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Ir a una tienda de skincare es como entrar a una juguetería. Hay tantas marcas y tantos productos que resulta difícil saber qué es lo que realmente nos conviene. Por eso, una buena asesoría puede hacer que cada visita a una tienda especializada sea mucho más provechosa. Desde muy pequeña me encantaban las farmacias y las tiendas de maquillaje. Aunque no compraba nada para mí, acompañar a mi mamá era de mis planes favoritos. Los envases, la distribución de los productos y las conversaciones con las encargadas del local hacían de esa experiencia un momento de completa diversión.

Empecé a hacer mis propias compras entre los 12 y los 14 años con la mensualidad que me daban mis papás. Casi siempre elegía chapsticks y brillos labiales. A los 18 me fui a vivir a Canadá y mis compras cambiaron por completo, tanto por mis nuevas necesidades como por la variedad de opciones disponibles. Allí empecé a conocer nuevas marcas, productos y rituales para el cuidado de la piel. Hoy, por suerte, en Ecuador encontramos muchas más alternativas, tanto en tiendas especializadas como en las mismas farmacias.

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¿Qué es lo que más preocupa a las quiteñas? ¿Qué productos compran con mayor frecuencia? Estas y otras dudas las responde Vanessa Olmedo, cosmetóloga de Wellderma, en el sector de República de El Salvador. Esta es una tienda dermocosmética donde se comercializan marcas europeas, coreanas y colombianas. Tras tres años de experiencia, Olmedo identifica tres preocupaciones que se repiten entre sus clientas: el acné, la rosácea y el cuidado de las pieles maduras.

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El acné es reconocido por el Ministerio de Salud Pública como un problema de salud pública y cuenta con una guía para estandarizar su diagnóstico y prevenir tanto las cicatrices como las consecuencias psicológicas. Estadísticas de la Universidad Central del Ecuador señalan que el 60 % de la población padecerá acné en algún momento de su vida, principalmente entre los 13 y 15 años. Además, el 59,5 % de los pacientes se automedica y cerca del 30 % de los casos diagnosticados se considera severo.

La rosácea, según la Clínica Universidad de Navarra, "se manifiesta con enrojecimiento facial persistente, vasos sanguíneos visibles en la piel, pápulas inflamadas y sensaciones de ardor o picazón". De acuerdo con datos de la Universidad Central del Ecuador, entre el 5 % y el 10 % de la población presenta esta condición, principalmente entre los 30 y 60 años. La misma clínica señala que no existe una cura definitiva, sino tratamientos destinados a controlar y mejorar sus síntomas. En el caso de las pieles maduras, estas se caracterizan por haber perdido parte de su elasticidad y firmeza como consecuencia del envejecimiento. Generalmente empiezan a considerarse maduras a partir de los 35 años y requieren cuidados específicos para compensar estos cambios naturales.

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Actualmente existe tanta información y tanta oferta de productos que muchas veces compramos por impulso, sin considerar si realmente son adecuados para nuestro tipo de piel. Olmedo aconseja terminar un producto antes de incorporar otro, salvo que exista una reacción alérgica o un inconveniente importante. Solo así es posible evaluar cómo responde la piel y hacer recomendaciones más acertadas. Después de todo, la piel cambia constantemente y sus necesidades no son las mismas todos los meses.

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La cosmetóloga comenta que muchas personas llegan buscando un principio activo específico porque lo vieron en redes sociales o escucharon hablar de él. Sin embargo, ahí radica la importancia de la asesoría: no todos los activos que están en tendencia son adecuados para todos los tipos de piel. Al igual que ocurre con cualquier especialista, es fundamental ser honestos sobre la rutina que realmente seguimos en casa, nuestros hábitos, preferencias y presupuesto para encontrar los productos más adecuados.

La edad también influye en las preferencias de compra. 

Las mujeres con pieles maduras suelen inclinarse por marcas europeas como La Roche-Posay, Isdin o Bioderma, mientras que las menores de 25 años prefieren las marcas coreanas. Según la experiencia de Olmedo, una rutina básica para personas entre 22 y 30 años puede costar entre US$ 100 y US$ 110, mientras que para quienes tienen entre 35 y 40 años la inversión suele ubicarse entre US$ 150 y US$ 160.

De acuerdo con una publicación de Forbes Ecuador (enero de 2026), el gasto promedio por persona en belleza alcanza los US$ 87,06. Si se compara esta cifra con la inversión sugerida por Olmedo para una rutina completa, todavía existe una brecha importante. 

El segmento de skincare movió US$246 millones durante 2024 y se proyecta un crecimiento del 3 %.

Para la entrevistada, la elección entre marcas coreanas y europeas depende, en gran medida, de la tolerancia de cada piel y de la intensidad de sus principios activos. “Las marcas coreanas con respaldo dermatológico son recomendables para pieles que no tengan patologías diagnosticadas”. Entre las marcas que más recomienda está Medicube. Basándose en su experiencia y en la respuesta que ha observado en sus clientes, destaca sus dispositivos de microestimulación, cuyos resultados suelen apreciarse en menos tiempo. Además, recomienda sus productos a partir de los 30 años, ya que muchos contienen PDRN de salmón, un ingrediente que favorece la producción de colágeno. Sin embargo, enfatiza que "una piel ya diagnosticada necesita un producto recomendado por un dermatólogo".

Aunque las clientas de Wellderma tienen entre 20 y 45 años, la principal preocupación sigue siendo la aparición de arrugas. Las más jóvenes buscan prevenirlas, mientras que las mayores intentan suavizar su apariencia.

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Otra consulta frecuente tiene que ver con el exceso de brillo. Según Olmedo, un desequilibrio en los lípidos de la piel puede generar este problema, que observa con mayor frecuencia en pieles maduras, aunque también puede presentarse en personas de veinte años. La especialista recomienda mantener, en la medida de lo posible, una rutina compuesta por productos de una misma marca o por líneas que sean compatibles entre sí, ya que esto favorece mejores resultados.

También explica que es importante respetar el tiempo de absorción entre un producto y otro. Una rutina completa en una piel madura puede tomar alrededor de 20 minutos hasta llegar al protector solar, mientras que en una piel joven suele requerir entre 10 y 15 minutos.

 “Si los productos son los correctos, la absorción es rápida porque la piel recibe lo que necesita”.

Hoy existen múltiples opciones para adquirir estos productos: tiendas departamentales, locales dermocosméticos, plataformas de venta en línea e incluso compras directas a tiendas de Estados Unidos. Por más que una tienda de skincare pueda sentirse como una juguetería para muchas de nosotras, elegir productos adecuados para la condición actual de nuestra piel siempre será más importante que seguir una marca o una tendencia. Dejarse asesorar por una voz experta es el primer paso para evitar el consumo impulsivo y construir una rutina que realmente responda a las necesidades de nuestra piel. (I)