Hermès presentó su nueva colección primavera/verano 2027 en la semana de la moda de París y apostó por una idea sencilla, pero ambiciosa: el aire. Tras viajar por América, Europa y Asia durante veranos extremos, la actual directora creativa de la casa, Nadège Vanhée, diseñó siluetas pragmáticas para un clima cada vez más cálido. El desfile se realizó en la Garde Républicaine, un espacio blanco que realzaba los colores vibrantes de la colección.
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Las siluetas rígidas y estructuradas siempre han sido clave en los diseños de la casa, recordando así a la moda ecuestre. En este caso, la creativa hizo siluetas ligeras, telas delgadas y prendas que apuestan por diferentes formatos, donde la versatilidad y la diversión son la base para cada diseño, desde chaquetas que se transforman en chalecos hasta faldas que se alargan con una cremallera.
La colección presentó también cambios en la textura de los bolsos y una reinvención del cuero tradicional de la casa. Aquí la marroquinería acompañó al movimiento y la novedad fue el Willow Calf, un cuero ligero y menos sensible que el tradicional Box Calf, para bolsos de asa superior y solo disponible en color marrón chocolate.
¿Qué unión tiene Ecuador con Hermès?

En exclusiva para Harper’s BAZAAR Ecuador, la directora de prensa y relaciones públicas de la maison, Charlotte Imbert, explicó la importancia que tiene para la firma establecer vínculos con países latinoamericanos como Ecuador para conseguir materiales y producir piezas como el Panama Hat. “Nosotros priorizamos la calidad antes que la cantidad. Buscamos artesanos expertos en cada técnica, diseño o patrón que quiere usar o reinterpretar la maison”. Por eso, para crear el sombreo de paja toquilla una pieza siempre protagonista en la colección primavera/verano 2027 de la casa, Hermès viaja a su cuna: Ecuador.
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Según la portavoz, la calidad de sus piezas comienza en su origen y la prioridad de la marca francesa es crear prendas para toda la vida. Asimismo, Hermès SS27 plantea una paradoja: la ligereza más sofisticada exige el oficio más minucioso. Un cuero casi imperceptible o una malla bordada con tiras de piel parecen simples, pero solo existen gracias a manos expertas. Lo mismo ocurre con un sombrero que esconde horas de tejido.

Para América Latina, el mensaje es doble. Por un lado, una de las casas más prestigiosas del mundo reconoce que parte de su excelencia se teje en Ecuador. Por otro, surge una pregunta que la industria aún debe responder: ¿cómo valorar y proteger el trabajo artesanal que sostiene el lujo global? Mientras Hermès se prepara para su primera colección de alta costura en enero, el futuro de la moda parece escribirse con un mismo hilo: el de quienes saben hacer las cosas bien y las hacen para que duren. (I)