Harper's BAZAAR
Harper's BAZAAR Ecuador

La médico estética Katiuska Rivera conversó con Harper’s BAZAAR Ecuador para conocer qué tratamientos o prácticas ya no se recomiendan en la actualidad. Durante las décadas de los 80’s y 90’s, existió un boom por los implantes mamarios y de glúteos, por los labios voluminosos y por los rostros congelados. Pamela Anderson fue un ícono de estas tendencias, pero —para Rivera— “el volumen no significa juventud”.

Aquellas pacientes que siguieron estos pasos, en muchos casos, han perdido la fisonomía de su cara o de su cuerpo. Es decir, la inmediatez pasó factura. Por eso, esas mujeres se han convertido en las principales detractoras de estas intervenciones. No lograron envejecer bien y buscan revertir los daños colaterales que dejaron estos tratamientos.

Pamela Anderson en los Golden Globe Awards 2026. Frazer Harrison/WireImage. Getty Images.
Pamela Anderson en los Golden Globe Awards 2026. Frazer Harrison/WireImage. Getty Images.

Chrissy Teigeno, actriz y modelo estadounidense, en 2020, confesó que mediante una cirugía se retiró sus implantes mamarios. Su objetivo era tener mayor comodidad y naturalidad. No solo pasa con celebridades, conozco una amiga que optó por revertir esta cirugía para evitar problemas con su salud, ya que cada 10 años se deberían cambiar los implantes.

También te puede interesar: Botines kitten heel: el básico que necesitas para esta temporada

En los años 90 y principios de los 2000 se valoraba el rostro rígido y sin expresión. En estos momentos —de acuerdo con Rivera— las jóvenes ya no buscan tratamientos invasiones que corrijan sus imperfecciones, sino tratamientos preventivos que mantengan su fisonomía. Cirujanos de la American Society of Plastic Surgeons (ASPS), confirmaron que la cirugía plástica en 2025 se alejó de los excesos —no decayó la demanda—, pero sí se priorizaron los resultados sutiles y naturales.

Ahora, ganan terreno los implantes mamarios más pequeños, los nuevos modelos con forma anatómica y los tratamientos que utilizan recursos del propio cuerpo —como PRP, PRF (plasma y fibrina rica en plaquetas) o la transferencia de grasa— para rejuvenecer sin materiales artificiales. También, según ASPS, aumenta la demanda de lifting facial en pacientes más jóvenes (de 40 y 50 años), que buscan prevenir antes que corregir, con mejores recuperaciones y resultados más duraderos.

Anne Hathaway en el Met Gala 2025. Dia Dipasupil. Getty Images.
Anne Hathaway en el Met Gala 2025. Dia Dipasupil. Getty Images.

En paralelo, la tecnología está reescribiendo la experiencia estética. Técnicas como el Miami thong lift —técnica que tensa, levanta y suaviza la piel del glúteo, sin añadir volumen— reemplazan al BBL (Brazilian butt lift) exagerado, con efectos más discretos. Mientras que, las cirugías combinadas —por ejemplo, una abdominoplastia con una cirugía mamaria— optimizan tiempo y costos.

Tanto Rivera como el doctor Juan Carlos Holguera aseguran que, en la actualidad, los tratamientos estéticos son más complejos y minuciosos. ¿Por qué? El objetivo es respetar la fisonomía y la estructura de las personas. No se busca repetir un molde para todas porque lo trendy es mantener la esencia de la persona. Para los especialistas, un buen diagnóstico y una buena comunicación son primordiales.

Lo que sí está “in

Según el National Center for Health Research en Estados Unidos, las cirugías para retirar implantes tuvieron un aumento significativo de 47.000 en 2017 a más de 54.500 en 2019. Muchas mujeres —de igual manera— han desistido al retoque de sus rellenos de labios porque hoy los lip gloss, con efecto lifting, pueden darle ese toque a tu boca sin pasar por el bisturí. Lo que está claro es que la tendencia apunta hacia cirugías más cuidadosas, que sean sutiles y duraderas. Las mujeres, más que nunca, buscamos nuevas alternativas, como los tweakments.

Lindsay Lohan en la premiere de "Freakier Friday" en Australia, 2025. Hanna Lassen. Getty Images
Lindsay Lohan en la premiere de "Freakier Friday" en Australia, 2025. Hanna Lassen. Getty Images

Esta palabra es un concepto formado por las palabras tweak (ajuste o retoque) y treatment (tratamiento). Se popularizó en TikTok e Instagram y es una práctica que no borra una característica de nuestro rostro o cuerpo, sino que se retoca para sacarle más provecho. Junto a este concepto, Holguera, en una nota en el Huffpost, comenta que la tendencia es aplicar los mismos tratamientos, pero el cambio está en las cantidades y en las técnicas. El fin es conseguir un resultado más natural y menos invasivo.

Contenido relacionado: La ambateña que redefine cómo se lleva el uniforme de oficina

Rivera añade que aplicar bioestimuladores aún está “in”, pero ya no se usan con el propósito de rellenar arrugas, sino para lograr que la misma piel produzca colágeno y elastina. Lo mismo ocurre con la toxina botulínica, que seguirá siendo el tratamiento más utilizado y eficaz para las arrugas. Siempre y cuando no se pierdan las expresiones, se atenúen las líneas de expresión y el rostro no quede paralizado. 

“La elegancia hoy está en una cara con movimiento y expresión”, sostiene Rivera.

Bajo este mismo concepto y con todos los cambios que vive la industria, en el futuro se busca mejorar la calidad de vida de las personas con métodos como el biohacking. Sin dejar de lado prácticas sencillas, como mejorar el tiempo y la calidad del sueño, la alimentación, las rutinas de ejercicios… Las mismas que se traducirán en una piel mejor cuidada desde adentro. Lo “in” es requerir menos operaciones y apostar por decisiones preventivas. Hoy, buscamos potenciar nuestra esencia de manera natural. Las modelos de un mismo patrón están más que “out”. (I)