CUIDADO

¿Los tratamientos capilares caseros son efectivos?

¿Son aptos para todo tipo de cabello? Harper’s BAZAAR Ecuador conversó con expertos para conocer qué beneficios pueden aportar estos tratamientos caseros y cuándo es mejor evitarlos.

Por Vanessa Burbano Pazmiño

Harper's — BAZAAR Ecuador

De pequeña crecí poniéndome aceite de oliva en el pelo. Mi mamá lo hacía y no recuerdo cómo ni cuándo, pero se convirtió en una de las rutinas de domingo.  El beneficio de ponerse este producto era nutrir las puntas e hidratar de manera general el cabello. Me colocaba únicamente de medios a puntas y, para enjuagarse, el tip era ponerse el champú cuando estaba seco (y así se evitaba que quedara grasoso). Había recetas con aguacate, con huevos y mostaza, y un sinfín de opciones. El aceite de coco también tomó protagonismo en los últimos años como un hidratante para el pelo. 

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Miguel Angel Arteaga, peluquero con más de 20 años de experiencia, nos aclara algunas dudas sobre la eficacia de estas y otras recetas caseras. Él prefiere no tomar una postura tan radical y sostiene que no todo es apto para todos los tipos de melena. “Cada cuero cabelludo es distinto, y este depende de la rutina y estilo de vida de la persona. Es una decisión de probar tanto los tratamientos caseros como los que se realizan en los salones”. Así mismo, afirma que las personas con cabellos vírgenes pueden ver un mejor resultado con las mascarillas naturales. 

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El aceite de aguacate ayuda a la suavidad y brillo, en especial en cabellos secos o gruesos. Pero la recomendación es no usarlo en las mañana o con el sol, ya que puede oscurecer el color. En cambio, el de oliva aporta lubricación, brillo y disminuye la sensación de frizz y sequedad.  El de coco es usado para hidratar y reducir las puntas secas. Estos atributos, para Arteaga, son solo a nivel cosmético, ya que no reparan la fibra capilar. 

“El cabello es una fibra queratinizada no viva y por ello un producto químico puede ser más útil”. Su recomendación es siempre utilizarlos en pequeñas cantidades y únicamente de medios a puntas. 

De acuerdo con estudios internacionales, el aceite de oliva posee potentes antioxidantes. Por ejemplo, vitamina E, β-carotenos y la oleuropeína. Estos compuestos le permiten atacar el estrés oxidativo que también daña las fibras capilares. Se debilita el pelo, las puntas se abren y se pierde la estructura a causa del estrés oxidativo. Este mismo aceite es rico en ácidos grasos, entre ellos el oleico, el linoleico y el palmítico. Estos lípidos ayudan a nutrir el pelo e incluso evitan que la fibra pierda agua y se deshidrate. Además, debido a su estructura biomimética, pueden ingresar a la capa externa del cabello para actuar. 

Para Arteaga, la melena virgen se beneficia de la lubricación y el acondicionamiento que aportan estas opciones. Pero, aunque se puede ver un efecto en la suavidad y el brillo del pelo ya tinturado los días posteriores a la aplicación, este podría ser solo un efecto superficial. “Poco después de la mascarilla puede sentirse una mejoría, pero este tipo de aceites no reconstruye ni repara las fibras dañadas”. El especialista con formación en Francia indica que en las personas con una cabellera muy porosa la pueden volver más pesada por el exceso de aceite. 

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La aplicación de estos productos puede ser fácil, no se requiere de planificar una cita e incluso es menos costoso que un tratamiento de peluqueria. Un frasco de aceite de oliva se puede encontrar desde los US$ 6 en un supermercado y uno de coco en US$ 4. Por otra parte, en Miguel Angel Studio, los tratamientos químicos van desde los US$ 65 hasta los US$ 150. Estos se realizan con productos profesionales de marcas conocidas como Kerastasse o L’Oreal. Algunos se pueden hacer de manera semanal y otros mensual, dependiendo de la calidad y necesidad de cada cabello. Principalmente estos rituales tienen como objetivo nutrir e hidratar las fibras capilares para contrarrestar los daños del ambiente o de otros productos químicos que usamos como los tintes.  

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En tiendas de retail especializadas como Montero venden tratamientos capilares desde los US$ 20 que pueden ser aplicados en casa. Sin embargo, es importante comprarlos luego de un diagnóstico experto para satisfacer la necesidad propia del pelo en ese momento. El cabello, al igual que la piel, puede tener necesidades puntuales en función a nuestra alimentación, estado de ánimo, condiciones de salud, medio ambiente, etc.

Hedy Ali, peluquera en Montréal con más de 30 años, no recomienda estos productos en cabellos ya procesados químicamente (sin importar el tipo de procedimiento). Ella inclusive cuestiona su uso en melenas naturales e indica que no somos eficientes extrayendo el producto en casa. Además, afirma que “el control de la cantidad, el método de aplicación y el entendimiento correcto del estado del cabello puede hacerlo solo alguien que ha estudiado el tema”.  Ali mantiene que las soluciones temporales solo esconden una necesidad real y no permiten que las personas cuiden de manera correcta su salud capilar. 

Ninguno de los aceites o productos va a dañar tu cabellera, pero quizás no sea lo que realmente necesitas. Consultar con un experto siempre será el primer paso para un cuidado real. Vale la pena evaluar la relevancia de un solo tratamiento a varios semanales que no estén aportando lo que esperamos. (I)