@bynatashad//Instagram
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Pocas veces una tendencia de uñas logra atraer a todo el mundo: mientras algunas apuestan por diseños gráficos audaces, otras prefieren un acabado simple y pulido. Sin embargo, hay una propuesta centrada en cutículas impecables y esmalte ultra preciso que no solo es versátil, sino universalmente favorecedora. Ya sea que te inclines por el maximalismo en manicura o te sumes al movimiento de quiet luxury, la ‘manicura rusa’ está diseñada para elevar cualquier look con un acabado más limpio, saludable y duradero.

¿Qué es la manicura rusa?

Más que definirse por colores o diseños específicos, la manicura rusa —también conocida como dry manicure— es una técnica de salón basada en una preparación meticulosa de la uña (que suele incluir corte, limado y cepillado), con énfasis en la salud integral.

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“Las manicuras rusas son conocidas por su enfoque altamente detallado en la preparación de la cutícula, utilizando tradicionalmente un e-file [lima eléctrica] para perfeccionar el área y crear una placa ungueal muy limpia”, explica Juanita Huber-Millet, fundadora y directora creativa de Townhouse.

Huber-Millet añade que el objetivo es la precisión: permitir que el esmalte se aplique lo más cerca posible de la cutícula para lograr un acabado más definido, duradero y con mayor espacio visual para el color. Este enfoque perfeccionista es la razón por la que la manicura rusa es reconocida en la industria por ser más resistente al descascarillado que muchas otras técnicas.

¿En qué se diferencia de una manicura tradicional?

Ya sea una manicura francesa —con sus clásicas puntas blancas— o una manicura japonesa con enfoque en el cuidado, según Huber-Millet, la técnica rusa comparte elementos de simplicidad y refinamiento. La diferencia clave está en la intención.

“Se trata de precisión, preparación y estructura antes de la aplicación del color, en lugar de pulir la uña natural con pastas y polvos para potenciar el brillo sin esmalte.”

Y a diferencia de la mayoría de las manicuras de salón, la manicura rusa no implica remojar las uñas y las cutículas como primer paso. El proceso es completamente en seco.

¿Por qué está ganando popularidad?

Aunque no es una técnica nueva —ha sido popular en Rusia y países vecinos durante años—, el cambio reciente en las tendencias la convierte en la opción perfecta. “Las clientas están mucho más informadas ahora”, señala Huber-Millet. “Quieren manicuras que se vean impecables, que duren y que crezcan de manera prolija". 

A continuación, algunas de las interpretaciones favoritas de Harper's BAZAAR para inspirar tu próxima cita en el salón.

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.