Más allá de la estética, el verdadero valor de una casa organizada está en que funcione para quien la habita. No se trata de aplicar reglas rígidas ni de perseguir sistemas perfectos, sino de entender que cada espacio responde a rutinas, horarios, prioridades y formas de vivir distintas. Un hogar está verdaderamente ordenado cuando se adapta a tus necesidades reales, no cuando se ve impecable. Una casa ordenada funciona cuando los sistemas creados acompañan tu día a día en lugar de complicarlo.
Esto lo entiende muy bien Estefanía Mora, quien lleva más de seis años demostrando que el orden no es una moda pasajera. Con formación en comunicación corporativa y una maestría en comunicación política y empresarial, su mirada sobre el orden va más allá de lo estético y se conecta con cómo habitamos y vivimos nuestros espacios.
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Tras varios años de trabajo en el sector público, Mora sintió la necesidad de emprender desde otro lugar. “Cuando buscas una alternativa para emprender, tienes que encontrar una necesidad que exista y que puedas cubrir”. Así se certificó como organizadora profesional de espacios y de esta manera nació Organiza tu espacio. Hoy lidera un equipo de entre cuatro y seis personas por proyecto.
Mora ha desarrollado varios cursos con los que ha formado a más de 120 personas en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Desde hace dos años, este camino se amplió con Tu espacio home, una línea de organizadores y objetos decorativos de importación directa, pensados para hacer del orden algo accesible y sostenible en el tiempo.
Su visión es clara: un espacio organizado reduce el estrés, mejora la productividad y nos ayuda a tomar mejores decisiones todos los días. De cara a 2026, Mora propone dejar atrás la idea de la casa perfecta y apostar por sistemas reales, sostenibles y hechos a la medida de cada rutina.
Desde esta mirada, el orden se construye a partir de decisiones conscientes y ajustes prácticos. Con ese enfoque, Mora comparte claves pensadas para que cada persona las adapte a su forma de vivir y organizar su casa en este año nuevo.
1. La decisión es el primer paso
Antes de mover un solo objeto, el orden empieza con una decisión clara, convertir la organización en un hábito real y darle el tiempo que se merece. Mientras se siga postergando por falta de tiempo, cansancio, o un “después lo hago”, cualquier intento se quedará a medias. Organizar no es un impulso momentáneo, es una elección que se sostiene en el día a día.
2. Depurar es crear espacio para lo nuevo
No puedes empezar a organizar un espacio si no haces un proceso de depuración consciente. Revisar qué tienes, con qué frecuencia lo usas y qué utilidad cumple hoy es clave para ordenar con intención. Este proceso también implica identificar lo que ya caducó o dejó de ser funcional, desde productos vencidos en la cocina hasta maquillaje y skincare que ya cumplieron su ciclo. Así se libera espacio físico y mental, algo especialmente importante al inicio del año.
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3. Nunca intentes organizar toda la casa en un solo día
Sacar todo de golpe, agotarse y sentir que el orden no es lo tuyo es uno de los errores más comunes. Cuando el cansancio gana, es fácil botar la toalla y abandonar el proceso a la mitad. La clave está en trabajar de forma inteligente, por secciones y dándole a cada espacio el tiempo que se merece. Hoy, la despensa; mañana, la refrigeradora; otro día, la sala.
4. Agenda el orden como una cita contigo
El orden necesita fechas reales, no solo cuando tengas un poco de tiempo. Pueden ser dos horas los sábados o en un feriado sin planes. La clave para convertirlo en un hábito está en cumplirte a ti misma, ponerte metas realistas y sostenerlas en el tiempo. Hacerlo cada fin de semana, aunque sea un poco, permite avanzar a tu propio ritmo y, casi sin darte cuenta, ir construyendo un espacio más ordenado.
5. Categorizar es la clave silenciosa
En el orden, divide y reinarás. Mientras más claras sean las categorías, más fácil será organizar y, sobre todo, mantener el sistema en el tiempo. Similares con similares: snacks con snacks, hidratantes con hidratantes, camisas con camisas.
6. Diseña el espacio según tu rutina, no según Pinterest
El orden no se trata de perfección visual, sino de funcionalidad. Para que un sistema se mantenga en el tiempo, tiene que adaptarse a tu rutina y a lo que realmente usas. Darle estructura al espacio implica que lo de uso diario esté a la mano: uniformes, carteras, ollas o productos cotidianos; y los elementos que se utilizan en conjunto, cerca entre sí.
7. Apóyate en contenedores y organizadores
Pueden ser de plástico, acrílico o incluso elementos que ya tienes en casa y puedes reutilizar. No se trata de comprar todo nuevo, sino de crear un sistema. Los contenedores ayudan a que cada cosa se mantenga en su lugar y, al etiquetarlos, facilitan que todo vuelva a su sitio de forma natural, tanto para ti como para quienes comparten el espacio.
8. El orden se mantiene cuando es compartido
Darte el tiempo para mantener el orden implica involucrar a todas las personas que comparten el espacio. Cuando todos entienden el sistema y son parte del proceso, deja de ser una carga individual y se convierte en una responsabilidad compartida.
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9. La regla de los dos minutos cambia todo
Al llegar a casa, sacarte la chaqueta y guardarla de inmediato en esos primeros minutos evita que el caos se acumule y hace que el orden se mantenga casi sin esfuerzo. Devolver una cartera a su lugar, cerrar un cajón, guardar lo que usaste… hazlo en ese momento. Muchas veces el desorden empieza justo ahí, en pequeñas acciones que se postergan.
10. El orden también necesita mantenimiento
Cada tres o seis meses, revisa, ajusta y mejora. El orden no es estático, es un proceso que evoluciona contigo y con tus rutinas. "Cuando empiezas, el orden es contagioso”, concluye Mora. (I)