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Lograr que mi sobrino se lave los dientes sin argumentar es de las tareas más difíciles y me recuerda el trabajo de mi mamá conmigo. Su insistencia por tener un buen cepillado dental me molestaba e incluso causó algunas peleas. Hoy, le agradezco y entiendo lo difícil que es enseñar a la gente a tener un correcto cuidado bucal. 

Los consejos más populares son el cepillarse de forma circular y que este dure al menos tres minutos. Pero, ¿son suficientes? Consultamos a la odontóloga Belén Dávila sobre estos y otros consejos.

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Cepillarse los dientes al despertarse

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Para la experta, lavarse los dientes antes de desayunar es conveniente porque nuestra boca, al despertarnos, está llena de bacterias. Es un primer paso para eliminarlas y evitar que, con los alimentos del desayuno, tengamos un ecosistema propicio para las caries. Aunque no hay muchos estudios sobre esto, existen opiniones divididas. Dávila sí lo recomienda por las siguientes razones. 

Normalmente la gente desayuna carbohidratos azucarados como: panes, pancakes, cereales… que son el alimento perfecto para las bacterias. Por lo que se pueden multiplicar con facilidad y liberar ácidos que debilitan el esmalte de la dentadura. Si aplicamos esta práctica, todas las mañanas, también estimulamos la producción de saliva. Según Dávila, esta tiene minerales que protegen a los dientes y permite recuperar lo que las bacterias se comieron durante la noche. Así —cuando vayamos a ingerir los primeros alimentos del día— los dientes estarán revestidos con protección.

Lavarse inmediatamente después de comer 

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Normalmente al terminar de comer nos lavamos los dientes. Pero ¿qué tan efectivo es hacerlo apenas concluimos? Dávila recomienda esperar al menos 30 minutos porque el PH de la boca baja, por alimentos ácidos como frutas, café o vinagre. Esto ablanda el esmalte temporalmente y al cepillarnos podemos desgastarlo. No es un daño que se note de manera inmediata, pero al hacerlo constantemente —y con el tiempo— se reflejará en la textura y en el color de los dientes. 

La dentista Liliam Hernández, en una entrevista para Noticias Telemundo, señala que es importante respetar este tiempo para limpiar y proteger nuestros dientes. Además, concuerda con Dávila sobre los beneficios de hacerlo antes de comer en la mañana. 

Otras opciones de limpieza pueden ser los enjuagues bucales con agua o los chicles sin azúcar. 

La clave está en el cepillo

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Recomendar un cepillo puede ser complejo porque es necesario conocer las características de cada paciente. Sin embargo, de manera general, Dávila aconseja uno de cerdas suaves de la marca Curaprox. Además de tener 3.960 cerdas, que limpian sin lastimar, el cabezal es pequeño y llega a zonas complicadas. Cuesta alrededor de USD 8 y está disponible en todas las farmacias. 

El problema según Dávila de las cerdas duras es que pueden causar retracción gingival y desgaste en los dientes. Lo óptimo es cambiar el cepillo cada tres meses.

Con respecto a la pasta, debe tener de 1.000 a 1.500 partes por millón de flúor. Esto protege el esmalte y evita las caries. Dávila no recomienda aquellas con carbón activado porque las considera muy abrasivas. 

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¿Al inicio o al final?

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El hilo dental limpia el espacio entre dientes y encías y es complementario al cepillado. No es un reemplazo ya que ambos atacan zonas distintas. Al lavarnos los dientes logramos retirar solo un 70 % de los residuos, el hilo acaba con el resto. De acuerdo con el portal de Oral B España, este producto debe ser usado una vez al día y de preferencia en la noche, acompañado después por un cepillado de tres minutos. 

Una actividad tan elemental puede mejorar si tomamos en cuenta estos consejos. Unos dientes sanos no solo embellecen nuestra sonrisa, sino que cuidan nuestro cuerpo de manera general. (I)