Eduardo Maruri se conecta para la entrevista desde Ciudad de México, donde reside desde hace más de cuatro años. Tenemos una hora para conversar, debe asistir a una audición a pocas cuadras de su residencia. Este ecuatoriano de 30 años es actor, DJ y modelo. Su vida es apresurada —admite entre risas—, con cada actividad calculada al detalle. “Hoy tengo un casting, de ahí toco el jueves y después tengo que tomar un avión para ir a un evento de Johnnie Walker. La verdad es que no paro, pero es lo que siempre soñé, ¿no?”.
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Nació en 1995 en Guayaquil. Su infancia transcurrió en el barrio de Urdesa, junto a sus padres y su hermana menor, con un vínculo cercano a su abuela Lolita. Al ser el primer nieto e hijo, reflexiona que siempre estuvo rodeado de amor y de una pasión por entretener. En un año que pasó en el exterior junto a su familia, recuerda que era conocido por sus compañeros por hacer shows al estilo Chaplin.
“A mis cinco años yo ya estaba pensando en ser performer, en entretener. Siento que nací con eso, no fue una decisión, simplemente era lo que tenía que hacer”.
No había vergüenza en lo absoluto, lo disfrutaba. Esa certeza le hizo aventurarse a los 16 años para terminar el colegio en Estados Unidos, y luego estudiar teatro y cine en Los Ángeles. Esto significó un reto múltiple: cargar con la sensación de ir un paso atrás frente a compañeros con experiencia, incluso en Broadway; levantar sus calificaciones para acceder a la institución que buscaba y, por encima de todo, no fallarle a su familia. Ahora que cuenta con una plataforma sólida y es reconocido —por papeles como “Diego” en la serie de Amazon Nadie nos va a extrañar, además de otras producciones ecuatorianas—, sabe que aceptar al fracaso ha sido clave en su camino.



“Después de tantos castings y tantas respuestas negativas, dejé de hacerlo tan emocional. Tuve la suerte de arrancar mi carrera a los 20 años, joven y con rechazos y desilusiones grandes. Ahora aprovecho cada proyecto en su momento y luego voy al siguiente”. Aunque su enfoque principal es la actuación, se reconoce como multifacético y, por primera vez, en equilibrio. En su familia siempre era la persona a cargo de la música en la fiesta. Esta afición lo siguió —aprendiendo durante su época universitaria a través de videos de YouTube— y hoy también se desarrolla como DJ.
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Asimismo, este año sacó, junto a sus socios, su marca de ropa Open to suggestions, entendiendo a la moda como una extensión de su identidad. “El nombre se da porque no estamos tratando de imponer nada, queremos que la gente se sienta acompañada. Es una marca que evolucionará, así como lo hacemos nosotros”. Su visión apunta a la colaboración entre marcas latinoamericanas.


En sus palabras, cada una de estas facetas es sinónimo de expresión. Su reconocimiento en redes sociales, su estilo y su música le han permitido trabajar como embajador de marcas como: Chanel, Saint Laurent y Valentino.
“Tengo que dar mi mejor versión, no hacer nada a medias y estar presente en cada actividad”.
En esa vida apresurada, hay cosas que le toman su tiempo, como las experiencias con su familia. Recién se convirtió en tío, por lo que intenta viajar seguido a Ecuador para no perderse esos instantes que sabe que pasan rápido. En torno a su trabajo actual como actor, tiene cuatro proyectos cinematográficos que saldrán este año y se siente en paz con el espacio donde habita. “Estoy muy feliz. Hoy abrazo esta intensidad en mi rutina porque sé que puedo manejarla. No quiero hacer nada por obligación y quiero seguir puliendo mi talento”.


Con la mirada puesta en nuevos trabajos en Los Ángeles y con la intención de crear proyectos colaborativos vinculados a Ecuador, Maruri avanza con la misma convicción de siempre. Ya sea frente a una cámara, detrás de una consola o sobre un escenario, su impulso sigue siendo el mismo que tenía a los cinco años: entretener. (I)
*Créditos:
Fotografía: Daniel Queirolo. Personaje: Eduardo Maruri. Estilismo: Andrea Sugus. Maquillaje: Lilu Rams. Cinematógrafo: Pedro Cornejo. Edición: Marco Valentín. Agradecimiento especial: Maison Celeste y Cruzada. Marcas: UNOde50, Zapaterías México, Step on Fashion, Lanificio Di Livenza, Cruzada, Loafers Duke and Dexter, Stevan Valencia y New Era.
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