IGNIS
IGNIS Daniel Queirolo

Hay lugares que se recuerdan por un plato. Otros, por el rincón en donde están. Ignis tiene una combinación de ambos. Está ubicado en El Potrero de Lumbisí, en Cumbayá. Allí, la dinámica comienza antes de que llegue el primer plato a la mesa. El restaurante se abre frente a un amplio jardín que cambia por completo la percepción de quien lo visita. Niños jugando en el césped, el aire fresco del valle y una sensación de calma que da un respiro de la ciudad. Es un ambiente que se siente más cercano al campo. 

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La arquitectura acompaña esa sensación. Espacios amplios, madera, hierro y una iluminación cálida crean un entorno elegante y relajado. Ignis tiene varias áreas, desde mesas abiertas frente al jardín hasta sectores más privados en la planta superior. Pero el verdadero corazón está en la cocina. Su nombre significa ‘fuego’ en latín y ese concepto atraviesa toda la propuesta gastronómica. “Tratamos de que nuestros productos siempre pasen por las llamas de alguna manera: a la brasa, ahumados, en horno de leña o directamente sobre el carbón”, explica Carolina Zambrano, chef ejecutiva desde hace tres años.

IGNIS
Fotografía: Daniel Queirolo.

En Ignis, el fuego es una técnica culinaria, el eje conceptual y una forma de conectar con la memoria gastronómica. “La comida también juega con la memoria (...) Cuando alguien prueba algo hecho en horno de leña muchas veces recuerda el campo, la casa de la abuela o el olor de la leña. Es algo que conecta emocionalmente”. Ese vínculo con el origen se conecta con los ingredientes. La carta trabaja principalmente con productos locales: tubérculos andinos, cacao ecuatoriano, pesca artesanal y hierbas tradicionales que se elaboran con técnicas contemporáneas.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

La experiencia inicia desde que te sientas. El servicio es cercano, atento y muy informado. Los meseros explican cada plato, dan sugerencias y acompañan el recorrido gastronómico. Incluso la chef suele visitar las mesas para preguntar personalmente cómo estuvo todo. Uno de los platos emblemáticos de la casa, el ceviche jipijapa, fue el primero en salir. Preparado con pesca artesanal, proveniente de Cojimíes, se curte unos minutos en limón y sal para conservar su frescura. La base tiene una emulsión de maní tostado al fuego que aporta sabor, mientras que un gel de mandarina, aceite de chillangua, cebolla y crocantes de papa completan el plato. Es una explosión de sabores en la boca: ácido, crujiente y dulce. 

IGNIS
Fotografía: Daniel Queirolo.

“Siempre recomendamos que cada bocado tenga un poco de todo. El pescado, el jugo del ceviche, el crocante, la cebolla". 

Luego llegaron los langostinos a la brasa. Servidos en su punto perfecto, los mariscos mantienen una textura delicada que se complementa con una salsa tipo pil pil, aceite de ají y un toque de chillangua. Vienen acompañados de pan tostado en la parrilla, para untar la salsa. 

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Fotografía: Daniel Queirolo.

La joya es el arroz con pato, servido en una paellera negra, que es una de las especialidades del sitio. Aunque la técnica es al estilo de la paella española, el sabor es ecuatoriano. Está hecho con un refrito de ajo, cebolla y especias que sirve como base para el arroz bomba. El gran acompañante: el pato —cocinado tres cuartos— llega suave y jugoso, barnizado con una salsa ligeramente dulce y acompañado por un alioli de ají manaba. Cada plato parece mejorar al anterior.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

El menú —que se estrena en abril— cambia tres veces al año y es el resultado de un proceso creativo que involucra a la chef, al equipo gastronómico (25 personas) y al gerente de producto, Luis Correa. La investigación parte siempre de alimentos nacionales, pero incorpora técnicas internacionales para elevarlos.

Ignis pertenece al grupo La Birrería, que inició su camino en 2015. Con el tiempo, la corporación se expandió y sumó nuevas propuestas gastronómicas. “Primero abrimos La Birrería, luego vino Blend y luego Ignis, que nació como una evolución de ese proceso: un espacio donde podemos mostrar la mejor versión del grupo”. El mismo que abrió sus puertas en 2022 con la idea de crear un lugar versátil donde la gastronomía, el entorno y el servicio generan una experiencia completa. “Queríamos que puedas cerrar un negocio, tener una cena romántica, celebrar un cumpleaños o simplemente venir a disfrutar con amigos. Además, esto tiene algo que pocos proyectos en la ciudad ofrecen: esta vista y esta sensación de tranquilidad”.

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Su propuesta de coctelería está diseñada para acompañar cualquier elección y busca representar distintas regiones del país. La cava de vinos —en cambio— ofrece etiquetas seleccionadas para complementar los platos. El objetivo, explica el equipo, es que el cliente coma bien y viva una vivencia completa. “Para nosotros lo más importante es que la comida esté rica y que la gente la disfrute (...) La gastronomía siempre es un momento de encuentro. Cuando compartes un plato, conversas, recuerdas cosas, te ríes. Eso es lo que queremos que pase aquí”.

Tal vez por eso Ignis llama la atención; por su cocina y por el ambiente que logra crear. Un lugar donde el fuego transforma los ingredientes y la cotidianidad de sentarse a la mesa. (I)