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La luz de media mañana atraviesa los ventanales de la residencia de Jannina Cabal en Isla Mocolí, Samborondón. El silencio introduce al visitante y, desde el pasillo de ingreso, cuadros de gran formato enmarcan el recorrido y obligan a detener el paso antes de acceder al área social.

En la esquina, está el primer objeto que declara esta colaboración entre la arquitectura de Jannina Cabal y el diseño de Stephany  Hollihande Sensi Studio. Se trata de un otomán de cuero negro y paja toquilla natural que se convierte en el punto focal del espacio. Lo acompañan dos mesas auxiliares de madera y, sobre una de ellas, una lámpara que ilumina un bolso de mano tejido en fibra natural. Al frente, el panorama se abre hacia el salón principal. Lejos de la lógica de un showroom convencional, las creaciones ocupan una casa viva, habitada.

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Un ventanal de piso a techo inunda de luz esta colección de mobiliario. Es un proyecto que tomó meses de desarrollo técnico entre el taller de arquitectura y las comunidades de artesanos que trabajan para Sensi. “Decidimos mezclar los dos universos y hacer una colaboración de una cápsula de muebles que tengan mucho su estilo arquitectónico y decorativo con minifibras naturales, tejidos y hecho a mano”, explica Hollihan. 

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Cortesía de Jannina Cabal y Stephany Hollihan.

Esta serie se compone de doce piezas. Su origen radica en la necesidad de trasladar la microfibra natural y el tejido manual, habituales en los accesorios de exportación de Sensi Studio, al interiorismo residencial. Otomanes, biombos y mesas llevan materiales como piedra, acero y madera con tejidos y acabados inspirados en técnicas artesanales tradicionales.

Entre los elementos se destaca la reinterpretación de la icónica silla de tubo inoxidable de la escuela Bauhaus. La estructura original, de linaje industrial alemana, mantiene su armazón y asiento de cuero negro, pero con un nueva versión de su respaldo. Hollihan y Cabal intervinieron la parte posterior al tejer un panel de paja toquilla que se asemeja a la caída y el amarre de un sombrero texturizado sobre el metal. 

“Tiene esa mezcla perfecta de minimalismo con un toquecito ecléctico y artesanal. Está más para acompañar mesas o para salas. Yo colocaría una o dos en cabeceras”. Así, el objeto pierde su frialdad industrial y gana una cualidad táctil e histórica.

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Las mesas de centro tienen la pureza de la madera con bases de donde surgen largas hilachas en un riguroso negro, que crean un efecto de equilibrio estático, que hace referencia a una composición visualmente ordenada que transmite calma. 

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Cortesía de Jannina Cabal y Stephany Hollihan.

La diseñadora, que acaba de presentar estas innovaciones textiles en cuero y fibra durante la semana de la moda en Nueva York, confirma que la cápsula se comercializará bajo el modelo de pedido privado, a través de las plataformas de ambas firmas. 

Para Jannina Cabal, la artesanía de autor merece el mismo estatus que una obra vanguardista. “Colaborar con Sensi Studio en mi propio espacio fue un ejercicio orgánico: su interpretación de la textura y la geometría respeta la sobriedad de mi obra; es la muestra de que lo artesanal puede alcanzar un alto nivel con elementos icónicos de arquitectónica internacional”, comenta la arquitecta.

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Cortesía de Jannina Cabal y Stephany Hollihan.

Bajo el trazo espacial de Cabal, estas piezas transforman la atmósfera. Así se logra articular un diálogo entre la rigidez de las estructuras y la ligereza de la fibra. En sus manos, se consagra el minimalismo cálido, un ejercicio donde la identidad local se depura hasta alcanzar un lenguaje sofisticado. (I)