Grecia puede presumir de tener hasta 6.000 islas, pero Santorini y Mykonos suelen acaparar casi toda la atención. De hecho, estas dos islas de las Cícladas (archipiélago de Grecia) son los destinos más visitados de todo el país, y con razón: llevan más de medio siglo seduciendo a viajeros y son el paraíso estival predilecto del mundo náutico (y de los amantes de los atardeceres).
Sin embargo, hay muchas más maravillas esperando ser descubiertas en el mar Egeo y más allá. Estos son algunos de los mejores hoteles en las islas griegas, de Santorini a Skiathos.
Sandblu Resort, Santorini
Ubicado en las estribaciones del monte Thira y con 66 habitaciones, suites y villas, Sandblu Resort es un refugio lujoso, sereno y cuidadosamente diseñado que ofrece a sus huéspedes una escapada relajante lejos de las multitudes de Oia. Con dos restaurantes, spa, gimnasio, wine bar propio, panadería, una selección de boutiques y un kids’ club con programación diaria de actividades, las opciones para disfrutar —en familia o en pareja— son abundantes.
Los huéspedes pueden explorar la zona con una breve escapada a la playa privada del hotel o entregarse al descanso absoluto con faciales premium y masajes personalizados en el spa. Para cerrar el día, el restaurante Nectar, junto a la piscina, sirve cocina griega contemporánea enmarcada por vistas espectaculares. Para una experiencia aún más íntima, las villas del resort cuentan con piscina privada.
Santo Pure, Santorini
Este pueblo cicládico de ensueño se sitúa en el extremo de Oia, con un práctico sendero que conecta las amplias y tranquilas instalaciones de Santo Pure, con el pintoresco pueblo del norte de Santorini. Allí podrás unirte a la multitud en busca de cúpulas azules y puestas de sol, aunque para estas últimas quizá sea mejor quedarse en la plunge pool privada de la terraza o en el excelente bar de cócteles del hotel.
Cada habitación es una vivienda cicládica tradicional, con muros blancos, techos curvos y terraza. Están agrupadas como pequeños archipiélagos griegos y cada conjunto de suites cuenta con su propia piscina. En lo más alto de la isla, el elegante restaurante Alios Ilios —ideal para una velada romántica— está a la altura de la exigente escena gastronómica local.
El hotel también alberga un spa sereno, con piscina interior y tratamientos que van desde faciales de aguacate hasta masajes cretenses tradicionales. Novedad de la temporada, Santo Pure ha lanzado sus Wellness Suites, creadas en colaboración con la experta británica en spa Suzanne Duckett. Las estancias incluyen una excursión de un día a Thirassia, la tranquila “hermana menor” de Santorini, que parece detenida en los años cincuenta y es precisamente eso lo que la hace tan especial.
Canaves Oia Suites, Santorini
Santorini alberga varias propiedades Canaves, entre ellas Canaves Oia Epitome, un hotel boutique de 24 habitaciones escondido en la bahía de Ammoudi, pero si lo que buscas es estar en el corazón de la acción, Canaves Oia Suites es la elección perfecta, aún más cerca de las icónicas iglesias blancas coronadas de azul.
Una escalera cubierta de buganvilias desciende de forma vertiginosa por el acantilado (aunque hay ascensor para tacones altos o excesos de ouzo) hasta piscinas infinitas al borde del Egeo, habitaciones con plunge pools privadas y terrazas, y el restaurante Petra, donde los platos son casi tan memorables como las vistas. Su ubicación en una curva privilegiada de la costa lo convierte en uno de los mejores escenarios para el atardecer: cada noche, el cielo ofrece un espectáculo cromático capaz de deslumbrar incluso a quienes están acostumbrados a los grises persistentes del norte de Europa.
Probablemente no querrás alejarte demasiado, pero el conserje puede organizar cruceros en catamarán con Sunset Oia, una forma inmejorable de admirar desde el mar la asombrosa arquitectura suspendida sobre los acantilados.
Istoria, Santorini, Cícladas
Lejos de las multitudes de Oia, este hotel boutique de 12 habitaciones se encuentra en la costa sur de Santorini, sobre las arenas volcánicas negras de Perissa. “Istoria” es la palabra griega para historia y la de este lugar es especialmente encantadora: fue la casa de verano de una expatriada que vivía en Italia y regresaba cada año a Santorini, con sus caballos. Las stable suites confirman el relato con guiños ecuestres —fustas, puertas de madera y accesos tipo patio— que separan con gracia la realidad del mito.
El hotel alberga además el restaurante Mr E, donde se sirven clásicos griegos como saganaki de camarón y fava con pistache y alcachofas a la parrilla. Un shuttle conecta Istoria con sus hoteles hermanos —Mystique y Vedema—, aunque pocos planes superan pasar los días junto a la larga piscina o en la cercana playa volcánica de Perivolos, literalmente a unos pasos.
Mystique, Santorini
Rompiendo con el blanco impoluto de los hoteles encaramados a los acantilados de Oia, Mystique apuesta por tonos beige dorados sin renunciar a las icónicas curvas cavernosas de Santorini: nichos, bordes ondulantes y terrazas frente al mar hasta donde alcanza la vista. Las habitaciones son sobrias y depuradas para mantener la estética de cueva, muchas con hot tubs interiores y exteriores.
El hotel cuenta con un restaurante junto a la piscina principal para almuerzos informales (con opciones bien pensadas para veganos) y cenas más sofisticadas que incluyen lobster cakes, cordero de Naxos y filete de res con gruyère cretense. Para las mejores vistas, elige una suite con terraza sobre el Egeo y disfruta durante horas de la calma hipnótica de la Caldera.
Grace Hotel, Auberge Resorts Collection, Santorini
La propiedad insignia de Auberge está en California —el legendario Auberge du Soleil en Napa lleva desde 1981 ofreciendo alta cocina provenzal— y Grace Hotel aporta ese mismo peso gastronómico a Santorini (con una carta de vinos impecable, por supuesto).
Construido en los acantilados de Imerovigli, con la roca de Skaros emergiendo al frente, es uno de los escenarios más espectaculares del planeta para ver el atardecer. La piscina infinita principal es una obra de diseño, aunque la plunge pool privada en la terraza resulta igual de tentadora. La experiencia culinaria es tan indulgente que empieza en el desayuno: un menú degustación diario recorre desde smoothies del día hasta yogurt griego y postres, con champaña activamente recomendada.
Por la noche, tras un sundowner (bebida) en el bar perfectamente ubicado, llegan platos como berenjena con trucha ahumada y avellanas, camarones con espárragos marinos y leche de coco, y cordero con aceitunas. Cada detalle está pensado: desde el shampoo sin sulfatos hasta la videoteca precargada en la televisión y los pequeños regalos que aparecen durante la estadía.
Acro Suites, Creta
Este conjunto de suites de líneas limpias se ubica en el este de Creta, una de las islas más grandes del Mediterráneo. “Acro” significa borde, en alusión a su vertiginosa localización sobre el acantilado.
El resort de bienestar ofrece suites tipo cueva con piscinas interiores, terrazas privadas suspendidas sobre el mar y un restaurante frente al agua donde incluso los cócteles incorporan hierbas frescas. La familia anfitriona gestiona varios hoteles en la isla y aquí son dos hermanas —tan elegantes como cercanas— quienes llevan las riendas.
F Zeen, Cefalonia
En Cefalonia, dentro de las Islas Jónicas, F Zeen invita a vivir la dolce vita. El bienestar está garantizado con yoga frente al mar, caminatas guiadas y sesiones de meditación; incluso el gimnasio presume vistas que hacen el ejercicio un poco más amable.
Pero no todo es zen absoluto: los cócteles fluyen en la playa, hay dos restaurantes y la piscina infinita orientada al Jónico es el lugar ideal para el atardecer. Además, el hotel organiza noches de cine en su sala al aire libre, un broche perfecto para jornadas que equilibran placer y calma.
Andronis Arcadia, Santorini
Pocos lugares superan a Andronis Arcadia para contemplar el atardecer en Santorini. Sus suites con piscina privada se extienden a lo largo de la costa, en el extremo norte de la isla, y basta ver a la multitud que se reúne cada noche frente a la entrada para confirmar el espectáculo. Pacman es un animado espacio para eventos, con distintas opciones de poolside dining —desde sushi excepcional hasta clásicos griegos—, pero para una experiencia verdaderamente especial hay que reservar en Opson, cuyo menú contó con la asesoría de un “arqueólogo culinario” para recrear lo que comían los antiguos griegos.
El hotel también cuenta con spa, con una hamaca frente al mar perfecta para una siesta post-tratamiento, mecida por cortinas vaporosas. Y si te apetece prolongar la experiencia Andronis, están sus hoteles hermanos: Andronis Luxury Suites y Andronis Boutique Hotel, que descienden por los acantilados de Oia o Andronis Concept, rumbo a Imerovigli. En los tres, las vistas dramáticas a la caldera vienen de serie.
Santa Marina, Mykonos
Este querido hotel familiar es toda una institución en Mykonos desde finales de los años setenta, cuando su propietario adquirió los terrenos con vistas a la bahía de Ornos, junto con su capilla, molino de viento y casa original. Con el tiempo se añadieron villas en la ladera y la finca creció hasta albergar la primera sede del icónico Buddha-Bar Beach.
Santa Marina presume además de ser el único hotel de la isla con playa privada de arena, así como de dos piscinas infinitas, dos spa, una cuidada selección de restaurantes y bares. A sus 101 habitaciones se suman 13 villas —con hasta siete recámaras— ideales para compartir con tu grupo de amigos más divertido.
Olea, Zante
Este hotel all-suite en una colina, situado en el extremo noreste de la isla jónica de Zakynthos —también conocida como Zante, en guiño a su herencia italiana—, se encuentra a solo 10 minutos del centro, rodeado de olivares, vistas al mar y una enorme piscina que hace que agradezcas estar lejos del bullicio.
Cuenta con nada menos que tres restaurantes, con propuestas de saganaki, souvlaki y sushi, así que no tendrás que salir si no te apetece. Los venecianos llamaron a esta isla la “Flor del Levante” y a nosotros también nos parece de lo más floreciente.
Anemi, Folegandros
Folegandros está a años luz del glamour de Mykonos y Santorini, pero si quieres experimentar una isla griega como si aún viviera en los años sesenta, este es tu destino. Y si te alojas en Anemi, viajarás en el tiempo sin renunciar a la comodidad, ya que este hotel boutique cuenta con todas las prestaciones modernas imaginables.
La isla adormecida tiene unos 700 habitantes en invierno —la cifra aumenta en verano, pero ni de lejos como en sus vecinas—. Los desayunos del hotel son ideales para tomar energía antes de la caminata hasta la iglesia de Panagia, en Chora.
Elivi, Skiathos
Skiathos y su vecina Skopelos sirvieron de escenario para gran parte de la primera película de Mamma Mia!, pero esa no es la única razón para visitar estas soleadas islas de las Espóradas. Aunque existen tours para seguir los pasos de Meryl Streep y Pierce Brosnan, quienes realmente saben prefieren refugiarse en Elivi.
Jackie O fue fan de este hotel en Skiathos en su momento y hoy sigue siendo igual de atractivo, con spa Elemis, villas a unos pasos de la arena y un restaurante japonés que eleva la experiencia. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.