Styling

El vestido que cambió su historia

Ornella Lebed encontró en la moda el camino que no estaba escrito para ella y, 13 años después, hizo de la alta gala y los vestidos para momentos especiales la identidad de su marca.

Por Daniela García Noblecilla

HARPER'S BAZAAR — ECUADOR

Antes de pensar en vestidos de novia, alta moda o pasarelas internacionales, Ornella Lebed dibujaba. Lo hacía desde niña, cuando todavía no sabía que aquello que llenaba sus cuadernos sería su profesión. En su casa, sin embargo, la ruta parecía ir hacia otro lugar.

Su papá es médico, sus hermanas también y buena parte de su familia pertenece a ese mundo. Era lo que conocía y, de alguna manera, lo que parecía lógico seguir. Así que, después de graduarse del colegio, Ornella empezó a estudiar medicina. Lo hizo por cerca de un año. 

“Me fascinaba, pero no era mi pasión”.

En clases, no memorizaba los primeros auxilios o todos los órganos del cuerpo humano. Ella dibujaba, hacía bocetos y sus compañeros le preguntaban qué hacía allí. Probó entonces con diseño gráfico y tampoco funcionó. También le interesaba la nutrición, pensó en otras opciones y, finalmente, llegó al diseño de moda.

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El problema era que, hace más de una década, aprender sobre esta profesión en Ecuador no parecía una decisión cuerda. “Me daba miedo decir: quiero esto”. La pregunta era qué haría después con esa carrera, en un país donde la industria todavía no tenía la dimensión que ella imaginaba.

Salió de su zona de confort y, para empezar, se preparó tres años en Eurodiseño. Quería construir una base antes de salir al exterior. Después se mudó a Milán, vivió en París y también en Londres. En el Istituto Marangoni se especializó en alta gama y, en Londres, estudió en Central Saint Martins. Su formación se concentró en styling, diseño de accesorios y calzado.

El plan de estudios podía durar dos años, pero esta artista quería volver pronto a Guayaquil para empezar su proyecto propio. Tomaba más materias de las recomendadas y avanzaba tan rápido como podía. 

“Soy súper comelibros y estudiosa”.

La historia de Lebed tiene algo de esas casualidades que, con el tiempo, parecen señales. Su marca nació hace 13 años, cuando todavía hacía ropa deportiva y algunas piezas variadas. El camino hacia la moda de lujo comenzó con una boda familiar.

CORTESÍA DE ORNELLA LEBED. 

Su hermana se iba a casar. Había pedido por internet el atuendo para su mamá, pero cuando llegó, no convenció a ninguna de las dos. Ornella acababa de regresar y todavía no tenía modistas ni costureras trabajando con ella. Pero, confiada en su intuición, se sentó y comenzó a señalar: “más arriba, más abajo, aquí, allá, cambia la tela, ajusta esta parte”.

La inspiración, además, estaba en su círculo cercano. Creció viendo a su mamá y a su abuela Pepi vestirse con especial cuidado. Blazers, pedrería, piezas que viajaban con ellas y que todavía forman parte de su imaginario. Pepi es una de las figuras que más menciona cuando habla de su estética. 

“Ellas son el referente de mi marca 100 %”.

Años después, cuando fue el momento de su propia boda, desarrolló su traje de novia. Esa noche cambió su historia. Las fotografías comenzaron a circular, llegaron comentarios y recomendaciones y, poco a poco, las clientas empezaron a preguntar por sus diseños. En este negocio, dice, ocurre mucho aquello del boca en boca. Y así, casi sin darse cuenta, esta artista encontró su nicho.

CORTESÍA DE ORNELLA LEBED.  LA DISEÑADORA EN EL DÍA DE SU BODA. 

Su carrera tuvo etapas que parecían demasiado grandes para una creadora que recién comenzaba. En una ocasión, asistió como espectadora a Ecuador Fashion Week. Llevaba un look que no pasaba desapercibido: pantalón amarillo, flats y una camiseta roja. Entre el público estaba Beth Sobol, entonces presidenta de la Miami Fashion Week, quien se acercó para decirle que le gustaba su estilo. Le pidió que la buscara en Instagram y le escribiera.

Ornella lo hizo. Así recibió una invitación para viajar a Miami y participar en la semana de la moda. Allí, Sobol la recibió y la incorporó al equipo de backstage, donde colaboró con Rosa Clará. Aprendió todo sobre lo que hay detrás de un atuendo de novia: las estructuras, las copas, los corsés, las varillas y esa ingeniería que hace que una prenda se sostenga y se mueva como debe. Para esta profesional, participar de aquello, fue confirmar que ese era el lugar en el que quería estar.

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Por otro lado, fue seleccionada, junto a un pequeño grupo de talentos latinoamericanos, para participar en Diplomacy by Design, un evento vinculado a la Casa Blanca. Tenía alrededor de 24 años. 

“Yo dije: eso es un chiste, me están fregando. ¿Cómo que me llaman de la Casa Blanca?”.

Debía presentar un look inspirado en Ecuador y eligió la Amazonía. Aquella experiencia le permitió hacer contactos y confirmar que podía centrarse en moda nacional y llevarla a otros escenarios.

Desde entonces, su recorrido transita entre la alta gala y el styling. Ha trabajado con figuras y personalidades de televisión y redes sociales. También formó parte del equipo de estilismo en Viña del Mar y trabajó con artistas y personajes internacionales.

Pero si hay un territorio en el que ella se siente especialmente cómoda, es frente a una mujer que tiene una fecha importante marcada en el calendario. Novias, madres de novias, hermanas, tías. Mujeres que llegan al atelier con una idea, una fotografía o simplemente un día importante y esperan encontrar algo que las haga sentirse únicas. Ese es el mundo de Ornella Lebed.

Para diseñar, le interesa la mujer que lo va a llevar, su cuerpo, su personalidad, el lugar donde será el evento y hasta el clima. Una boda en Quito no plantea las mismas necesidades que una en Guayaquil, Machala o Manta.

Le gusta observar. Su creatividad puede aparecer en cualquier lugar como una escalera, un pasamanos, una textura, un detalle arquitectónico. Mira alrededor y piensa cómo podría trasladar aquello a una silueta. Su propuesta se mueve entre lo sofisticado, lo estructurado y lo majestuoso. Usa brocados, gazar, plisados y otras telas que le permiten confeccionar piezas con volumen y movimiento. Las capas, las mangas protagonistas, las colas y los bordados hechos a mano forman parte de su lenguaje.

En su estudio, un modelo puede pasar por las manos de tres o cuatro personas. Hay patronaje, estructura y trabajo artesanal detrás de cada pieza.  Y hay una regla que define su manera de hacer las cosas: si algo no está perfecto, no lleva su etiqueta.

“Mi marca es para elevar a la mujer”.

CORTESÍA DE ORNELLA LEBED. 

Tras superar la década dedicada a este trabajo, hay algo que todavía consigue emocionarla. No es únicamente ver el vestido terminado, sino las historias detrás. Recuerda a una clienta. Había esperado mucho tiempo para tener un hijo. El embarazo fue difícil y, años después, ese hijo estaba a punto de casarse. “Aquel matrimonio significaba desprenderse de su pequeño, verlo comenzar una vida lejos de su hogar”.

Cuando fue donde Ornella, le pidió que hiciera algo especial y así fue. Después recibió las fotografías y los videos del gran día. La mujer estaba con su oufit, “su niño” se casó y aquella escena hizo llorar a la diseñadora.

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Esos momentos, afirma, le muestran por qué sigue haciendo lo que hace. “Porque un vestido de novia puede ser una pieza de moda, pero puede contener años de espera, una familia entera, recuerdos, nervios, ilusión y la sensación de que algo está cambiando para siempre”.

Además, Lebed contó para Harper´s BAZAAR Ecuador, en exclusiva, que a finales de este año abrirá un nuevo espacio y lanzará una propuesta luxury ready to wear: prendas elaboradas que podrán comprarse directamente, sin el proceso de confección a medida que caracteriza actualmente a la marca.

Cuando inició era una joven que lloraba preguntándose qué iba a hacer con su vida después de dejar de estudiar. Tenía talento, pero también miedo. Sus padres la apoyaron, ella consiguió una máquina de coser y comenzó a demostrar que aquello que había elegido no era un capricho. Hoy, Ornella ya no necesita preguntarse si alguien va a entender su estilo. Las mujeres llegan a ella, buscándolo. (I)