Throwback

¿Todo empezó a ir cuesta abajo después de 2016?

Desentrañando la tendencia nostálgica que se ha apoderado de las redes sociales.

Por Louis Staples

Sarah Olivieri//Getty Images —

En mi memoria, 2016 no fue precisamente un año digno de nostalgia. Donald Trump fue elegido presidente y, en la tierra de los Beckham, Charli XCX y Emily Blunt, ocurrió el Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea). Y hablando de celebridades, ese año nos despedimos de íconos culturales como David Bowie, Prince y Carrie Fisher. De hecho, para cuando George Michael falleció, el día de Navidad, el consenso general era que 2016 había sido un “año espectacularmente horrible”.

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Sin embargo, estas últimas semanas, mientras hacía scroll en redes sociales, me sorprendió ver a personas recordando 2016 con un cariño nostálgico. En esas imágenes, más allá de los peinados y elecciones de moda cuestionables, lo que más me llama la atención es que la gente parece estar pasándola increíble. Entonces caí en la cuenta de algo: permitir que Trump defina un año entero de vida y cultura fue una mirada miope. ¿Es posible que 2016, antes de las elecciones, haya sido el último buen año?

Samuel Corum. Getty Images.

Quizá ahora cueste entenderlo, pero internet solía ser divertido. En 2016, plataformas como Vice combinaban reportajes profundos y necesarios con un sentido del humor absurdo, enviando a sus periodistas a misiones de lo más extrañas en nombre del contenido viral. BuzzFeed alimentaba el optimismo millennial y, sí, también el cringe. Incluso podías hacer cuestionarios como: “¿A qué casa de Harry Potter perteneces?”. Twitter todavía se llamaba Twitter y no era el paisaje infernal que es hoy. En la “app del pajarito” era posible debatir temas políticos sin toparte con propaganda neonazi, bots y basura generada por IA.

También había una honestidad genuina en la forma en que la gente se comportaba en línea. Hoy parece que vivimos una epidemia de ironía: carruseles de Instagram perfectamente curados para parecer despreocupados (con caption sarcástico incluido) y shit-posts constantes, porque nos da miedo ser sinceros. Pero en 2016 la gente usaba hashtags como #ThrowbackThursday y #HappyMonday. Subías una foto de tu almuerzo al feed y no te importaba si solo obtenía 12 likes.

Beyoncé en el Super Bowl 50, el 7 de febrero de 2016. Jeff Kravitz/FilmMagic. Getty Images.

Y tampoco podemos olvidar los momentos culturales increíbles de 2016: Beyoncé dejó al mundo boquiabierto con Lemonade, consolidando su legado como una de las grandes artistas de todos los tiempos. Moonlight, de Barry Jenkins, dio la sorpresa frente a La La Land en los Premios Oscar. Fleabag se convirtió en nuestra obsesión televisiva y transformó a Phoebe Waller-Bridge en una estrella generacional. Stranger Things fue la primera serie verdaderamente omnipresente de la era del streaming

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Antes de que las imágenes nostálgicas inundaran mi feed, yo había interiorizado la idea de que 2016 fue el peor año de la historia: el momento en que todo salió mal. Asumía que la gente publicaba sobre 2016 únicamente como una excusa para presumir sus rostros sin arrugas, de antes de FaceTune. Y aunque la vanidad sin duda juega un papel, creo que en realidad se trata más de añorar un tiempo que se siente cercano, pero fuera de alcance. Una era en la que ya teníamos muchas de las cosas que hoy damos por sentadas, pero aún no habíamos atravesado una pandemia ni vivido bajo un flujo constante de violencia. Algunos dirán que no es malo que esa ilusión se haya roto, pero es difícil culpar a quienes encuentran en ella un pequeño consuelo momentáneo.

A finales de 2016, Kylie Jenner proclamó que ese había sido el año de “darse cuenta de las cosas”. Y, a riesgo de sonar cursi, esta repentina re-evaluación de 2016 me ha hecho darme cuenta de algo: es importante aprender a apreciar lo positivo en el momento, incluso cuando resulta difícil. Nunca sabes cuándo mirarás atrás y pensarás: ‘Wow, no puedo creer lo mucho que teníamos’. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.