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¿Qué historias pueden contar la tinta y el papel? ¿Qué parte de nuestra memoria permanece entre sus trazos? Más de 2.500 obras conforman el archivo de la Estampería Quiteña, que reúne distintas generaciones de artistas y maneras de entender el grabado en Ecuador. Ahora, 26 de esas piezas salen de sus archivos para encontrarse con el público en “Seres de tinta”, una exposición que estará desde este jueves 22 de octubre, en la Galería S. 516 del UDLA Park.

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Cortesía. - Estampería Quiteña.
Cortesía. - Estampería Quiteña.

La muestra propone un primer acercamiento a un archivo que la institución busca dar a conocer de manera progresiva. Irene Gavilanes Romero, vicepresidenta y directora de la Estampería Quiteña y directora académica de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Las Américas, explica que esta selección representa apenas cerca del 1 % del archivo. 

“Lo que nosotros queremos es ir, poco a poco, dando la oportunidad a la gente de conocer las obras a través de distintas temáticas”.

En esta ocasión, el hilo conductor son los seres que toman forma sobre el papel. La selección, que demandó varios días de revisión, reúne piezas con técnicas de linograbado, litografía, xilografía, aguafuerte, serigrafía y aguatinta. La más antigua data de 1991, antes de la fundación del taller. Entre los artistas presentes se encuentran Ana Fernández, María Salazar y Paula Barragán, esta última vinculada históricamente a la Estampería y cuya trayectoria tiene en el grabado uno de sus puntos de partida.

Cortesía. - Estampería Quiteña.
Cortesía. - Estampería Quiteña.

Para Gavilanes, su valor no es solo artístico, sino cultural e identitario. “Es la memoria de Ecuador a través del grabado, de los artistas que lo han trabajado, algunos ya fallecidos y otros que siguen cultivando estas técnicas”. Fundada en 1998 y constituida como fundación en 2004, la Estampería Quiteña es un espacio de formación, producción y difusión del arte gráfico. Su creación contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, el Municipio de Quito y la Asociación de Grabadores del Ecuador, además del respaldo de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.

Actualmente, funciona en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito. Allí, se conserva el archivo completo, que puede consultarse mediante una solicitud formal y con el acompañamiento de un miembro de la institución, debido a la delicadeza de las piezas. 

En este lugar, el arte se mantiene en talleres y en las manos de quienes lo practican. 

Frente a la inmediatez de las herramientas digitales y la inteligencia artificial, Gavilanes reivindica el aprendizaje que ocurre al trabajar con las manos. “Es importante este proceso en el que la mano enseña al cerebro. Todo lo que pasamos por el tacto, por nuestra concepción en papel, y luego llevamos a procesos técnicos, rigurosos, detallados y que requieren paciencia, nos permite comprender hasta dónde podemos llevar la abstracción de las ideas para transformarlas en una cuestión visual”. La directora señala que cada vez más personas buscan volver a estos procesos para recuperar la dimensión humana de la creación. “Cuando hacemos las cosas netamente digitales pierden esa valoración humana, esa textura, esa humanidad literal”.

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Cortesía. - Estampería Quiteña.
Cortesía. - Estampería Quiteña.

Sin embargo, ella explica que no se trata de enfrentar lo manual con lo tecnológico. “No es que nosotros estamos totalmente en contra de la inteligencia artificial, más bien lo que queremos es que convivan estas dos líneas”. En ese encuentro ve la posibilidad de construir propuestas auténticas, sin perder la relación entre quien crea y la materia con la que trabaja.

Seres de tinta permanecerá abierta durante tres meses en la Galería S. 516 de UDLA Park. El ingreso es gratuito, con reserva previa mediante un formulario. Las visitas serán exclusivamente guiadas para cuidar las obras, que no están a la venta. Gavilanes espera que la exposición provoque una conexión. “Yo creo que el arte nos sensibiliza, nos une, nos conecta y nos recuerda que somos humanos. Espero que la gente sienta eso con la exhibición”.  (I)