Mi sobrina, cuando tenía seis años, me dijo una frase que hoy sigue más vigente que nunca: “Vane, sí te lo puedes comprar, solo haces clic, pones agregar al carrito y listo”. Muchas de sus cosas llegaban de Estados Unidos y, para ella, esto es parte de su cotidianidad. Incluso, en el país, podemos obtener productos en línea: ropa, tecnología y hasta la lista del supermercado.
Si bien la pandemia aceleró este proceso, no todos los emprendedores o empresas dimensionan el valor de contar con una plataforma robusta. Muchas compras siguen resolviéndose por WhatsApp o Instagram. “Las ventas por mensajería instantánea, en Ecuador, son una de las principales herramientas de comercio electrónico, utilizadas por más del 92 % de la población para interactuar con negocios de forma segura”, asegura el canal de Youtube Aprendamos Marketing. Por eso, hoy muchas firmas —en especial las de lujo— además de concebir esta alternativa como un canal de ventas, los usan como una invitación para conocer su propuesta. Harper's BAZAAR Ecuador conversó con María José Castro, Business Manager de DRRP Spaces para saber lo que buscan estas marcas en sus locales.
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DRRP Spaces es una empresa peruana con sede en Lima, que tiene más de 20 años en la creación de espacios corporativos, retail, hospitalidad y restaurantes. Están presentes en España y Ecuador desde 2023 y 2025, respectivamente. Fueron los responsables del desarrollo de Tiffany & Co. en Lima. Trabajar con franquicias implica seguir estándares globales, por lo que las decisiones de diseño suelen venir definidas de antemano. Sin embargo, a veces “hay que tropicalizar las ideas y los materiales”, comenta Castro. En ese proceso, esta compañía se encarga de la ejecución de la obra y del acompañamiento a los equipos de cada sucursal.


“En DRRP Spaces entendemos que el diseño va más allá de lo estético y lo funcional, para nosotros se trata de cómo una concepto se traduce en un lugar y sobre todo en una experiencia”. El punto físico funciona como la expresión tangible de una casa comercial. En el caso de Burberry, sus tiendas están concebidas para trasladar el legado que forma parte de su ADN. En cada local se percibe el peso de la historia. La experta asegura que estas firmas quieren que no solo sus consumidores y fieles clientes visiten sus locales.
“Los detalles de luz, el recorrido, los materiales y lo que se escucha permiten tener una conexión emocional con el espacio, construir una identidad, generar emoción y quedarse en él”.
Patricia Pazmiño es de esas clientas que prefiere ir a la tienda y probarse la ropa. Lo que más valora es la atención cercana y personalizada. Cuenta que la relación que ha construido con las asesoras de Purificación García, Adolfo Domínguez y Carolina Herrera es una de las principales razones por las que vuelve, incluso cuando no tiene una compra prevista. Además, prefiere siempre constatar la calidad de las prendas en persona. “Sentirse especial y apoyada en la elección de un atuendo más allá de si se concreta la compra o no es un beneficio incalculable”.
La Business Manager de DRRP Spaces hace énfasis en que se deben impulsar las conexiones. De hecho, las propuestas fast fashion como H&M diseñan con una intención de construir esa vivencia. No tan elevada como una tienda lujosa, pero tienen una estrategia detrás. La mejor comparación es la de un viaje en avión.
“ Viajar en clase ejecutiva versus clase económica implica diferencias desde el abordaje y lo mismo ocurre en la tiendas de lujo contra una de consumo masivo”.
Para Castro, a nivel local todavía hay mucho potencial por explorar, porque muchas marcas aún no han incorporado una estrategia para construir sensaciones dentro de sus locales. Esa fue una de las razones por las que la empresa peruana llegó a Ecuador. También por la expansión de varias firmas peruanas a nuestro mercado. Han trabajado con Crepier, Maserati, Tissot y H. Stern.
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El crecimiento desordenado del retail y del mundo corporativo muchas veces impide que exista una verdadera sinergia entre la identidad y el sitio en el que se vende. “Tanto para el cliente interno como externo, la empresa debe despertar una conexión y eso falta porque la mayoría de veces terminan siendo espacios sin un hilo conductor”.
Por eso, el mensaje es que invertir en las tiendas físicas debería ser una prioridad, porque son escenarios capaces de generar vínculos y experiencias que fortalecen la relación con los clientes. No es una decisión que deba postergarse hasta alcanzar una posición más sólida en el mercado, sino una apuesta que conviene hacer desde el inicio para que la casa comercial nazca con identidad, coherencia y propósito. (I)