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Si miramos al pasado, encontramos que el arte fue uno de los pilares fundamentales de la moda. A partir del boceto, paso previo a crear una colección, el dibujo es la manera en que los diseñadores se acercan por primera vez a su obra. Primero plasman en papel las ideas que abstraen de su imaginación, para luego pasar ese sketch a la moldería y finalmente a la tela. Es un paso imprescindible para materializar los looks que luego vemos en la pasarela.

La ilustración de moda aparece en anuncios publicitarios, etiquetas, estampas, hasta libros y revistas ilustradas. Desde 1731, las artes gráficas estuvieron presentes, incluso antes que la fotografía empezara a circular en publicaciones desde 1875. Esto demuestra, desde muy temprano, su capacidad de representar la imagen característica de cada marca.

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Cortesía: Harper's Bazaar (USA).

Una intersección icónica es el vestido Mondrian de Yves Saint Laurent lanzado en 1965. Inspirado en los cuadros neoplasticistas, compuestos de líneas rectas, ángulos de 90 grados y colores primarios, el diseñador plasmó esa estética en un shift dress característico de la época. Según el Museo YSL, logró trasladar algo bidimensional a piezas vestibles, donde ambos universos coexisten. Más allá de habitar en un museo, le dieron vida y lo pusieron al alcance del público. El mismo Mondrian, en 1931, a pesar de no presenciar este homenaje, comentó sobre la moda y su impacto en la comunicación no verbal.

Fotografías: Cortesía Museo YSL.
Fotografías: Cortesía Museo YSL.

“La moda no solo refleja con precisión una época, también es una de las formas más directas de expresión visual de la cultura humana”. Piet Mondrian

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Hoy en día, vemos cómo las casas de alta moda han incorporado este tipo de expresiones artísticas de maneras innovadoras. Chanel implementó elementos gráficos de la mano de la ilustradora Karlotta Freier, para anunciar la fecha y hora de su desfile de alta costura de la temporada otoño-invierno 2026. Donde la inspiración en los cuentos infantiles de Jack y los frijoles mágicos, fue a la par de la escenografía del show. Esa fusión entre industrias se ha visto cada vez más presente en varias marcas. Karlotta, por ejemplo, ya ha trabajado para Baby Dior y Hermès.

Esto demuestra que, si bien durante décadas la ilustración y el arte fueron útiles para representar piezas de moda, hoy también puede convertirse en parte de la conversación desde diferentes espacios. 

Begoña Salas, también conocida como “Bego con tomate”, las compara con ramas del mismo árbol. Para ella, cuando se entrelazan, forman un vínculo que permite que una obra trascienda de lo material y se torne parte de la imagen de una marca o campaña, “son disciplinas hermanas”

La artista colombiana de 39 años, vive en Quito desde que tenía 8, y menciona que desde pequeña empezó a través de lápices de colores “como todo niño”. Pero en su caso, era algo mucho más valioso. Desde entonces, no ha parado de explorar su creatividad en distintos medios. Inició de manera autodidacta, pero luego cursó la carrera de Diseño Gráfico en la Metro, que aportó estructura a su capacidad innata. A los 21 años decidió que este sería su camino en la vida y en 2009 trascendió de un hobby para convertirse en su “trabajo a tiempo completo”.

Trabaja con lápiz, acuarela, óleos, e incluso ilustración digital y varias disciplinas más. Gracias a su amplia gama, ha logrado abrirse camino. Según ella, “el arte y la moda, comparten un lenguaje propio del universo creativo”; tal vez por eso funcionan tan bien juntas y en ocasiones “necesitan una de la otra”. Acota que, en general, suele ser mucho más conveniente y asequible adquirir prendas intervenidas, que una pieza decorativa a gran escala. Por ende, esta simbiosis permite a artistas de varios géneros encontrar un nicho donde sus obras sean más fáciles de comercializar.

“Pasas de tener un cuadro colgado o admirado desde lejos, hacia algo tan cercano al cuerpo, algo que no solo se lleva puesto, sino que forma parte de tu identidad y personalidad”.

Por otro lado, esta fusión no se escapa del avance de la tecnología, que ha causado una transición notoria del papel y lápiz hacia las tabletas gráficas e instrumentos de diseño de última generación. Tanto Begoña como su colega, María Victoria Pérez, conocida como Vicka en las redes sociales, coinciden en que las herramientas propias de la era digital son tan relevantes como otras formas de expresión tradicionales. Ambas sostienen que, además de su acabado realista o personalizable, son valiosas porque agilizan sus procesos y permiten reediciones rápidas que a mano llevarían mucho más tiempo. 

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Ilustración: Cortesía Vicka.

Actualmente, las técnicas antiguas e innovadoras conviven, ya que, si bien reciben solicitudes de intervenciones digitales, también hay quienes optan por algo más tradicional. Sin embargo, para ambas, ha surgido una conversación importante en torno al impacto de la inteligencia artificial (IA). Vicka comenta que “avanza muy rápido y su aplicación en las artes visuales está cada vez más saturada”, lo que perjudica la singularidad de cada marca. 

Para Begoña, por ejemplo, “afecta mucho al trabajo de profesionales que han perfeccionado su estilo propio a través de años de práctica y esfuerzo”. Coinciden en que, si bien es una herramienta útil para investigar, inspirarse y previsualizar la implementación de un proyecto, la IA no reemplaza al trabajo de un artista porque carece de humanidad. Para Begoña, el proceso de búsqueda es tan personal que les permite tener “un estilo y una voz propia a través de la cual se transmite un mensaje”. Es algo que parte de la experimentación y “se ve anulado por el uso desmedido de la tecnología”.

“Es carente de personalidad”, comenta Begoña. 

Según explican, es importante hacer conciencia, ya que de por sí varios factores dificultan mantener a flote este tipo de carreras. Hace aproximadamente dos años Begoña sintió una disminución en los encargos de proyectos hechos a mano, y recién ahora siente un retorno que atribuye al abuso de la IA. Las marcas se dieron cuenta de que materializar sus necesidades a menor costo y mayor rapidez causó que “todo se vea igual”, lo que causó una ola de retorno hacia lo tradicional.

“Cada día más marcas lo comprenden y se alejan de lo que ya existe, en búsqueda de un concepto y visión única de la mano de creativos”.

Para Vicka, cuya carrera partió de una perspectiva más técnica e incluso con la mira de aplicarla en la docencia, este fenómeno fue notorio recientemente en su colaboración para Coca-Cola para crear una botella conmemorativa del aniversario número 100. La marca inicialmente pensó en hacerlo con IA; sin embargo, al notar que carecía de ese factor humano, prefirieron optar por su expertise. “Me dijeron: queremos tu arte, entonces yo desarrollé varias ideas para la marca”, dice Vicka.

El camino, como en cualquier comisión, pasó por varios procesos. “Les pareció increíble, pero yo soy una explosión de color y la propuesta inicial era justo eso”, por lo que juntos aterrizaron la estética para que cumpliera y mantuviera el estilo y tonos tan característicos de la bebida. “Quedó en rojo, blanco y gris, que igual me encantó”. Ese es justamente el reto cuando confían en su labor, ellos buscan que la aplicación vaya acorde a las necesidades del cliente, sin perder su esencia.

“Lo único que yo puedo decir es que mi mano está presente en todo lo que hago”, dice Vicka.

Para ella, lo preocupante es “que la gente se esté conformando con respuestas y con resultados generados por IA”. Pero rescata que todo está “regresando a la realidad”, porque se añora lo tradicional. “Probablemente esta economía de la nostalgia va a evitar que todo termine siendo robótico, porque necesitamos los errores y detalles más naturales y humanos”. Vicka menciona que “en la historia del arte cada movimiento artístico es una respuesta al anterior”. Por ejemplo, el minimalismo es una respuesta al maximalismo y lo tangible ahora sería la respuesta a lo digital. 

El plus de un artista es la diversidad, pueden ir por la fotoilustración, pintura, animación de videos, acuarela, lápiz, y cientos de materiales disponibles. En el caso de Vicka, se veía “como directora de la carrera y luego tal vez decana, o algo muy académico”. Estudió Diseño de Productos en la Universidad Católica y se perfeccionó en la Universidad Autónoma de Barcelona, con un máster enfocado a la investigación de arte. Justamente durante esta formación logró acercarse a un área distinta, más libre y creativa, por lo que siguió su postgrado en Ilustración Creativa y Técnicas de Comunicación Visual, carrera que ejerce actualmente.

“Siento que eso destrabó esa faceta artística, que traía ya muchos años silenciando”, comenta.

Se inclinó por la rama digital. Empezó a ilustrar sobre fotografías, porque le permitía expresarse. Combinó dos áreas que le apasionaban desde niña, ya que su madre se dedicaba a la costura pero no siempre podía recrear las piezas que salían de su imaginación. “Siempre me había gustado la moda, como una manera de comunicarme. Con el dibujo empecé a traer a la vida prendas a las que no siempre tenía acceso y solo vivían en mi imaginación o algunas que no me arriesgaba a usar en el día a día”, dice.

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Nunca esperó que plasmar esas ideas sobre sus selfies, solo por diversión, le permitiría forjar su estilo propio y crear un “mundo dibujado”, como llamó a su serie digital que empezó en redes en 2018. “Comenzó desde el juego y de una búsqueda por divertirme, pero se convirtió en mi trabajo y creo que desde ahí tomó una nueva dimensión”. Las marcas empezaron a llegar a ella por medio de sus canales digitales, “sobre todo Instagram”. Esto le abrió las puertas a muchas oportunidades de colaboración con marcas de todo tipo.

“La primera vez que salté del hobby a una grata experiencia laboral fue customizando prendas de Inditex, específicamente Stradivarius”, comenta Vicka.

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Fotografías: Cortesía Vicka.

Sin embargo, menciona que la sensación de estar “crónicamente en línea” también la satura, por lo que para ella es vital alejarse un momento para inspirarse a partir de libros, museos, espacios físicos, literatura y nutrir su interés antes de siquiera sentarse a ilustrar. “Yo paso por periodos, donde digo: ya es suficiente. Entonces vuelvo a lo físico”, indica.

Recuerda cuando fue invitada por Nike a dictar un taller de creatividad, en 2022. Fue un proyecto de gran importancia para su trayectoria también le permitió demostrar aquello que había desarrollado durante su formación académica, ya que involucró su proyecto de maestría con lo que mejor sabe hacer. También ha diseñado para varias otras campañas, como el lanzamiento de American Eagle que incluyó customización de bolsos, o la campaña mundialista de Roland que incluyó un diseño estampado en medias.

Fotografía: Cortesía Vicka.
Fotografía: Cortesía Vicka.

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“Creería que lo que desean hoy en día las marcas va más en torno a la expresión artística y universo que buscan crear. No necesariamente a través de la moda, sino junto a la moda”, añade. 

Según Vicka, ambas caminan de la mano, y lo han hecho desde hace mucho tiempo. “Me encantaría que sea visto así, ¿sabes? Tan importante como la fotografía, tan importante como un video, un fashion show, y creo que sí estamos llegando a ese punto”. Entre anécdotas de cómo han estado presentes durante la historia del arte, Vicka nos cuenta cómo “Andy Warhol empezó haciendo dibujos para una revista de moda”. Que un dibujante haya trascendido desde algo tan sencillo y forjado una carrera multidisciplinaria con tanto renombre para ella es mind blowing

Después de todo, las disciplinas creativas se pueden involucrar en varias aristas de la industria de la moda. Es cada vez más común ver aplicaciones en empaques, paquetería, eventos y activaciones, porque las marcas buscan expertos para incorporar símbolos o dibujos alusivos al concepto que desean transmitir. Un ejemplo local que ha apostado por esta fusión es Etafashion, que ha sido gestor y promotor de la propuesta “ReinventArte”, un evento cuyo objetivo es generar vínculos entre el arte, moda, cultura, conciencia social y ambiental. 

Fotografía: Cortesía Etafashion (Evento: Reinventarte).
Fotografía: Cortesía Etafashion (Evento: Reinventarte 2024, Escaparate Poli Lunar).

“La moda también es arte y forma parte de la expresión de cada persona”, dice Gabriel Juncal, gerente de Marketing de la marca. El proyecto nació pospandemia, cuando la empresa, que abrió sus puertas en 1963, se percató de que siempre ha tenido que “reinventarse” para seguir vigente. De ahí nace su nombre. Al retornar del encierro, vieron que “el hábito del consumidor cambió”, por lo que encontraron la necesidad de apostar por este sector desatendido. 

“Después de la pandemia, el mes de las artes en el país tuvo un declive, ya no habían tantos conciertos, exhibiciones ni espacios públicos destinados para estas manifestaciones”, dice Gabriel.

Según comenta Gabriel, nacido en Galicia hace 42 años, siente un gran cariño por Ecuador y le “apenó que se hayan perdido esos vínculos entre el público y el arte”. Por eso, seleccionaron agosto como el mes para celebrar “el arte y la diversidad del país”. La idea llevó un largo tiempo gestándose en las oficinas, hasta que finalmente lanzaron su primera edición en 2024. “No fue sencillo, tuvimos que trabajar mucho para levantar los presupuestos necesarios, algo que logramos gracias a más de 20 empresas que se unieron a la causa”. Así, delimitaron maneras para que fuera sostenible económicamente y también transparente, gracias a la administración de fondos manejados por Fiducia.

Cada edición reúne talentos que parten por el proceso de selección y curaduría de Édgar Dávila Soto, gestor cultural y creador audiovisual, junto a la marca. “La idea era generar diálogo y comunidad”, por eso también aceptan todo tipo de expresiones. “El único requisito es que seas artista plástico, puede haber desde escultores, muralistas, ilustradores, ceramistas, en fin, cualquier disciplina”. Para la marca la diversidad es clave tanto de género como de proveniencia, “este año, por ejemplo, nos alegra tener representantes de las tres regiones, Sierra, Costa y Amazonía”. Quienes quedan seleccionados obtienen sesiones de asesoría de imagen personal, redes sociales y relaciones públicas, por parte de su departamento y agencias aliadas, durante junio y julio. “Muchos no saben cómo proyectarse o comercializar su obra, es algo que nadie les enseña”, menciona Gabriel. 

Para Etafashion, es de vital importancia, además de darles una vitrina de exposición, acompañar el camino de estos talentos desde el día uno. Durante este tiempo también cuentan con el apoyo en todos los materiales e insumos necesarios para trabajar en sus proyectos. Al terminar estas fases, sus obras pueden encontrarse en los escaparates de las más grandes tiendas de la marca a nivel nacional, durante todo el mes de las artes. “Les damos las vitrinas, porque creemos que en Ecuador hace falta democratizar el arte y la cultura. Queremos llegar a todos los segmentos”. Gabriel comenta que, a nivel mundial, mientras un centro comercial puede recibir un promedio de 7 millones de visitantes al mes, un museo no llega ni a los 1000. Por esto, exhiben las piezas en la ciudad de cada talento.

“Llevamos el arte y la moda a un sitio masivo, donde va toda la familia. Solo así las obras son realmente vistas y pueden crear un diálogo, una conversación sobre sus creaciones, sobre cada artista o sobre la escena local”.

Después viene el evento de cierre, que este año se llevará a cabo el 10 de septiembre, en las instalaciones de la Fundación Guayasamín, un lugar elegido desde el primer año por su legado histórico en el arte ecuatoriano. Han forjado una relación con el museo para que “las obras también se exhiban en la Capilla del Hombre, junto a los cuadros del maestro Guayasamín”, menciona Gabriel.

Fotografía: Cortesía Etafashion (Evento: Reinventarte).
Gabriel Juncal. Fotografía: Cortesía Etafashion. Locación: Fundación Guayasamín.

La clausura no es el fin del camino, los participantes se llevan el conocimiento, el media training, la exposición masiva y la experiencia de ser parte de un proyecto inclusivo y con fines benéficos. “Hay quienes nos escriben de otras ciudades porque han visto el trabajo, y desean que se haga también allá”. De esta manera la marca hace un gran aporte a los talentos y al medio local.

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Begoña, por su parte, ha participado con algunas marcas a lo largo de su trayectoria y destaca trabajos como una intervención en chaquetas de jean para la marca H&M, presentada en el marco del festival Estéreo Picnic. “Me comisionaron una pieza que se plasmó sobre chaquetas de denim. Partimos de una pintura que luego fue replicada con DTF en la parte posterior de las prendas”. Este fue un drop especial de solo 50 piezas, que posteriormente se aplicó también en buses y artes gráficos de la campaña. Otra fue la apertura de la primera tienda de Old Navy en Ecuador, para la cual trabajó muy de cerca con el equipo de Estados Unidos. Le comunicaron la visión de la marca, para que luego ella pudiera trasladar y dar “una voz propia e identidad ecuatoriana a este lanzamiento” con un mural que todavía se exhibe en la entrada a los vestidores del local, en el Quicentro Shopping.

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Ilustración: Cortesía Begoña Salas.

Al preguntarle sobre la relación que genera la fusión de artes gráficas y la moda en el público, Begoña dice que “es increíble ver como una obra trasciende y se torna cercana”. Por eso siente un incremento en tiendas de diseño en el país, donde se pueden encontrar piezas intervenidas por colegas. “Sí siento que hay un un pensamiento diferente en el momento de vestirse y de entender que lo que llevas te complementa y también expresa un poco de lo que tú eres”. Más allá de algo estético, las personas tratan de demostrar cuál es su personalidad e identidad, sobre todo en el público joven. “Siento que ellos están más dispuestos a vivir la moda y el arte de esa manera más consciente”.

Si bien la ilustración comenzó como una manera de imaginar moda, hoy también la transforma. La torna más humana y se convierte en una herramienta para comunicar y transmitir ideas. Forma parte tanto de la experiencia del usuario como de la imagen de marca. Por eso, empresas locales e internacionales, están nuevamente apostando por lo hecho a mano como forma de expresión. La importancia y valor detrás de un artista es incalculable, porque, más allá del tiempo, los estudios y el costo detrás de cada obra, existe una persona. Alguien que comparte sus creaciones con el público y logra conectar a través de ellas y participa activamente de la conversación. (I)