¿Te has sentido más reticente de lo habitual a estar en la oficina? Es cierto que regresar al escritorio (y a una bandeja de entrada desbordada) nunca es sencillo, pero si estás yendo a trabajar desmotivado, exhausto y decidido a enviar la mayor cantidad posible de postulaciones nuevas, podrías formar parte de un grupo creciente que ha decidido que ya fue suficiente.
El informe de Glassdoor Worklife Trends 2026 reveló que los empleados están menos comprometidos que nunca con su trabajo y experimentan una desconexión cada vez mayor con los liderazgos, impulsada por factores como los despidos recurrentes y la adopción de la inteligencia artificial. De forma similar, el informe de 2025 señaló que el 65 % de los empleados se sentía atrapado en su puesto actual. Esta situación no es nueva: la falta de progresión profesional y salarios que no acompañan han incrementado el descontento entre los trabajadores.
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Las cifras son alarmantes. Una investigación realizada por Forbes encontró que el 90 % de los empleados se siente estresado en el trabajo y que el 50 % afirma que la sobrecarga laboral afecta su productividad. El informe advierte que el estrés seguirá en aumento en 2026. A medida que el resentimiento crecía en la fuerza laboral en 2024 —en un contexto laboral complejo—, muchos optaron por simplemente desconectarse de sus empleos en un fenómeno conocido como quiet quitting: hacer lo mínimo indispensable para cumplir con el rol y cobrar el salario a fin de mes.
Sin embargo, algunas previsiones económicas apuntan a un 2026 más favorable. De ser así, podría llegar una nueva tendencia: la renuncia por venganza, en la que los empleados, animados por nuevas oportunidades, deciden finalmente tirar la toalla. “Estoy viendo cambios enormes en la cultura laboral, donde el propósito y los valores, el sentido de pertenencia y un entorno inclusivo y diverso se vuelven cada vez más importantes para los empleados”, afirma Emily Button-Lynham, fundadora de EBC, una consultora de coaching.
Los trabajadores también buscan cada vez más empleos con flexibilidad —ese tan valorado equilibrio entre vida personal y laboral encabeza la lista de prioridades—, así como empresas con valores afines, comunidades afines y una remuneración adecuada. Las redes sociales están llenas de conversaciones sobre dejar entornos laborales tóxicos y sobre los beneficios del trabajo remoto e híbrido, lo que hace que, en particular, los empleados más jóvenes estén menos dispuestos a sacrificar su bienestar por un empleo.
¿Qué hacer si sientes que estás al borde del revenge quitting?
“El consejo clave es no tomar decisiones impulsivas, especialmente movidas por la emoción”, dice Button-Lynham. Siempre recomienda evaluar si dejar un trabajo es la única opción (sobre todo en contextos como el ecuatoriano).
Un ejercicio útil es preguntarte:
- Qué significa el éxito para ti y explora la vida futura que quieres vivir.
- Cómo el trabajo que haces hoy puede acercarte a ella.
Si es posible, identifica qué necesitas para sentirte más satisfecho en el trabajo —ya sea mayor responsabilidad, flexibilidad, mejor salario o reconocimiento— y habla primero con tu empleador. La periodista y podcaster Anniki Sommerville se sintió tan movilizada por dejar un trabajo ingrato que escribió un libro al respecto. The big quit anima a los lectores a tomar el control de su trayectoria profesional.
“Pensaba que el trabajo se trataba simplemente de ganar suficiente dinero para tener un buen ingreso. Fui bastante infeliz en mi empleo durante mucho tiempo, pero aparté ese sentimiento. Creo que es una tendencia bastante común cuando las personas intentan seguir adelante sin levantar la cabeza”, explica Sommerville, añadiendo que la idea del “trabajo soñado” puede ser, en realidad, perjudicial.
“Pensar que algún día encontrarás una situación idílica, con horarios flexibles, donde te llevarás bien con todo el mundo y disfrutarás cada día, es poco realista".
La clave es “identificar qué te da energía, qué recarga tu batería y qué te la drena. Si tienes suficiente trabajo que te energiza, vas por buen camino”. Sommerville también es una firme defensora de tomarse el tiempo necesario para pensar la decisión con calma. “Empieza a buscar oportunidades antes de dar el salto y renunciar”.
Si este año te sientes tentado por el revenge quitting, recuerda la regla de oro: céntrate en ti. Al final, la mejor “venganza” es tomar una decisión desde la fortaleza y avanzar hacia una oportunidad que encaje mejor contigo, con tus valores y con tus objetivos profesionales. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.