Harper's BAZAAR

Con Wimbledon y el US Open, la conversación sobre el tenis —desde la intensidad del juego hasta los atuendos de las estrellas en las gradas— está presente en todas partes. Los saques potentes y las dinámicas parejas de dobles ofrecen a cualquier aficionado mucho que analizar, incluso después de que terminan las finales. Pero si te quedas con ganas de más drama tenístico, las películas sobre este deporte ofrecen esa misma tensión que se construye poco a poco durante un partido. Desde documentales aclamados como Citizen Ashe hasta éxitos de taquilla como Challengers, el tenis lleva mucho tiempo siendo un recurso narrativo en películas galardonadas. Esta es la guía de BAZAAR de los mejores partidos que han llegado a la pantalla.

Citizen Ashe (2021)

La historia del tenista Arthur Ashe —el único hombre negro que ganó un título individual en un torneo de Grand Slam— se retrata con sensibilidad en Citizen Ashe. El documental se centra tanto en su vida personal como en su carrera deportiva y aborda su legado como tenista y activista.

Al inicio, muestra el enfoque discreto de Ashe para convertirse en profesional: entrenar arduamente para abrirse camino en el deporte durante el Movimiento por los Derechos Civiles. Ashe se negó a dejarse intimidar y abandonar el mundo del tenis, y ganó 45 finales individuales de la ATP a lo largo de su carrera.

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Después de que el deterioro de su salud lo obligara a retirarse de las canchas, viajó a Sudáfrica para luchar contra el apartheid y dedicarse al activismo. Hacia el final de su vida, contrajo VIH/sida a través de una transfusión de sangre y orientó sus esfuerzos a generar conciencia sobre el virus.

Nada menos que John Legend produjo este documental, que incluye entrevistas con figuras emblemáticas como John McEnroe y Billie Jean King, quienes hablan sobre el impacto de Ashe. Es prácticamente irresistible para los fanáticos más apasionados del tenis.

Más allá de su indudable capacidad para entretener, esta película imprescindible ofrece una mirada a la vida de un deportista poco reconocido que transformó el mundo del tenis.

Battle of the Sexes (2017)

La famosa Batalla de los sexos de 1973, en la que Billie Jean King, de 29 años, derrotó en sets corridos a Bobby Riggs, excampeón masculino de 55 años, fue tanto un acontecimiento mediático de gran repercusión como un hito del movimiento de liberación de las mujeres. La película que lleva el nombre de aquel encuentro icónico, con Emma Stone como King y Steve Carell como Riggs, recrea el episodio en pantalla con notable precisión.

La cinta presenta a Riggs como una antigua estrella del tenis y adicto a las apuestas que necesita recuperar dinero. Para acaparar titulares, apuesta a que, incluso a sus 55 años, puede vencer a la mejor tenista del mundo, a cambio de un premio, por supuesto. King acepta enfrentarse a él solo después de que otra jugadora, Margaret Court, pierde contra Riggs.

Mientras Riggs lucha por saldar sus deudas, King tiene una aventura con su peluquera, Marilyn Barnett. Aunque el resultado del partido y la victoria de King han pasado a la historia, esta película es imprescindible no por el desenlace del encuentro, sino por su retrato de la época de 1973, con una mujer extraordinaria en el centro de la historia.

King Richard (2021)

En King Richard, Will Smith interpreta a Richard Williams, quien entrenó a dos de las figuras más reconocidas del tenis: sus hijas Venus y Serena. Antes de que nacieran, decidió que serían campeonas y elaboró un plan de varios pasos para convertirlas en ganadoras y sacar a su familia de la pobreza.

Mientras trabajan incansablemente para alcanzar ese objetivo, conocen a Paul Cohen, un entrenador profesional que acepta entrenar únicamente a Venus. Sin embargo, Serena participa en secreto en competencias junto a su hermana, demostrando que no están dispuestas a separarse.

A medida que se abren camino en un mundo del tenis predominantemente blanco, las hermanas asisten al colegio como adolescentes relativamente normales y mantienen sus entrenamientos, pero no participan en torneos juveniles.

Con Venus y Serena Williams como productoras ejecutivas, esta película cuenta con el respaldo de las propias protagonistas y revela su historia hasta el momento en que se convierten en profesionales. Si te quedaste con ganas de conocer más sobre la relación entre la patinadora artística Alysa Liu y su padre después de los Juegos Olímpicos de Invierno, esta película ofrece otra mirada a una dinámica en la que el deporte y la familia están estrechamente vinculados.

Blow-Up (1966)

Aunque no es estrictamente una película sobre tenis, Blow-Up, de Michelangelo Antonioni, contiene una de las mejores escenas de este deporte en la pantalla. La película sigue a Thomas, un fotógrafo de moda londinense que cree haber captado accidentalmente un asesinato en una de sus imágenes.

A través de la fotografía, Antonioni cuestiona la frontera entre la realidad y la imaginación. Mientras Thomas intenta descubrir la verdad, se ve envuelto en fiestas marcadas por las drogas y relatos poco fiables.

La película termina de forma brillante con un partido de tenis representado mediante la mímica. Thomas lo observa, recoge una pelota invisible y la devuelve a los jugadores: un símbolo de la naturaleza esquiva de la verdad.

En este largometraje, que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1967, el fotógrafo experimenta un cambio en su percepción de la vida misma, lo que convierte a la cinta en la obra más aclamada por la crítica del director. Otra razón para verla: la supermodelo Veruschka aparece en una escena llena de estilo junto a Jane Birkin.

Wimbledon (2004)

Las comedias románticas deportivas combinan el enamoramiento con la pasión por el juego. En Wimbledon, esta mezcla de pasiones surge cuando Peter Colt (Paul Bettany) y Lizzie Bradbury (Kirsten Dunst) se conocen por casualidad en un hotel de Londres.

Mientras la carrera de Peter parece llegar a su fin y él planea retirarse, Lizzie es una prometedora estrella estadounidense. A medida que comienza su atracción, Peter empieza a ganar partidos y el público británico se vuelca a su favor, animándolo en cada encuentro.

Ambos siguen viéndose a pesar de la desaprobación del padre de Lizzie y de los partidos que tienen por delante. En medio de los desafíos y las particularidades del tenis, encuentran el amor en esta película ligera y perfecta para disfrutar sin complicaciones. Es una cinta que no le exige nada al espectador, más allá de dejarse llevar y disfrutar.

Venus and Serena (2012)

Este documental retrata la temporada de 2011, en la que Serena y Venus Williams enfrentaron problemas de salud, y sigue a las hermanas mientras luchan contra sus enfermedades y reflexionan sobre su pasado. A través de imágenes de archivo, los cineastas llevan al espectador a sus inicios y muestran a las deportistas cuando eran niñas y jugaban en las canchas de Compton.

A medida que avanza la historia, se destacan los talentos que las convirtieron en rivales y la manera en que lograron mantenerse unidas a pesar de años de competencia. Su singular infancia compartida se desarrolla de forma poética en la pantalla, mientras el documental recorre su camino hasta la cima del deporte, a pesar del racismo y el sexismo que enfrentaron.

Tanto quienes conocen toda su historia como quienes se acercan a ella por primera vez terminarán con una nueva perspectiva sobre la extraordinaria trayectoria de las hermanas, gracias a este retrato íntimo.

Challengers (2024)

Challengers logra combinar el tenis, un bromance con tintes homoeróticos y a Zendaya en una misma película. Y, por supuesto, lo consigue nada menos que el director Luca Guadagnino.

La historia comienza al inicio de las carreras de sus protagonistas, cuando son tres de los jóvenes tenistas más prometedores de Stanford. Art (Mike Faist) y Patrick (Josh O’Connor) son compañeros de dobles muy unidos hasta que conocen a Tashi (Zendaya), una estrella en ascenso que se interpone entre ellos.

A medida que ambos se enamoran de ella, su amistad se transforma en una rivalidad que se intensifica tanto por la competencia deportiva como por la propia relación cambiante de Tashi con el tenis.

El tiempo no sigue un orden lineal en esta película, que salta entre distintos momentos y perspectivas a lo largo de un triángulo amoroso que se extiende durante décadas. Así, convierte con naturalidad un partido de tenis en una brillante herramienta narrativa.

Renée (2011)

Este cautivador documental explora la vida de la primera tenista transgénero. Renée retrata la historia de Renée Richards, graduada de Yale y cirujana que, durante la década de 1970, luchó por su derecho a competir como mujer en el tenis profesional, específicamente en el US Open.

Cuando le prohibieron participar en el torneo, Richards demandó a la Asociación de Tenis de Estados Unidos y el caso llegó a la Corte Suprema del estado de Nueva York. Ganó el juicio y logró llegar a las finales de dobles en 1977.

A pesar de su impacto en este deporte, incluso los aficionados más apasionados del tenis podrían no conocer su nombre. El director Eric Drath incluye entrevistas con Richards y su familia para dar visibilidad a una mujer fundamental y a una lucha por la igualdad que continúa vigente.

Strangers on a Train (1951)

Alfred Hitchcock amplió el legado del tenis en la pantalla con Strangers on a Train. Cuando Guy (Farley Granger), un reconocido tenista, conoce a Bruno (Robert Walker), un psicópata, durante un viaje en tren, ambos llegan a un acuerdo impulsivo: cada uno asesinará a una persona de la que el otro quiere deshacerse.

Guy se toma la propuesta como una broma, pero pronto se entera de que su esposa infiel ha sido estrangulada. Entonces, Bruno comienza a perseguirlo para que cumpla su parte del trato.

Este thriller psicológico se centra principalmente en la dinámica entre Guy y Bruno, pero la escena de tenis de Hitchcock es uno de los momentos más emocionantes de la película, pues utiliza el partido para intensificar la persecución del asesino.

Borg vs. McEnroe (2017)

La rivalidad entre Björn Borg (Sverrir Guðnason) y John McEnroe (Shia LaBeouf) es una de las más famosas de la historia del deporte. Ambientada en 1981, Borg vs. McEnroe comienza recordando que Borg era conocido por mantener la compostura y una actitud fría, mientras que McEnroe tenía estallidos de ira. Sus personalidades opuestas generaban tensión y convirtieron su esperado encuentro en la final de Wimbledon en un acontecimiento de máxima expectación.

Ambos jugadores lidian con la enorme presión de sus carreras, aunque la afrontan de maneras distintas. A medida que se acercan a la final, Borg vs. McEnroe entrelaza con maestría sus estados mentales con el desarrollo del partido.

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Y ¿estaría completa una película de Hollywood sobre un sueco sin la presencia de un Skarsgård? Stellan Skarsgård interpreta de manera extraordinaria a Lennart Bergelin, el entrenador de Borg.

Un clásico del tenis, esta película retrata una dinámica fascinante con una grandiosidad cinematográfica poco habitual en las historias ambientadas en las canchas. Alerta de spoiler: la película termina con una nota sobre cómo ambos se convierten en buenos amigos años después, hasta el punto de que Borg llega a ser el padrino de boda de McEnroe.

The Royal Tenenbaums (2001)

En The Royal Tenenbaums, solo hay un personaje que juega al tenis: Richie Tenenbaum (Luke Wilson). Richie nace en una familia de niños prodigio y su talento natural es precisamente el tenis. En lugar de seguir a sus excéntricos hermanos durante la infancia, la película se centra en ellos en la edad adulta, después de dos décadas marcadas por los tropiezos y los fracasos.

Tras haber perdido el contacto, vuelven a reunirse cuando su padre, Royal Tenenbaum (Gene Hackman), está a punto de morir. En este retrato familiar tan absurdo como conmovedor, el director Wes Anderson presenta personajes inolvidables que intentan superar el duelo y encuentran consuelo al reconciliarse.

Richie, tenista profesional, regresa a casa de su padre después de sufrir una crisis emocional. Allí descubre que su hermana adoptiva, de quien está enamorado, se ha casado con otro hombre. Mientras disputa con su vecino Eli Cash (Owen Wilson) el afecto de ella, Richie lleva a lo largo de la película ropa de tenis al estilo de Björn Borg. El deporte funciona como un recordatorio de una época en la que era joven y podía amar con inocencia.

The Squid and the Whale (2005)

Dirigida por Noah Baumbach y producida por Wes Anderson, The Squid and the Whale cuenta la historia de dos niños que viven en Brooklyn en 1986 y se ven profundamente afectados por el divorcio de sus padres. El tenis funciona como una metáfora de la batalla constante entre la pareja, y el deporte está presente a través de partidos de dobles y aventuras amorosas con entrenadores de tenis.

En medio de todo, los hermanos Walt (Jesse Eisenberg) y Frank Berkman (Owen Kline) viven juntos en Park Slope. Cuando sus padres, ya separados, deciden compartir la custodia, los hermanos toman partido por uno u otro y sus peleas se intensifican.

Filmada de manera hermosa en 16 mm, la película presenta una historia semiautobiográfica con la que Baumbach consigue transmitir una forma muy particular de desamor infantil.

The French (1982)

William Klein lleva a los aficionados al tenis tras bambalinas del Abierto de Francia en The French. Como parte del primer equipo de documentalistas al que se le permitió filmar entre bastidores, Klein registra la temporada de 1981 y ofrece una mirada al mundo del tenis de otra época: aficionados que fuman en las gradas y jugadores que bromean antes de sus partidos.

Estrellas reconocidas de aquel entonces, como Björn Borg, John McEnroe, Chris Evert y Yannick Noah, aparecen en el documental. Klein los retrata de una manera que hoy parece imposible, gracias a una cámara cercana e íntima ante la que los deportistas no se sienten intimidados.

Otros directores destacados, como Wes Anderson, han hecho referencia a la película en repetidas ocasiones. En 2021, Anderson incluso presentó una proyección de The French en el cine Metrograph de Nueva York.

The Christian Licorice Store (1971)

Esta película toma su título de la canción «Pleasant Street», de Tim Buckley. Cane (Beau Bridges), un tenista profesional que vive en Los Ángeles, se siente tentado a adentrarse en el glamuroso mundo de Hollywood. Sin embargo, decide seguir los consejos de su entrenador y mantenerse alejado de oportunidades como los anuncios de laca para el cabello y los trabajos de modelaje.

Cuando su entrenador muere repentinamente, Cane persigue la fama y termina atrapado en una vida de fiestas desenfrenadas. Protagonizada por Bridges y Maud Adams, una actriz que fue chica Bond en dos ocasiones, la película muestra el lado oscuro del ambiente hollywoodense.

Aunque su trama suele ser superficial, con diálogos cliché y el típico personaje rebelde que se descarrila como eje central, sigue siendo una película entretenida y divertida de ver. El paso de las décadas y las capas de nostalgia probablemente juegan a su favor.

7 Days in Hell (2015)

A veces, un falso documental puede enseñar tanto como uno convencional. Si no sabes nada de tenis, pero conoces bien las películas de comedia, 7 Days in Hell podría ayudarte a comprender los conceptos básicos de este deporte.

Dirigida por Jake Szymanski, quien también estuvo al frente de Mike and Dave Need Wedding Dates, la película está protagonizada por Andy Samberg y Kit Harington, quienes interpretan a dos campeones de tenis que se enfrentan en el partido más largo de la historia. Con Jon Hamm como narrador, el elenco reúne a grandes figuras de la comedia.

Aunque la trama parece descabellada, el partido más largo de la historia del tenis se extendió durante tres días en Wimbledon, en 2010. Desde entonces, se implementó la regla del tiebreak para evitar encuentros excesivamente largos y agotadores. Por eso, esta película es más una ficción cómica que un retrato de la realidad, aunque su parodia del mundo del tenis puede enseñar al público más de una cosa sobre este deporte. (I)

Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos.