Hoy el calendario asiático da inicio a un nuevo ciclo. Comienza el año del Caballo de Fuego, una de las combinaciones más intensas dentro de la astrología china, asociada con la fortuna, la perseverancia y una energía que ilumina. Más de 4.000 años después de que el emperador Yu Shun —conocido como el “Hijo del Cielo”— instaurara esta conmemoración para honrar al cielo y la tierra, el año nuevo lunar es la celebración más importante de China, que seduce incluso a Occidente.
Amanda Zaldumbide, especialista en metafísica china, formada en Malasia y Singapur, explica que “todo lo que es la metafísica china nos ayuda a tener mayor nivel de conciencia sobre nuestra propia energía y sobre nuestra toma de decisión”. En tiempos donde la sociedad está obsesionada con la productividad, el calendario lunar propone algo distinto y nos invita a detenernos.
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El ritual más importante ocurre antes del 17 de febrero. Se trata de la llamada “limpieza de primavera”, una depuración del hogar que debe realizarse en los días previos. No se barre ni se saca la basura el día del año nuevo —y, según algunas tradiciones, tampoco durante los tres días posteriores— porque se cree que así se elimina la buena fortuna recién llegada. La limpieza debe comenzar desde el punto más alejado de la casa hacia la puerta principal, sacar todo lo desgastado, lo que ya no se usa, lo roto.
Incluso la hora importa. Zaldumbide recomienda no barrer después de las 22:00. En términos de feng shui, limpiar de adentro hacia afuera permite que la energía —el chi— fluya. Abrir puertas y ventanas simboliza bienvenida y tirar lo roto representa soltar.
La mesa es una declaración
Los fideos largos, que no deben cortarse porque simbolizan longevidad. El pescado representa excedente de riqueza. El pollo entero habla de unidad familiar y renacimiento. Las frutas cítricas como mandarinas y naranjas evocan plenitud y buena suerte. El arroz y la abundancia de platos impulsan ese deseo de prosperidad. “Los tallarines son un sinónimo de bienestar, de prosperidad, de salud. Son infaltables”, dice la especialista. En algunas familias, los comensales mezclan los fideos mientras manifiestan deseos para el nuevo ciclo.
También hay otras prácticas como no lavarse ni cortarse el cabello el primer día, evitar comprar zapatos durante el mes lunar, no discutir, no quejarse, no ser negativo.
“Aunque estés enojado debes ser cordial con todo el mundo”, se escribe en la tradición.
El poder del rojo
El rojo domina la escena. Es el color de la vitalidad, la fortuna y la protección. Se recomienda evitar el blanco y el negro, colores que son asociados al luto o a la absorción de energía. Los sobres rojos, conocidos como hongbao, son uno de los gestos más elegantes del ritual. Contienen dinero y son entregados por la persona mayor de la familia como símbolo de protección y prosperidad compartida.
“La idea es que la persona con mayor sabiduría distribuya la prosperidad”.
También se colocan inciensos, faroles, figuras del dragón y, en muchos hogares, una imagen del Dios de la Riqueza. A esta deidad se le ofrecen oraciones y ofrendas durante la madrugada del primer día lunar para atraer buena suerte en los objetivos financieros del año.
Orden, belleza y prosperidad no están separados
“Completamente”, asegura Zaldumbide, cuando se le pregunta si existe relación entre estos conceptos. “El fuego dentro de la estética china representa también la belleza”. De hecho, explica que entre 2024 y 2043 se transita un periodo energético dominado por el fuego, lo que intensifica el interés colectivo por la estética y la imagen.
“Las cirugías plásticas, los tratamientos de belleza y los procedimientos surgen por la energía”.
2026 estará regido por el Caballo de Fuego. El último fue en 1966, un año marcado por tensiones globales. Hoy, anticipa que los movimientos sociales y tecnológicos estarán amplificados por redes e información que deberá ser filtrada con prudencia. En medio de todo, surge una pregunta: ¿es el verdadero lujo contemporáneo tener rituales?
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“Uno de los lujos que vamos a tener este año va a ser poder trabajar en el ser (...) Estar en armonía con uno mismo te garantiza que puedes traer cualquier tipo de abundancia”. Quizás por eso estas prácticas cruzan fronteras y llaman la atención incluso de quienes no nacieron bajo el calendario lunar.
Y tal vez ahí reside su sofisticación, comenzar el año sin acumular, pero sí ordenando. Sin competir, pero sí compartiendo. “¿Cuál es el gesto, sea el más pequeño, pero el más poderoso dentro de esta celebración? La gratitud, responde”. (I)