Fotografía: Daniel Queirolo

Adolfo Domínguez a través de los ojos de Adriana

Mediante de El eco de otras voces, Adriana Domínguez retrata la historia de su padre, el diseñador Adolfo Domínguez y explora los valores que han guiado cinco décadas de trayectoria. El documental se presentó en Quito este 27 de octubre en honor a los 50 años de la marca española.

Por Doménica Sosa

Cuando Adriana le mostró por primera vez a su padre la película que había hecho sobre él, esperó en silencio su reacción. Él tardó un momento en responder. Luego le dijo: "No me has mirado de abajo a arriba como en un pedestal, ni de arriba a abajo como queriendo saldar cuentas conmigo, sino que lo has hecho de frente, de humano a humano”.

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Este diálogo refleja la mirada que proyecta Adriana, presidenta ejecutiva de la marca e hija del diseñador, en “El eco de otras voces”. Un retrato de Adolfo Domínguez que se acerca a su historia desde la autenticidad y la intimidad. Para ella, esto implicaba reconocer que la verdad no es únicamente luz, sino que también tiene sombras y la película refleja ambos aspectos. 

Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo
Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo

El documental, de igual manera, plantea una reflexión sobre cómo venimos al mundo a hacer lo nuestro, pero también a honrar a quienes nos precedieron.

El proyecto le tomó dos años y medio de trabajo y se organizó en siete capítulos, cada uno asociado a una lección de vida. Para ella, ha sido un proceso curioso al combinar su experiencia en dirección de cine con dirección de empresas. Ella asocia la parte estructural, como la elaboración del guion y la organización de los capítulos, con su lado business. Por otro lado, el cine aporta la dimensión creativa, que consiste en la forma de mirar al sujeto y plasmar su propia visión. “Yo buscaba comprender cómo lo ha conseguido”, dice Domínguez refiriéndose a su padre. Quería entender la fórmula del éxito de una marca que empieza en un pueblo en la sierra de Galicia —donde apenas había llegado la electricidad y el agua—  y que hoy es una empresa con 380 tiendas en 54 países. 

Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo
Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo

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La película ofrece una visión profunda de Adolfo. Más allá de las colecciones que se ven en la pasarela, el documental es una introspección del proceso de creación e inspiración que ha consolidado la marca. “El cine es un lenguaje muy especial para la moda, ya que nos permite conectar con las personas, con el proceso de producción y con las prendas de una forma mucho más íntima”. A través del lenguaje audiovisual, buscó mostrar una dimensión de la moda que trasciende lo estético. El proyecto le permitió explorar esa relación y acercarse a las prendas, y el valor que sean vigentes con el paso del tiempo. 

El lino, ese textil que le caracteriza a la marca, también sale en el film. Vemos la fábrica, la manipulación, la historia y por su puesto cómo nació la frase icónica: “la arruga es bella”. Para Adolfo, el lino es una tela que debe conservar su esencia, a diferencia de muchos procesos actuales que, con la tecnología, transforman las fibras naturales. 

“Fuimos una de las marcas que lo reintrodujeron en el mercado”. Actualmente la firma está por estrenar un sello de lino gallego. 

Esa mirada también se proyecta hacia el futuro. Entre las iniciativas de la firma están el trabajo con materias primas vinculadas a territorios específicos, como el algodón cultivado en Sevilla y la lana. “Estamos ahora mismo estrenando una colección de lana española que se llama El Número. Hemos comprado el insumo a los pastores que suben y bajan por la península Ibérica”. La directora también contempla la posibilidad de trabajar con materias primas de Ecuador y hacer colaboraciones con artesanos para crear productos locales con proyección internacional. En ese camino, su propósito es avanzar hacia una moda más pausada. “Estamos luchando por tener un espacio para la creatividad en un mundo que quiere moda rápida y nosotros queremos frenar esa rueda”, declara. 

Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo
Fotografía: Daniel Queirolo - Fotografía: Daniel Queirolo

Al final de “El eco de otras voces”, padre e hija mantienen una conversación que, según la creadora de la película, nunca habían tenido antes ni han vuelto a repetir. Es uno de los momentos más emotivos del documental para ella porque “trasciende la historia de la marca para abordar la relación entre padres e hijos, la brevedad de la vida y lo que hacemos con ella”. Vuelve a la idea de que cada persona construye su propio camino, pero nunca parte de cero. Los valores, las experiencias y las historias recibidas de quienes estuvieron antes también forman parte de lo que viene después. (I)