El punto de partida es distinto para cada persona. Para algunas, una colección comienza con una pieza heredada; para otras, con un regalo especial o con la decisión de comprar su primera joya. A partir de ahí, elegir qué incorporar, reconocer la calidad de los materiales y comprender sus características son partes esenciales del proceso.
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Floriza Khoury, fundadora de Gaskell, firma ecuatoriana de joyería fina, creció acompañando a su madre en visitas a fabricantes y ferias de piedras preciosas durante sus viajes por Europa. Su acercamiento a este mundo desde temprana edad le permitió conocer de cerca el oficio y, con los años, continuar el negocio familiar que su madre había iniciado. Desde su experiencia, comparte algunos criterios que conviene tener en cuenta al comenzar a construir un joyero: desde los clásicos que se adaptan a distintas ocasiones hasta las piezas con más carácter, que permiten expresar la personalidad.
Los elementos que forman la base de un joyero son atemporales. Para Khoury, aunque las tendencias y los gustos individuales evolucionan, los clásicos mantienen su lugar.
“Lo tradicional es empezar con diamantes”.
En su propuesta, la construcción parte de una base de brillantes y continúa con piedras de color, siguiendo la jerarquía tradicional de la joyería fina. Entre los básicos que recomienda para empezar están los studs de diamantes, la pulsera tennis y el collar tennis. Su versatilidad permite llevarlos del día a la noche, tanto en looks cotidianos como en ocasiones más formales. Son joyas que pueden combinarse entre sí o con otras, según las preferencias y el gusto de cada persona.
Ana Luz Kury, directora creativa de Gaskell, destaca que el estilo de vida y la rutina diaria son factores clave al momento de elegir everyday jewelry. Conocer los materiales y sus características es fundamental para tomar una decisión informada. En el caso del oro, una de las primeras preguntas debe ser sobre el quilataje, que determina la proporción de oro puro presente en la aleación. En los diamantes, el carat weight o peso en quilates es uno de los aspectos que conviene conocer antes de comprar. Sin embargo, no determina por sí solo la calidad de un brillante. El color, la claridad y el origen, natural o creado en laboratorio, también aportan información relevante sobre sus características y valoración. Por ello, es importante considerar estos factores en conjunto y no basar la decisión únicamente en el peso o el tamaño de la gema.
Una vez elegidas las piezas de uso frecuente, las piedras de color permiten ampliar la paleta del joyero. El rubí, el zafiro y la esmeralda conforman la selección clásica conocida como Big Three, tres gemas reconocidas por su tradición y presencia en la alta joyería. Su elección, sin embargo, no responde a una fórmula fija, sino a las preferencias y a los colores que cada uno desea incorporar a su colección.
Desde la perspectiva de la moda, la diseñadora Yola Neme destaca la importancia de que el joyero refleje la identidad personal. “Tienes que definir si eres una persona más clásica, contemporánea o moderna. A partir de ahí, puedes decidir qué tipo de joyas complementan ese estilo y elegir aquellas con las que te sientas identificada, que reflejen quién eres y que vayas a usar siempre, no solo en un momento determinado”. Esa misma lógica se extiende a la forma de combinarlas. Durante años, los juegos coordinados de joyas, compuestos por aretes, collar, pulsera y anillo a juego, ocuparon un lugar central. Hoy, mezclar diseños, longitudes y metales permite construir combinaciones más dinámicas, sin necesidad de adquirir un conjunto completo.
Las perlas, por su parte, vuelven a ocupar un lugar esencial en la actualidad. “Antes se consideraba que eran básicas”, recuerda Khoury, al señalar que perdieron protagonismo durante aproximadamente una década y que ahora regresan con nuevas formas de incorporarse a la moda. Para Neme, siguen siendo imprescindibles: “siempre hay que tener un par en el cajón”. La mezcla de metales es otra forma de dar identidad a una colección. El oro amarillo, el oro blanco y la plata pueden convivir en una misma combinación, al igual que las piezas de distintas longitudes y diseños. Yola Neme propone incorporar materiales como las perlas, que pueden combinarse con cadenas de oro para crear contrastes.
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“Pensar que porque usas plata tienes que ir toda de plata, o que porque la cartera es plateada el zapato también tiene que serlo, es un mito muy viejo con el que estoy totalmente en desacuerdo”, confiesa Neme. La clave está en considerar el conjunto y encontrar un equilibrio entre los accesorios y la ropa. Una statement piece puede convertirse en el punto focal de un conjunto. Para Khoury, su valor va más allá de lo estético. “Esta pieza comunica algo sobre tu personalidad”. Puede tratarse de un anillo de cóctel, un collar de mayor volumen o una pulsera que destaque por su diseño.
Al incorporar una pieza protagonista, Neme recomienda prestar atención al resto de los accesorios para evitar que compitan entre sí. “Si vas a usar una pieza importante, la que lleves encima no debe hacerle competencia, sino ser más sencilla y delicada”. La ropa también influye en la elección: cuando el conjunto tiene muchos colores, texturas o elementos llamativos, prefiere reducir los accesorios; con prendas más sencillas, hay mayor margen para darles protagonismo. Más que seguir reglas fijas, se trata de reconocer cuáles responden al estilo personal y cómo pueden combinarse entre sí. Una colección bien pensada no depende de su tamaño, sino de la versatilidad de sus piezas y de la posibilidad de llevarlas de distintas maneras a lo largo del tiempo. (I)