston Shakespeare, un joven y carismático chef interpretado por Taye Diggs en su debut cinematográfico.

Esta comedia romántica, cargada de espíritu escapista, reivindica que una mujer de 40 años y madre también merece disfrutar plenamente de la vida, ya sea tomando cócteles frente al mar o viviendo un apasionado romance durante unas vacaciones inolvidables.

Forgetting Sarah Marshall (2008)

Considerada una de las comedias románticas ambientadas junto al mar más memorables de finales de los años 2000, Forgetting Sarah Marshall sigue siendo una película llena de humor y corazón.

La historia tiene como protagonista a Peter (Jason Segel), un músico que atraviesa uno de los peores momentos de su vida tras ser abandonado por su famosa novia, la estrella de televisión Sarah Marshall (Kristen Bell).

Con la esperanza de superar la ruptura, decide viajar a Hawái para despejarse, solo para descubrir que Sarah se hospeda en el mismo resort junto a su nueva pareja. Lo que sigue es una divertida y entrañable historia sobre el duelo amoroso, la capacidad de seguir adelante y las segundas oportunidades. La película reúne además a un elenco emblemático de la década de los 2000, con Paul Rudd, Mila Kunis, Jonah Hill, Bill Hader y otros rostros inolvidables del cine de esa época.

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Us (2019)

Puede que Us, de Jordan Peele, no sea la primera película que viene a la mente al pensar en historias de playa, pero definitivamente merece un lugar en esta lista.

La trama sigue a Adelaide "Addy" Wilson (Lupita Nyong’o), quien viaja junto a su esposo (Winston Duke) y sus dos hijos (Shahadi Wright Joseph y Evan Alex) a Santa Cruz, California, para disfrutar de unas vacaciones frente al mar.

Al principio, la familia se cruza con unos peculiares vecinos, los Tyler, interpretados por Elisabeth Moss y Tim Heidecker. Sin embargo, la tranquilidad desaparece cuando cuatro misteriosos intrusos llegan a la casa donde se hospedan.

Lo más inquietante es que esos desconocidos son copias exactas de los propios Wilson. Como ocurre en todas las películas de Jordan Peele, Us combina el terror con una narrativa surrealista, llena de giros inesperados y escenas tan perturbadoras como fascinantes.

Es una película imprescindible… aunque, si decides verla de noche, quizá sea mejor hacerlo acompañado.

Aquamarine (2006)

Los últimos días del verano están llegando para las adolescentes Claire Brown (Emma Roberts) y Hailey Rogers (JoJo Levesque).

Pero este verano tiene un sabor a despedida para Hailey, ya que el trabajo de su madre las obliga a mudarse a Australia. Desesperada por encontrar una forma de cambiar su destino, espera un milagro que pueda salvar el verano.

Y ese aparece en forma de Aquamarine (Sara Paxton), una sirena que llega a la orilla después de escapar de un matrimonio arreglado. (En el mundo de las sirenas, aparentemente, no creen en el amor verdadero).

Aquamarine les pide ayuda a las dos jóvenes para demostrar que el amor realmente existe —quizás con la ayuda de un apuesto salvavidas— y, a cambio, les concederá un deseo.

Una comedia fantástica y familiar que se ha convertido en un clásico ideal para ver durante las tardes relajadas de verano, especialmente si estás de viaje con niños.

The Descendants (2011)

The Descendants, de Alexander Payne, está llena de una cinematografía deslumbrante que captura la belleza natural de Hawái. (Y probablemente eso ya sea suficiente para incluirla en esta lista de películas de playa).

En medio de ese paisaje paradisíaco vive Matt King (George Clooney), un padre soltero que se ve obligado a hacerse cargo de sus dos hijas después de que su esposa queda en coma.

Basada en la novela de la escritora hawaiana Kaui Hart Hemmings, la película entrelaza con gran sensibilidad temas como la gentrificación, la paternidad, el autodescubrimiento y la posibilidad de transformar el legado familiar en una sola historia profundamente emotiva y, en gran parte, devastadora.

Es una de las mejores interpretaciones de George Clooney, y la belleza del entorno natural de Hawái convierte cada escena en una experiencia visual hipnótica.

Mamma Mia! (2008)

Mamma Mia! es la película de playa perfecta para ver durante un día lluvioso de verano.

La historia sigue a Sophie (Amanda Seyfried), quien invita a tres antiguos amores de su madre, Donna (Meryl Streep), convencida de que uno de ellos podría ser su verdadero padre.

Sam (Pierce Brosnan) y Harry (Colin Firth) llegan juntos a una isla griega a bordo del velero del bohemio Bill (Stellan Skarsgård), dando inicio a una celebración llena de secretos, romance y nostalgia.

El elenco por sí solo ya es motivo suficiente para verla, pero la inolvidable banda sonora de ABBA tiene el poder de transformar incluso el día más gris en una escapada de verano llena de energía.

Moonlight (2016)

Las historias de crecimiento personal suelen estar profundamente ligadas al mar. Moonlight, de Barry Jenkins, cuenta la vida de Chiron —interpretado en distintas etapas por Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes— mientras crece en Miami y enfrenta un complejo proceso de descubrimiento personal, identidad y sexualidad dentro de una comunidad marcada por la dureza y la falta de aceptación.

La playa funciona como un escenario fundamental en varios momentos de la vida de Chiron. Allí, su figura paterna Juan (Mahershala Ali) le enseña a nadar, y años más tarde, durante su adolescencia, vive junto a su amigo Kevin uno de sus primeros encuentros íntimos y una experiencia clave en la exploración de su identidad.

Si buscas una película de playa más íntima, vulnerable y profundamente humana, esta la elección perfecta.

Moonrise Kingdom (2012)

Una encantadora historia de crecimiento y descubrimiento, Moonrise Kingdom, de Wes Anderson, sigue el amor juvenil de dos niños de 12 años interpretados por los debutantes Jared Gilman y Kara Hayward.

Los dos enamorados escapan juntos y se encuentran en una remota playa, donde pasan sus días pintando, nadando, caminando por la naturaleza y compartiendo su primer beso.

Es una de las películas más dulces de Anderson, alejada de la melancolía existencial que suele envolver muchas de sus otras obras. Sin embargo, una tormenta se aproxima a la isla y todo el pueblo —con un elenco coral que incluye a Bill Murray, Edward Norton, Frances McDormand, Tilda Swinton y más— se moviliza para encontrarlos.

Una aventura de verano sobre el primer amor, la rebeldía y el deseo de encontrar un lugar propio en el mundo.

Rotting in the Sun (2023)

Sebastián Silva (el director de la película, interpretándose a sí mismo) está harto de su propia vida. En medio de una profunda depresión en Ciudad de México, depende de la ketamina y descarga su frustración sobre su empleada doméstica Vero (Catalina Saavedra).

Una posible solución a sus problemas aparece en una playa nudista gay —el lugar donde, según la lógica de la película, todos los problemas deberían resolverse— en la forma de Jordan Firstman, quien también se interpreta a sí mismo como un influencer exageradamente insistente que le propone desarrollar un proyecto televisivo.

Después de mucha insistencia, Silva acepta trabajar con él, especialmente cuando ejecutivos de HBO muestran interés en la idea. Pero entonces interviene el destino y esta mordaz comedia metanarrativa se transforma en un inesperado misterio de asesinato.

Probablemente la incorporación más divertida de esta lista, Rotting in the Sun consolidó a Jordan Firstman como una figura imposible de ignorar, y no es casualidad.

Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos. (I)