Un vistazo por la ventana basta para confirmar que el panorama es bastante sombrío ahí fuera. Aunque un clima distinto aparece en el horizonte, el cielo continúa oscuro, gris y apagado; los paraguas, lamentablemente, son el accesorio du jour que debemos llevar siempre junto con nuestros abrigos.
Con un tiempo que lucirá decididamente lúgubre en el futuro cercano, no sorprende que muchos buquemos algo que sirva como distracción. Afortunadamente, pocas cosas resultan tan cautivadoras como el desarrollo pausado y lleno de tensión de un drama impulsado por conspiraciones.
No faltan series de prestigio entre las que elegir en estas noches oscuras; en los últimos años hay un auge de programas centrados en revelar verdades poco conocidas ocultas en el lado más sombrío de la sociedad. No es casualidad: nuestra era actual de incertidumbre y desconfianza, marcada por una creciente sospecha hacia la tecnología, los ultrarricos y las instituciones, crearon el terreno perfecto para que florezcan nuevos thrillers de conspiración.
Aunque estos dramas funcionan como un espejo de nuestras ansiedades contemporáneas, verlos también puede ofrecer cierto consuelo. Las teorías conspirativas suelen dar a quienes creen en ellas la ilusión de control, donde los acontecimientos negativos pueden atribuirse a figuras sombrías que mueven los hilos desde las sombras. Ver esto representado en pantalla, incluso en escenarios ficticios, puede ser una forma de intentar comprender psicológicamente los tiempos extraños en los que vivimos.
Para quienes desean sumergirse en thrillers de conspiración ricos y complejos, aquí tienes 10 de los mejores para ver ahora mismo.
The X Files
Una serie que definió toda una era en los noventa y convirtió a David Duchovny y Gillian Anderson en estrellas mundialmente reconocidas por la crítica, The X Files se considera el modelo original del drama basado en conspiraciones y su influencia se siente en la televisión más de tres décadas después.
Para quienes se perdieron este misterio de ciencia ficción en su estreno, Fox Mulder (Duchovny) es un agente del FBI propenso a creer en teorías conspirativas, asignado a investigar casos sin resolver conocidos como “The X Files”. Su compañera es la doctora y firme escéptica Dana Scully (Anderson), quien actúa como contrapunto al intentar explicar sus hallazgos paranormales desde el método científico. Juntos desesntrañan una conspiración mayor que revela turbios vínculos entre colonizadores extraterrestres y un gobierno humano en las sombras y le recuerdan a millones de espectadores que “la verdad está ahí fuera”.
Mr. Robot
Cuando Mr. Robot fue adquirida por el canal estadounidense USA Network en 2015 —una cadena que no era conocida precisamente por producir grandes éxitos—, apenas generó expectativa. Sin embargo, las críticas y el boca a boca pronto la elevaron al estatus de una de las mejores series de la década, lo que lanzó a Rami Malek al firmamento de la lista A de Hollywood, y con razón.
Malek interpreta a Elliot Alderson, un ingeniero socialmente torpe que, durante el día, trabaja para Allsafe Cybersecurity. Bajo el amparo de la oscuridad, sin embargo, Alderson es un hacker adicto a la morfina que actúa como vigilante digital y utiliza datos para derribar al mundo criminal. Pronto es reclutado por un grupo liderado por Mr. Robot (Christian Slater, en uno de los mejores papeles de su carrera) y termina trabajando junto a F-Society para derribar a E-Corp, el conglomerado al que pertenece Allsafe.
La escritura y dirección del creador Sam Esmail ofrecen una mirada brillante y singular al recurso del narrador, mientras Mr. Robot explora conspiraciones, los excesos del capitalismo y el cada vez más frágil estado mental de Alderson (las comparaciones entre F-Society y Anonymous son evidentes sin resultar demasiado obvias).
Las últimas temporadas muestran cómo la trama comienza a tensarse bajo su propio peso, pero con cuatro temporadas disponibles, hay más que suficiente para que la audiencia se enrede en su intrincada historia.
Line of Duty
El drama policial de Jed Mercurio es ampliamente considerado una de las mejores series británicas de todos los tiempos. El esperado final de su sexta temporada reunió a la asombrosa cifra de 13 millones de espectadores y se convirtió en el drama más visto de la BBC desde 2002.
Para quienes no siguieron religiosamente Line of Duty desde su estreno en 2012, la serie sigue a AC-12, la unidad anticorrupción encargada esencialmente de “vigilar a la policía”. Cada temporada se centra en un oficial corrupto de alto rango que se convierte en el objetivo principal del equipo (lo que trajo consigo notables estrellas invitadas, entre ellas Thandiwe Newton y Stephen Graham). En las temporadas posteriores, la trama se enfoca en los estrechos vínculos entre la policía y una banda del crimen organizado. La identidad de “H”, la figura de alto nivel que orquesta estos lazos con el mundo criminal, fue una auténtica obsesión nacional.
La intriga y el suspenso hacen que Line of Duty sea absorbente, pero es la dinámica dentro de AC-12 lo que realmente mantiene enganchados a los televidentes. La relación entre Steve Arnott (Martin Compston), Kate Fleming (Vicky McClure) y Ted Hastings (Adrian Dunbar) resulta igual de palpable fuera de pantalla que dentro de ella.
Para quienes aún no la han visto: Jesus, Mary, Joseph and the wee donkey, no hay mejor momento para empezar, especialmente ahora que la temporada 7 comenzará a rodarse este año.
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Utopia
Un thriller de conspiración criminalmente infravalorado, la serie británica original sigue a un grupo heterogéneo de personas que terminan en posesión del manuscrito de una novela gráfica de culto, The Utopia Experiments, la cual parece predecir varios desastres globales. Sin embargo, el grupo pronto es objetivo de “The Network”, una organización secreta y en las sombras que busca recuperar el manuscrito para ocultar su plan de provocar una pandemia global con el fin de reducir la población mundial.
Utopia es especialmente conocida por su impactante estética visual. Tiene colores brillantes y estridentes que contrastan con el humor negro de la serie y escenas de ultraviolencia gráfica. Su estatus de culto llevó a que fuera adaptada para una audiencia estadounidense en 2020, con la escritora de Gone Girl, Gillian Flynn, al frente. No obstante, la serie fue cancelada tras ocho episodios.
Spooks
Sobre el papel, Spooks simplemente no debería funcionar. Concebida a principios de los años 2000, fue el ambicioso proyecto del guionista David Wolstencroft para crear televisión británica de alto voltaje al estilo estadounidense, en contraste con los thrillers de espionaje del Reino Unido, más crípticos y cerebrales.
La serie se centra en el equipo de MI5, encargado de frustrar amenazas internacionales de inteligencia, agentes dobles y turbios complots terroristas, mientras intentan equilibrar sus complicadas vidas personales.
Su eslogan —“MI5, not 9-5”— reflejaba cómo Spooks oscilaba entre lo melodramático y lo sublime. Aunque había subtramas románticas y algunas escenas que rozaban lo absurdo (en una temporada temprana, un agente muere de forma espeluznante al quedar atrapado en una freidora industrial), fue su extraordinario reparto lo que convirtió a la serie en un éxito duradero. Además, sirvió como plataforma de lanzamiento para actores que entonces eran poco conocidos, como Matthew Macfadyen, Keeley Hawes y David Oyelowo.
The Americans
Podría decirse que The Americans es el reverso de Spooks. En lugar de mostrar espías tratando de neutralizar amenazas internacionales y conspiraciones globales, esta serie aclamada por la crítica se centra en Philip (Matthew Rhys) y Elizabeth Jennings (Keri Russell), dos espías rusos que se hacen pasar por agentes de viajes infiltrados en la América de los años ochenta (la pareja incluso tiene dos hijos nacidos en Estados Unidos).
La premisa genera numerosos momentos de tensión que te mantienen al borde del asiento. El espionaje no está exento de riesgos: Philip y Elizabeth deben sopesar cada asesinato cometido a sangre fría y esquivar con habilidad cada situación comprometida. A esto se suma la tensión provocada por sus diferencias ideológicas.
Philip se siente cada vez más cómodo con la vida estadounidense, mientras que Elizabeth permanece firmemente leal al KGB. La tensión aumenta aún más porque su vecino, Stan Beeman (Noah Emmerich), es un agente del FBI que trabaja en contrainteligencia, lo que sitúa la amenaza de ser descubiertos justo a las puertas de su casa.
Aunque The Americans quizá no alcance las alturas monumentales de series como Breaking Bad o The Wire, es una serie elegante y seductora que vale la pena disfrutar.
Severance
Este peculiar e inquietante thriller de ciencia ficción es aclamado como una de las series más originales y singulares de la década de 2020. Severance parte de la premisa de que la misteriosa y laberíntica empresa biotecnológica Lumon encontró una forma de separar espacialmente los recuerdos de sus empleados.
Cuando un trabajador está en la oficina se convierte en un “innie”, incapaz de recordar su vida en el mundo exterior. Cuando sale del trabajo, no tiene ningún recuerdo de su jornada laboral y pasa a ser un “outie”.
Mientras que la primera temporada consolidó este concepto, la segunda —estrenada el año pasado— profundizó en los enigmáticos motivos de Lumon, así como en las implicaciones casi religiosas y filosóficas de su trabajo.
Con una cinematografía meticulosa y una narrativa que revela pistas gradualmente, Severance es una serie que exige toda tu atención y te pide dejar todo lo demás a la puerta; un poco como los propios empleados de Lumon.
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The Capture
Un thriller de conspiración que refleja nuestras ansiedades contemporáneas, The Capture ofrece una mirada a un mundo dominado por la desinformación y las noticias falsas.
La primera temporada sigue a la inspectora Rachel Carey (Holliday Grainger), quien investiga un caso en el que un soldado británico es acusado de secuestrar y asesinar a una mujer.
Aunque aparentemente está incriminado por imágenes de CCTV, el soldado asegura ser inocente y afirma que las pruebas fueron manipuladas. Esto lleva a Carey a descubrir una conspiración de alto nivel en la que se utilizan deepfakes con fines mucho más siniestros.
La serie fue un gran éxito para la BBC y rápidamente obtuvo una segunda temporada, con una tercera prevista para estrenarse en unos meses.
Black Doves
Keira Knightley regresó a la pantalla chica por primera vez en dos décadas con Black Doves, el drama de espionaje de Netflix que se convirtió en un éxito de Navidad cuando se estrenó en 2024.
Knightley interpreta a Helen Webb, una espía cuyo amante aparece brutalmente asesinado.
Decidida a descubrir por qué, Webb se une a su amigo Sam, un asesino a sueldo interpretado por Ben Whishaw con un humor irónico y descarado. Juntos descubren una conspiración global en la que el submundo criminal mueve los hilos detrás de una crisis internacional.
Una serie decididamente poco sutil, Black Doves no evita la violencia ni la sangre y entrega el drama con una sonrisa cómplice al espectador. Es, sin duda, más divertida que muchos otros thrillers de conspiración.
Bodies
Stephen Graham encabeza este drama que mezcla géneros, en el que cuatro detectives de cuatro épocas distintas —1890, 1941, 2023 y 2053— descubren exactamente el mismo cadáver desnudo en el barrio londinense de Whitechapel.
Juntos desentrañan una conspiración interconectada que atraviesa el tiempo y que podría desestabilizar el futuro.
Es una serie ambiciosa, pero realmente vale la pena invertir tiempo en ella: el alto nivel de drama y los tensos tiroteos mantendrán cautivados incluso a los espectadores más difíciles de impresionar. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.