Fundada en 2017, en Ciudad de México, por el diseñador Patricio Campillo, la casa se estableció con una intención clara: redefinir la masculinidad actual desde una mirada profundamente mexicana. No se trata de reinterpretar el pasado como ornamento, sino de activarlo como memoria viva. Desde sus inicios, trabaja sobre —lo que el diseñador define— como recuerdos fundacionales que construyen su esencia. En su universo, la charrería no es folclor, es cultura, elegancia y herencia. Es así como toma esos códigos y los traduce en una sastrería depurada y moderna, pensada para un hombre que entiende la tradición como un punto de partida, no como límite.


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La marca, en el escenario internacional, ha consolidado una presencia constante en la semana de la moda de Nueva York, donde ha pisado fuerte por cuatro ocasiones, desde su debut oficial, en septiembre de 2024. Y, el pasado 14 de febrero, presentó su última propuesta de otoño-invierno 2026, Possibility and restraint (Posibilidad y contención), en el BOOM at The Standard, High Line, en Nueva York. “La colección sugiere que la ropa posee un poder transformador, no solo en cómo nos hace ver, sino en cómo nos hace sentir. La identidad se convierte en algo que se esculpe, se ensaya, se descubre y se reafirma a través de las prendas que elegimos”.




Así resumió Campillo el eje de la temporada. Más que un despliegue visual, se construyó desde la sensación, desde esa conexión interna y externa que se activa cuando vestimos una prenda. No solo cubre el cuerpo, sino que lo moldea. A través de siluetas precisas, texturas densas y materiales rígidos, la firma explora cómo la indumentaria redefine postura, presencia y confianza. La forma en que habitamos nuestro cuerpo deja de ser estática para convertirse en una construcción deliberada.
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El diseñador recurrió a la corsetería de la década de 1920 y a las prendas estructurales que históricamente moldearon el cuerpo femenino. Estos códigos aparecieron de forma literal en cinturones tipo corsé que, en ciertos momentos, evocaban la montura de un caballo. Paralelamente, el diseñador continuó reinterpretando el traje tradicional de charro, desde una sensibilidad contemporánea que dialoga con nuevas formas de masculinidad.
Compuesta por 27 looks, la propuesta reafirma los códigos que distinguen a la casa, hombros definidos que imponen presencia, tanto en chaquetas como en camisas; pantalones elongados que estilizan la figura; y una estructura precisa que sostiene cada silueta. Las sedas en tonos joya, las gamuzas profundas y la crin de caballo refuerzan una sastrería con raíz charra.



Los broches metálicos, convertidos en insignias, añadieron carácter a las prendas y dialogaron con la orfebrería tradicional desarrollada por artesanos mexicanos como: Carlos Andrés Sánchez y Sara Pineda, quienes trabajaron hebillas, botones y aplicaciones en ónix, consolidando la dimensión artesanal.
La paleta se movió entre tonos tierra y neutros profundos, con irrupciones de azul eléctrico que aportaron contraste. Las manipulaciones textiles, como el entrelazado característico que la marca ha desarrollado en temporadas anteriores, reaparecieron de manera más sutil y silenciosa, recorriendo los laterales de los pantalones con una delicadeza casi arquitectónica.


La marca volvió a colaborar con APICCAPS y la casa portuguesa Mariano Shoes, marcando su segunda alianza conjunta en el desarrollo de calzado artesanal. A ello se sumó el trabajo con Belcinto en la producción de bolsos y el uso de materiales creados bajo el proyecto BioShoes4all. Algunos looks incorporaron adaptaciones del icónico modelo Total 90 de Nike, un guiño a la conexión del diseñador con el deporte.



Este proyecto representa una alternativa consciente dentro del sistema de la moda por el uso de materiales responsables. Más que una marca, se plantea como una postura ética y estética, construida sobre valores que dialogan tanto con figuras históricas como con personajes contemporáneos admirables. En un calendario donde la moda muchas veces busca impacto inmediato, Campillo apuesta por la profundidad. (I)
Créditos de la pasarela*
Estilismo: Chino Castilla. Casting: Ignacio Murillo. Maquillaje principal: Nolan Eakin. Equipo y productos de maquillaje: New York Make Up Academy. Peinado: Evannie Frausto para Cutler/Redken. Calzado: APICCAPS y Nike. Jarrones: K’ab Juun. Producción: LA MALLE. Relaciones públicas: PURPLE.