Cuando Lily Allen salió al escenario con un body de encaje, pantalones cortos de cuero y medias transparentes para el primer concierto de su gira West End Girl a principios de este año, quedó claro que iba en serio. La estrella había revolucionado a sus fans con el lanzamiento, en octubre de 2025, de su álbum inspirado en su divorcio, repleto de letras que aludían de forma poco velada a las supuestas infidelidades de su exmarido, David Harbour. Conmovió al público con interpretaciones teatrales y cargadas de emoción, en un escenario deliberadamente minimalista.
“Hacer estos conciertos se siente como contar una historia. Es casi como si estuviera en una obra de teatro cada noche, porque tengo que sacudirme todo y volver a un momento y un lugar que ya no existen en el presente. Ya no siento que se trate realmente de mí. Se trata de otras mujeres que han vivido algo parecido, y la historia conecta con ellas a su manera", me cuenta Allen.
Hoy, Allen habla conmigo porque, una vez más, se ha puesto un vestuario para interpretar un papel. Esta vez, protagoniza una nueva y sensual campaña para Calzedonia, la marca italiana de medias y calcetería. Las imágenes la muestran con una serie de looks sugerentes, en los que las medias de rejilla ocupan un lugar central, como sucede en su espectáculo. Con una estética nostálgica y ligeramente difuminada, evocan la era de las cintas VHS, algo apropiado para una estrella que ha trascendido distintas épocas.
“Me encantaron todas las referencias; sentí que encajaban muy bien con lo que he estado haciendo en mi gira”, afirma. Sin embargo, deja claro que ha quedado atrás el hedonismo de los años 90 y los dos mil que evocan algunas de las fotografías: “Intento no mirar atrás. El mundo ha seguido adelante, y yo también”.
Su predilección por las medias de rejilla es una de las pocas constantes en el estilo siempre cambiante de Allen. “Siento que soy un millón de personas diferentes a lo largo del día, y mi ropa refleja eso. Por eso mi estilo es tan variado.
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La gira debe ser agotadora: Allen tiene previsto ofrecer 61 conciertos en ocho meses, con el tramo final por Australia y Nueva Zelanda, que concluirá en noviembre. Para sobrellevar la presión, recurre a sus amigos y al equipo de confianza. "Es muy importante tener a las personas adecuadas a tu alrededor. Tenemos listas de reproducción que nos gusta escuchar, buenos snacks y jugamos al Monopoly Deal…».
Si todo esto parece demasiado inocente en comparación con la contundencia del álbum, es porque Allen ya ha superado la etapa de la catarsis. "Para cuando salió el disco, ya había procesado muchos de los sentimientos que lo inspiraron. Así que ya había pasado por toda la conmoción y el asombro antes de compartirlo con el mundo”.
La puesta en escena minimalista también ayuda. “Cuando estoy en el escenario con los monitores internos puestos, siento que estoy sumergida en mi propio mundo. El público no influye realmente en mí hasta el final, cuando salgo a saludar durante los aplausos”.
“Ya había pasado por toda la conmoción y el asombro antes de compartir el álbum con el mundo”.
Al reflexionar sobre su carrera, Allen señala dos hitos que le producen especial orgullo. Uno es el lanzamiento, en 2009, de su gran éxito The Fear, que ahora identifica como el momento en que encontró su “lugar como escritora”. El otro es su debut teatral en 2021 con 2:22 A Ghost Story, precisamente la obra del West End cuyo reparto impulsa la narrativa de su álbum más reciente.
“Era algo completamente ajeno a mí, algo absolutamente aterrador, pero fue muy gratificante salir al escenario la noche del estreno”.
Su historia personal ha ocupado muchas páginas en la prensa, pero Allen asegura que no pierde el tiempo pensando en lo que debería o no debería haber hecho a lo largo de las décadas.
“Sinceramente, no me arrepiento de nada. Todo lo que haces te convierte en la persona que eres hoy. Intento no darle demasiadas vueltas a las cosas que no puedo controlar”.
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En cuanto al futuro, está abierta a las posibilidades que puedan surgir, aunque no tiene prisa por embarcarse en un nuevo proyecto. “Llevaba mucho tiempo escribiendo antes de hacer este disco, y nada terminaba de convencerme. Siempre escribiré música y siempre intentaré crear algo que quiera compartir con el público, pero a veces lleva mucho tiempo”.
Su prioridad es seguir poniendo a prueba sus propios límites artísticos. “Creativamente, me gusta hacer cosas que me resultan incómodas. Si algo no es difícil o aterrador, no me parece tan interesante”. Podría tratarse de otra obra de teatro, un proyecto cinematográfico o televisivo, o incluso, según cuenta, de componer música para otra persona, siempre que suponga “un desafío y una oportunidad para superarse”.
“Creativamente, me gusta hacer cosas que me resultan incómodas”.
Sin embargo, lo que Allen no hará es volver al estilo de vida fiestero que llevaba antes.
“¡Dios mío, por supuesto que no!”, responde con convicción. “Hay algunos chicos en mi gira a los que todavía les gusta salir, beber y estar de fiesta, y luego llegan al aeropuerto con resaca para empezar la siguiente etapa de la gira… Los miro y pienso: gracias a Dios, eso ya quedó atrás para mí. Estoy feliz de entrar en la vejez”.
Si estas fotografías sirven de referencia, la vejez todavía está lejos de alcanzarla. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR UK.