Hubo un tiempo —no hace tanto— en el que entender las reglas del retinol y usar protector solar a diario bastaba para encaminarte hacia tus objetivos de cuidado de la piel. Hoy, en cambio, existen esencias, tónicos, brumas, elixires y un conocimiento casi enciclopédico necesario para descifrar los ingredientes más recientes y las listas INCI, ya sean péptidos, polinucleótidos o PHAs.
Las redes sociales están inundadas de nuevas tendencias en cada scroll y existe un deseo colectivo de hacer más —no menos— cuando se trata de la salud de la piel. Con un exceso de información y contenido interminable por procesar, llega inevitablemente la parálisis por elección y la posibilidad de que una rutina recién adoptada, de múltiples pasos, esté causándole a tu dermis más estrés que luminosidad.
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Un nuevo estudio realizado por la plataforma de skincare Noli se refiere a esta epidemia cutánea actual como skincare burnout. El nuevo sitio web, que busca mitigar la confusión colectiva que invade el universo del cuidado de la piel y ofrecer consejos basados en las necesidades personales de cada piel —y no en las tendencias—, encuestó a más de 800 personas en el Reino Unido. Los resultados revelaron que el 92 % experimenta saturación de opciones al comprar productos de skincare. Además, el 77 % de los participantes carece de confianza al elegirlos y uno de cada dos no sabe si su rutina actual realmente lo está acercando a sus objetivos cutáneos.

La dermatóloga y experta en piel, Kemi Fabusiwa, afirma que este problema se ha estado gestando desde hace tiempo (tomemos de ejemplo las famosas rutinas de 10 pasos en TikTok y la repentina aparición de productos de skincare dirigidos a niños). “Esta es una fatiga por decisiones disfrazada de autocuidado. Las personas están abrumadas, no porque no les importe su piel, sino porque les importa demasiado y han recibido demasiadas instrucciones contradictorias, a menudo desde múltiples fuentes en muy poco tiempo”.
“El cuidado de la piel solía ser intuitivo; ahora es algorítmico. La gente intenta equilibrar ácidos, retinoides, reparación de la barrera cutánea, tendencias y calendarios que no reflejan cómo se comporta realmente la piel”. La realidad es que nuestro órgano más grande anhela constancia y no responde bien a la intervención incesante. “Cuando las rutinas se vuelven excesivamente complejas, las personas se desconectan emocionalmente y ahí es donde comienza el agotamiento. Lo que los consumidores desean ahora no es otro producto milagro, sino claridad y tranquilidad”.
También existe una sensación de ansiedad relacionada con la piel, bautizada como skinxiety. “Es la ansiedad que surge al sentir que tu rutina de skincare nunca está terminada; la urgencia constante de cambiar productos, actualizar rutinas o ‘corregir’ tu piel en respuesta a cualquier tendencia, lanzamiento o recomendación que acabas de ver”.
Este enfoque del cuidado de la piel puede poner en riesgo tu cutis de inmediato. “Tu piel no ha tenido tiempo de adaptarse, recuperarse o responder. Las redes sociales aceleran este proceso al crear la ilusión de que una piel mejor está siempre a solo un producto más de distancia. El resultado es la sobreestimulación de la barrera cutánea: la piel prospera con la constancia, pero la ansiedad prospera con la novedad”.

En cuanto a cómo podría verse una rutina más depurada de cara a 2026, ella lo resume así: “Desde el punto de vista clínico, significa menos productos, plazos más largos y rutinas diseñadas para ser aburridas, pero eficaces. A nivel psicológico, implica quitar la presión de optimizar constantemente”.
¿Qué define una rutina de cuidado de la piel exitosa?
La doctora Fabusiwa considera que una rutina sólida se sostiene sobre tres principios:
- Eficacia: conservar únicamente los productos que respondan directamente a las necesidades de tu piel.
- Simplicidad: menos pasos, bien elegidos, que superan a un estante abarrotado.
- Constancia: la mejor rutina es aquella que puedes mantener todos los días.
“Las rutinas extremas y las ‘transformaciones’ rápidas funcionan muy bien en Internet, pero no se traducen en una piel sana a largo plazo. Estoy viendo cada vez más daño en la barrera cutánea, irritación y brotes de acné provocados por la sobreexfoliación y la acumulación de tendencias”.
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En su lugar, recomienda apostar por la sencillez. Un buen limpiador, una crema hidratante y protector solar diario son esenciales para todo el mundo. A partir de ahí, hay que identificar las necesidades específicas de cada piel: “Puede ser necesario reducir los activos cuando la barrera está dañada y los retinoides de alta potencia pueden provocar sensibilidad en algunas pieles.
Del mismo modo, los exfoliantes con alto contenido de AHA (como el glicólico), las mascarillas de arcilla agresivas y los limpiadores espumosos con tensioactivos fuertes también pueden debilitar la barrera”. La verdad es que, aunque el último video viral intente convencerte de lo contrario, los resultados reales en el cuidado de la piel provienen de la constancia y la simplicidad, no del sobreconsumo. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.