Dolce&Gabbana

Hay fragancias que se recuerdan por una época y otras que sobreviven porque representan una actitud. Desde su aparición en 2006, The One de Dolce & Gabbana pertenece a este segundo grupo. No nació para ser discreto ni complaciente, sino para acompañar a quienes entienden la elegancia como una forma de estar en el mundo. 20 años después, su vigencia no se explica por nostalgia, sino por coherencia: el magnetismo que propone sigue siendo actual porque nunca dependió de la moda.

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La fragancia construyó su identidad alrededor de la audacia, del carisma y de la convicción personal, dejando claro que la belleza se siente. Bajo esa premisa, la familia abre hoy una nueva etapa que no reniega de su origen, sino que lo lleva más lejos. Las nuevas incorporaciones The One Eau de Parfum Intense, creada por Quentin Bisch, y The One For Men Parfum, firmada por Jean-Christophe Hérault— profundizan la identidad olfativa original y la conducen hacia registros más intensos y especiados. Son fragancias que conservan su capacidad de seducción, pero que se expresan con mayor profundidad, pensadas para una feminidad y una masculinidad contemporáneas.

Dolce&Gabbana
Dolce & Gabbana.

En paralelo, el universo visual de The One también evoluciona. Los frascos se presentan con líneas más limpias y siluetas depuradas que refuerzan su carácter atemporal. El tapón dorado en la versión femenina y el marrón en la masculina funcionan como detalles precisos que distinguen sin romper la armonía del conjunto, aportando una lectura más refinada y actual de un diseño ya icónico.

El relanzamiento se acompaña de una campaña dirigida por Mert Alas que apuesta por una narrativa cargada de tensión y atmósfera cinematográfica. La protagonista es Madonna, una figura que ha atravesado generaciones sin perder fuerza, acompañada por el actor Alberto Guerra. La historia se desarrolla de noche, en una ciudad que parece detenida en el tiempo. La lluvia cae, el aire se vuelve denso y el espacio se llena de intriga, deseo y silencios cargados de intención. La estética remite al cine neorrealista de los años setenta, con escenarios y colores que intensifican la sensación de misterio.

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El personaje de Madonna encarna a una mujer segura, decidida, que no espera ser mirada, sino que conduce la historia. Invierte los códigos tradicionales de la seducción, rompe estereotipos y transforma su sensualidad en una afirmación de poder. La narrativa avanza entre miradas sostenidas, gestos mínimos y palabras apenas insinuadas, hasta construir una tensión que crece de forma inevitable y desemboca en un beso que resume la intensidad del vínculo entre los protagonistas.

La elección musical refuerza ese mensaje. Madonna interpreta “La Bambola” de Patty Pravo, una canción asociada a la libertad y la emancipación femenina. Grabada en exclusiva para la campaña y cantada en italiano, acompaña las imágenes como un manifiesto emocional que amplifica la audacia y la autoafirmación que atraviesan todo el relato.

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En lo olfativo, The One Eau de Parfum Intense se despliega como una composición floral ambarada, que abre con una nota especiada vibrante, evoluciona hacia un corazón floral luminoso y se asienta en un fondo cálido de vainilla y ámbar. Es una fragancia envolvente y sofisticada, pensada para una mujer moderna, consciente de su magnetismo. The One For Men Parfum, por su parte, explora una dimensión más profunda de la firma masculina, combinando notas cítricas y especiadas con un corazón amaderado-aromático y un fondo sensual de tabaco y ámbar, construyendo una masculinidad elegante, intensa y magnética.

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A 20 años de su lanzamiento, The One no necesita reinventarse para seguir siendo relevante. Su fuerza está en mantenerse fiel a una idea clara: la seducción no es un gesto aprendido, es una forma de presencia. Y eso, dos décadas después, sigue siendo su mayor poder. (I)