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Más de 800 especialistas en viajes y hotelería forman parte de la academia responsable de la lista internacional con los 50 mejores alojamientos del mundo. París fue el escenario donde se dio a conocer este catálogo de 2026. La primera edición se publicó en 2023, siguiendo el modelo de The World’s 50 Best Restaurants y The World’s 50 Best Bars. Este año, pasó a llamarse The 50 Best.

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La institución nominadora está dividida en 13 regiones y reúne a periodistas de viajes, hoteleros y otros profesionales con trayectoria en el sector. Cada miembro elige siete hoteles en los que se haya hospedado. La definición de qué constituye lo mejor queda en manos de estos expertos y de sus propias experiencias. No existen criterios predeterminados para la votación; el resultado surge de la suma, bajo reglas estrictas que buscan preservar la credibilidad y la integridad del registro. Cualquier establecimiento del mundo puede ser considerado, sin importar su tamaño o estilo. 

El resultado de este año muestra una combinación de continuidad y diversidad en sus cinco primeros puestos. Rosewood Hong Kong ocupa el primer lugar por segundo año consecutivo, seguido por Capella Bangkok, Four Seasons Bangkok at Chao Phraya River, Atlantis The Royal y Passalacqua. Lugares con tamaños, ubicaciones y conceptos distintos que, en conjunto, ofrecen aproximaciones a la industria contemporánea.

Rosewood Hong Kong. - Harold_de_Puymorin
Rosewood Hong Kong.

Para Emma Sleight, directora de contenidos y creatividad de The 50 Best, una de las principales conclusiones está precisamente en esa diversidad. “Lo que más me llama la atención es la consistencia en la cima, contrarrestada por muchísimo movimiento por debajo y alrededor”, explica. Este año, 10 debutantes entraron en los primeros 50 puestos. Sin embargo, en la parte superior permanecen propiedades que han demostrado capacidad para reinventarse.

Rosewood Hong Kong es el ejemplo más claro. Ocupa el primer puesto por segundo año consecutivo y ha permanecido entre los tres primeros desde que entró en la lista en 2023. Abrió sus puertas en 2019 y ocupa 43 pisos frente a Victoria Harbour. Cuenta con 413 habitaciones y suites, 11 restaurantes y bares y Asaya Spa. Su diseño de interiores fue desarrollado por Tony Chi y reúne referencias de Hong Kong, una colección de arte y espacios concebidos para conectarlo con la ciudad.

Rosewood Hong Kong. - OWEN RAGGETT
Rosewood Hong Kong.
Rosewood Hong Kong
Rosewood Hong Kong.

“Los hoteles pueden generar muchísima atención en el primer año, pero mantenerse en ese nivel superior durante tres, debe significar que esas propiedades siguen invirtiendo en lo que hacen y siguen evolucionando”, explica Sleight. Para ella, la permanencia responde a un proceso continuo de perfeccionamiento: invertir en la estadía del huésped, mantener la relevancia cultural del lugar y seguir desarrollando aquello que lo distingue.

El caso de Passalacqua permite ver esa misma idea desde otra perspectiva. La villa, situada sobre el pueblo de Moltrasio, en el lago de Como, en Italia, abrió en 2022 después de tres años de restauración. Esta construcción del siglo XVIII cuenta con 24 habitaciones distribuidas entre la casa principal, los antiguos establos y la Casa al Lago. El proyecto pertenece a la familia De Santis, también propietaria de Grand Hotel Tremezzo, y pone el foco en la arquitectura, la artesanía italiana y la historia del hotel.

Passalacqua.
Passalacqua.
Passalacqua.
Passalacqua.

Este año ocupa el quinto puesto y recibe por tercera vez seguida el premio a Best Boutique Hotel. “Demuestra que la escala no siempre es un requisito previo para destacar”, explica Sleight. “Los huéspedes realmente valoran esa evolución, la intimidad, la individualidad y ese sentido de lugar que un sitio como Passalacqua encarna”.

La comparación entre los dos resulta reveladora. El de Hong Kong tiene más de 400 habitaciones y suites. El italiano tiene 24. Uno se desarrolla verticalmente sobre la ciudad; el otro ocupa una villa histórica junto al lago. Dos formatos completamente distintos, pero una misma capacidad para construir una personalidad reconocible.

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La manera de entender el lujo también se ha transformado. Según la experta, durante años estuvo asociado a elementos visibles y cuantificables: como el número de hilos de las sábanas, lo suaves que eran las toallas, lo impresionante que era el vestíbulo o cuánto personal podía tener el hotel en su plantilla. Hoy, la atención se desplaza hacia la experiencia y la conexión que se logra generar con los huéspedes. 

Sleight recuerda una idea de Omer Acar, CEO de Raffles y Fairmont, quien durante las 50 Best Talks señaló que el lujo ya no consiste únicamente en encontrar una botella de champán en la habitación al llegar, sino en cómo un lugar hace sentir a quien lo visita. El vínculo con el entorno, la autenticidad del servicio, la historia de la propiedad y sus valores adquieren así un papel central. Dentro de esa trayectoria, el bienestar también ha dejado de ser un complemento. Ya no se trata simplemente de incorporar un gimnasio o un spa a la oferta, sino de integrarlo como parte de la vivencia.

Capella Bangkok ofrece una interpretación de esa idea. Situado junto al río Chao Phraya, cuenta con 101 habitaciones, suites y villas. Todas tienen vista al río. Antes de la llegada y durante la estadía, los Capella Culturists, anfitriones y guías que conocen a profundidad cada destino, trabajan con los huéspedes para organizar actividades inmersivas relacionadas con el bienestar, la historia, la cultura, el arte, el entretenimiento y la gastronomía.

Capella Bangkok.
Capella Bangkok.

La personalización, sin embargo, no consiste necesariamente en ofrecer más atención. Para Sleight, el desafío está en entender cuándo intervenir y cuándo dejar espacio. “Para algunos viajeros, el lujo máximo es la paz y la tranquilidad y no ser molestados”, explica. “Para otros, pueden querer esa conversación o esa interacción personal. Se trata de entender cuál es la mejor manera de abordar a cada individuo”.

Esa mirada individual también redefine el papel del servicio. La anticipación sigue siendo importante, pero deja de ser una demostración constante. El objetivo es que se perciba como parte natural de la estancia.

El Four Seasons Bangkok at Chao Phraya River, que ocupa el tercer puesto, plantea otra relación entre alojamiento y ciudad. Reúne 299 habitaciones y suites junto al río, con jardines, piscinas, espacios de bienestar y restaurantes como Yu Ting Yuan, Palmier by Guillaume Galliot y Riva del Fiume. BKK Social Club, su bar, ocupa además el puesto número 20 en Asia’s 50 Best Bars 2026.

Hotel Bangkok at Chao Phraya River.
Four Seasons Hotel Bangkok at Chao Phraya River.
Hotel Bangkok at Chao Phraya River.
Four Seasons Hotel Bangkok at Chao Phraya River.

Los dos establecimientos de Tailandia muestran cómo la ciudad puede convertirse en parte del viaje. En ambos casos, el río Chao Phraya no funciona solo como telón de fondo, sino como parte de la identidad de cada uno.

Por el otro lado, Atlantis The Royal, en Dubái, ocupa el cuarto puesto del listado y representa una propuesta monumental en la que la opulencia se articula alrededor de la arquitectura, la gastronomía y el entretenimiento. Con 795 habitaciones y suites, 17 restaurantes y bares, boutiques y distintos espacios de wellness, el complejo coloca esos tres ejes en el centro de la visita. Entre sus espacios se encuentra Cloud 22, una piscina ubicada sobre el puente que conecta las torres. Además, incluye restaurantes reconocidos como Nobu, Carbone y Heston Blumenthal.

Atlantis The Royal Dubai. - DANY EID
Atlantis The Royal Dubai.
Atlantis The Royal Dubai. - Brandon Barré
Atlantis The Royal Dubai.
Atlantis The Royal Dubai. - Jonathan Stokes
Atlantis The Royal Dubai.

Los cinco nombres que encabezan The 50 Best Hotels 2026 muestran que la hotelería no avanza hacia un único modelo. Lo que los conecta no es una fórmula, sino una manera de entender la hospitalidad: construir una identidad propia, hacer del destino parte esencial de la estadía y evolucionar sin perder aquello que los distingue.

Al final, un gran alojamiento no se define únicamente por lo que ofrece, sino por cómo consigue hacer sentir a quien lo visita y por aquello que el huésped logra llevarse consigo. (I)