queloides

Las cicatrices son un miedo para muchos. “Cuídate del sol” o “usa protector solar” son algunas de las recomendaciones que nos dicen. Pero, qué pasa cuando el proceso no es normal y esa pequeña señal se torna en un queloide. Harper’s BAZAAR Ecuador conversó con dos expertas para conocer qué es la piel queloide y qué tratamientos son recomendados para su tratamiento.

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El término piel queloide, para la doctora Luz María Dressendörfer, dermatóloga y profesora agregada de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE), está mal utilizado. Lo correcto es mencionar que tenemos una cicatriz queloide, ya que solo una zona presenta esa forma de cicatrización, no toda la piel. Para ella, la principal causa es la genética. Las células de la piel llamadas fibroblastos producen más colágeno de lo normal y por eso se genera ese bulto sobre la marca. Su color rojo se debe al exceso de colágeno. 

“No es una condición maligna, pero sí puede afectar la calidad de vida de las personas”, afirma Dressendörfer. 

La gente se puede sentir incómoda por estas lesiones y vivir un dilema por dentro. Esto es parte de la dermatología integrativa que promueve esta especialista. Además, al ser una condición no existe cura, únicamente tratamientos para mejorar la apariencia. Sin embargo, pueden volverse menos visibles por un tiempo y reaparecer. Un tratamiento oportuno y preciso es la recomendación de la especialista. 

La médica estética de 1SKIN, María Liñero, explica que se produce cuando “existe una sobreformación de colágeno en los bordes de la cicatriz de forma anormal”. Para ella, la sugerencia es tratarlo si es que genera molestias. Por ejemplo, si provoca picazón, irritación o dolor, porque, de lo contrario, el tratamiento podría estimular su crecimiento. “Al manipularlo con alguno de los tratamientos puede activarse de nuevo y empeorar su apariencia”. Hace énfasis en diferenciar la cicatriz queloide de la hipertrófica. Esta última es la que sigue la línea de la lesión, es decir, no se desborda. Puede a simple vista confundirse porque también genera un bulto, pero este no se sale de la línea de la herida. 

Ambas especialistas concuerdan en que las personas afrodescendientes son más propensas a padecer esta forma de señales por ser un tema genético. A su vez, no hay forma de prevenir. Se puede consultar dentro de la familia cercana si alguien ha tenido queloides, pero no hay un testeo previo para verificar. 

Dressendörfer comenta que las personas de entre 10 y 30 años son más propensas a desarrollarlos. Y las mujeres presentan una mayor predisposición que los hombres.

La investigación Calidad de vida en adultos con cicatrices queloides señala que la población hispana se afecta en un 16 % de las cicatrices queloides. El estudio también encontró que el 48,1 % de las marcas están en lugares visibles. Dressendörfer menciona que normalmente ocurren estas lesiones en los lóbulos de las orejas, el cuello, las entrepiernas, o en las áreas donde existen ganglios. Liñero, por su parte, detalla que existen algunos tratamientos, que deben ser supervisados por un médico. Los parches de silicona pueden utilizarse para el manejo de determinadas lesiones después de que la herida haya cerrado. Los venden en farmacias e incluso en Amazon. Su principal objetivo es tener la piel húmeda y mejorar el proceso de curación. Existe también el Láser de CO2 que Liñero recomienda hacer antes y después de la cirugía para mejorar la calidad de la piel y disminuir el riesgo. Por otro lado, existen tratamientos de inyecciones de corticoides para reducir y mejorar su apariencia. 

Un paciente que prefiere no revelar su nombre tiene cicatrices queloides en su espalda y ha optado por las inyecciones de corticoides. Luego de un acné severo, su espalda quedó con estos bultos y no se sentía cómodo ni en el gimnasio ni en la playa. “Durante mi adolescencia, pasé siempre con camisetas pese al calor de la playa.  A los 22 años, una doctora me recomendó el tratamiento con corticoides y desde ahí cada dos años normalmente hago un mantenimiento porque algunas vuelven a aparecer”. 

Para él, esto ha sido una gran inversión. “Recuperar tu libertad no tiene precio”. 

Con base en los estudios de la Clínica Mayo, el acné es una de las principales razones por las que las personas tienen este tipo de cicatrices.  Luego siguen los piercings y vacunas. En tercer lugar, las quemaduras y por último las cirugías. Dressendörfer afirma que existen tratamientos de radioterapia y quimioterapia para casos muy avanzados. Aunque deben ser la última opción, en muchos casos, son la única. En general, la experta explica que los tratamientos buscan controlar la producción excesiva de colágeno. La cirugía es una opción para personas que ven afectada su autoestima y estilo de vida de acuerdo con Liñero. 

Si bien no se puede prevenir ni saber con certeza si desarrollaremos cicatrices queloides luego de algún procedimiento, lo importante es entender que existen varias alternativas para combatirlas, pero no se irán por completo. Un tratamiento de mantenimiento puede ser requerido y ya depende de la confianza con el médico y de nosotros mismos si los tratamos o convivimos con ellas. (I)