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Detrás de mujeres poderosas hay una red estratégica: es hora de potenciar tu networking

De la mano de tres referentes del entorno corporativo y de la agroindustria de exportación, analizamos el tránsito hacia los ecosistemas de influencia que están abriendo mercados para mujeres ecuatorianas.

Por Julissa Villanueva

Harper´s BAZAAR Ecuador

Olvídate de las reuniones sociales de antaño. En el mundo empresarial contemporáneo, las tarjetas de presentación y las reuniones en cócteles fueron desplazadas por la profesionalización del networking, esa gestión de redes de contactos que es capaz de habilitar procesos y abrir mercados a escala mundial. En este contexto, las mujeres influyentes del ecosistema corporativo se manejan hoy bajo códigos de “alta costura empresarial” con una intención clara, diversidad de perfiles y una estructura impecable de ejecución. En otras palabras, de nada sirve reunirse en eventos si no se logran conexiones que ayuden a cerrar negocios o a cumplir metas. 

Así es como ganan espacio las comunidades femeninas de alianzas bajo un rigor multistakeholder (o de múltiples partes interesadas)donde la madurez emocional y el beneficio mutuo definen el éxito. Conversamos con tres voces clave que lideran este cambio de paradigma desde distintas áreas del giro corporativo local y de exportación: Diana Vélez Rodríguez, CEO de Yambamine y vicepresidenta de la International Women's Coffee Alliance (IWCA) Ecuador; Luis Alcívar, director de Misión Emprende 593 y coordinador de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI); y Diana Bohórquez, socia y miembro activo de Women for Women Ecuador, y fundadora de consultora Dominia. 

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La cadena de valor como red estratégica

El café dejó de ser una simple mercancía para convertirse en un poderoso símbolo de estatus dentro de la cultura premium. Hoy, se sirve con la misma etiqueta que un gran vino en el break de cada sesión de directorio, donde las decisiones macro se acompañan de tazas tan complejas como los estados financieros que allí se discuten. En ese ecosistema empresarial, las lideresas del país ganan espacio. En el centro del fenómeno de la agroindustria está la International Women's Coffee Alliance (IWCA), una organización global sin fines de lucro que las empodera, las conecta y las visibiliza en toda la cadena de valor del café (productoras, catadoras, tostadoras y empresarias). En Ecuador opera a través de la Asociación de Mujeres Ecuatorianas en Café (AMEC), que abrió sus puertas en noviembre de 2025 y que cuenta al momento con 18 socias activas.

La gestión de Diana Vélez Rodríguez, al frente de IWCA en Ecuador, es un ejemplo de cómo transformar la interacción social en un modelo de negocios sostenible y de exportación. Para lograr trascender, hay dos factores clave que realzan su esencia: el valor de la salud mental en la productividad y la internacionalización de nichos de alta gama. El primero es un elemento diferenciador y vanguardista del Capítulo Ecuador y consiste en un programa de acompañamiento psicológico para las mujeres caficultoras.

“La organización entiende que el empoderamiento comercial y la sostenibilidad nacen de la estabilidad emocional de la persona”.

El segundo se logra a través de programas de finanzas, marketing y de gestión empresarial; así como con capacitaciones sobre tueste, cata y control de calidad. Todos están avalados por certificaciones expedidas como asociación. Vélez subraya una tesis fundamental para las lectoras de Harper's BAZAAR: “las redes femeninas más potentes de 2026 no son aquellas que agrupan personas, sino las que las posicionan de forma estratégica”. 

La participación en plataformas de prestigio —como el Coffee Show de Seúl o el próximo encuentro en Panamá— demuestra que pertenecer a una estructura global reduce los costos de entrada a mercados complejos. “El verdadero reto está en pasar del club social al networking real. Ese es justamente el enfoque que impulsamos desde IWCA Ecuador. No se trata solo de conectar mujeres, sino de estructurar ecosistemas donde esos vínculos se traduzcan en negocios, visibilidad y crecimiento sostenible. Esa es la transición que estamos viviendo ahora”.

La clave está en identificar a los “superconectores”

En el tejido profesional contemporáneo, el verdadero salto ocurre cuando se deja atrás la acumulación masiva o rudimentaria de contactos para adoptar una visión minuciosamente profesional y estratégica. De la conversación con Luis Alcívar surge la figura del superconector. 

“Para que el networking actúe como un catalizador, el emprendedor debe comprender que existen ciertos nodos clave en la red”.

Este personaje, lejos de ser el entusiasta del equipo, es quien tiene la capacidad de multiplicar oportunidades y tender puentes con un propósito claro. “Identificar a los dos o tres jugadores fundamentales de cada industria optimiza exponencialmente el alcance”. Bajo esta perspectiva, la arquitectura de conexiones de alta gama se rige por una ley de bidireccionalidad absoluta. “Un superconector no siempre busca una retribución económica o fees de éxito; en la cúspide de los negocios, su motor es el reconocimiento estratégico, el prestigio de haber propiciado un modelo innovador o el impacto en el desarrollo de su ecosistema”. Entender este interés es la llave para activar la comunidad.

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Cuando una firma o marca de autor busca dar el salto hacia el mercado exterior (soft landing), la improvisación es el enemigo más letal. En palabras de Alcívar, aterrizar en un país desconocido requiere aliarse con superconectores locales corporativos, oficinas comerciales o plataformas globales (como la AEI) para mitigar el riesgo. Es la forma de asegurar un crecimiento de marca personal y comercial enfocado y de alto impacto. “El siguiente nivel, cuando uno ya ingresa a eventos o espacios en donde entre mujeres se apoyan, es entender cuáles son los dos o tres superconectores más relevantes que puedan habilitarte a un propósito mayor”. 

La red de mentorías en alta dirección

Diana Bohórquez es comunicadora social, estratega y fundadora de Dominia. Reconocida como master speaker en comunicación de alto impacto y huella digital, ha dedicado gran parte de su trayectoria a la gestión de reputación y al desarrollo de conexiones de valor. Desde hace una década, es socia y miembro activo de Women for Women Ecuador, organización desde la cual impulsa el liderazgo femenino y la equidad de género en el ecosistema corporativo del país.

Para ella, las relaciones profesionales deben trascender el ámbito social para convertirse en activos tangibles de transformación y liderazgo. Destaca que la participación gremial, los eventos de nicho y, fundamentalmente, una gestión intencional dentro de los ecosistemas digitales son herramientas clave para crear y sostener vínculos de alto impacto. “Un club social reúne personas por afinidad o recreación; una red de networking conecta intereses, facilita conversaciones significativas y crea las condiciones óptimas para que surjan acciones concretas, ya sean colaboraciones, negocios, aprendizajes o proyectos compartidos”. 

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Las acciones, agrega, tienen que ser medibles. Un ejemplo claro es Women for Women Ecuador. Lo que inició hace 10 años como una red de mujeres para compartir experiencias y promover el liderazgo femenino, evolucionó hacia una plataforma estructurada de conexión y resultados, para capacitarlas en habilidades de alta dirección. Los resultados muestran el poder de una red bien gestionada, con el impacto a más de 1.000 mujeres entre becarias y mentoras. 

Según ONU Mujeres (2025), solo el 28 % de los puestos directivos a nivel mundial son ocupados por mujeres, pero en los últimos cinco años, su participación aumentó un 8 %. Para Bohórquez, esto significa que cada acción suma y que el cambio a través de las redes sucede“Para mí, ha sido especialmente inspirador ver cómo mujeres con una destacada trayectoria profesional y empresarial deciden poner su tiempo, conocimiento y experiencia al servicio de otras. Esa vocación de colaboración y mentoría es una de las mayores fortalezas de nuestra comunidad”. (I)