En los últimos meses hemos visto mucha controversia sobre el uso o no de carillas como parte de un diseño de sonrisa. En países, como Brasil, —según el periódico Folha de S.Paulo— se habla de la sobreaplicación de este tipo de láminas, comúnmente, de porcelana.
Consultamos al odontólogo José Maldonado, director del Posgrado de Endodoncia de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), para saber qué es lo más usado y cuáles son sus recomendaciones. Es importante conocer que estas piezas son ultrafinas, hechas de cerámica resistente o de resina, lo que depende del presupuesto del paciente y de la condición del diente original. Este procedimiento permite que las láminas se adhieran a la parte frontal del diente para corregir las imperfecciones.
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En los años 80 se hicieron populares. En sus inicios eran temporales y costosas, las usaban los artistas para grabar películas o comerciales. Luego se perfeccionaron para que duren más tiempo. En la actualidad, son más accesibles, con un costo que ronda los US$ 2,000, según Maldonado. Celebridades como Zac Efron, George Clooney, Cristiano Ronaldo y Penélope Cruz son algunos ejemplos del cambio que genera este tratamiento. ¿Quién no se ha enamorado de sus sonrisas? Sin embargo, hay que tener cuidado con los cambios extremos, que impiden mantener la armonización general.

La tendencia en toda el área estética es respetar la naturalidad y la armonía facial de cada persona.
Antes se recomendaba la aplicación de carillas desde los 20 años, sin tener un diagnóstico correcto, dice Maldonado, enfatizando que el problema radica en su uso indiscriminado. Los dientes no se regeneran como pasa con tejidos vivos, como las uñas o las pestañas. Un mal diagnóstico o aplicación de estas carillas tendrá claras consecuencias. Lo que no sucede con las pestañas postizas porque vuelven a crecer.
En una época se popularizaron las sonrisas genéricas, donde todos tenían dientes extremadamente blancos, pero —para Maldonado— el problema seguía presente. Si bien las personas recuperaron la autoestima al tener una sonrisa uniforme y con dientes blancos, las carillas tenían corta duración. ¿Cuál era el problema? Hacer un diagnóstico erróneo —por ejemplo— no se determinaba si el paciente tenía bruxismo (rechinamiento). Las personas con esta condición no deberían usar carillas ya que se fracturan con facilidad y con cada aplicación se desgasta más el diente, a causa del limado. Esto representa un costo biológico para las piezas.
“Todo lo que se pega en algún momento se despega”, aclara Maldonado.
En otros casos, muchos profesionales aplicaron carillas antes de realizar un tratamiento de endodoncia, para mejorar la mordida o la forma de los dientes. Esto sucede porque los pacientes buscan resultados inmediatos. Una endodoncia puede durar al menos 12 meses. Mientras que, la aplicación de carillas tarda tres o cuatro sesiones, si son de porcelana, y dos o tres si son de resina.
El especialista quiteño destaca que cuando los espacios interdentales son muy pronunciados es posible acudir a este tratamiento. Aunque no descarta usar otros procedimientos. Por ejemplo, los dientes pequeños se pueden mejorar con una cirugía de recorte gingival. Gracias a la tecnología se pueden proyectar los resultados para que el paciente vea los cambios en su sonrisa antes de empezar.

La tendencia es preservar las piezas dentales en su forma y su estado original. Primero porque respeta la individualidad de cada persona. Segundo —como dice Maldonado— ahora vivimos más años y necesitamos buenas piezas dentales para la vejez. Si empezamos un tratamiento de estos a los 20 años, cuando lleguemos a la tercera edad es posible que la pieza esté debilitada y no soporte ninguna actualización (normalmente se requieren cuatro).
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Si bien es cierto que no todas las carillas requieren un limado de los dientes. Muy pocos pacientes son aptos para este tipo de procedimientos y se deberían aplicar cuando la forma de los dientes es la correcta, cuando el paciente se siente cómodo con su color y su tamaño y cuando se mantenga una higiene bucal minuciosa. En Dental Alliance, clínica de Maldonado, el 30 % de sus pacientes van para correcciones de algún tratamiento de carillas. De acuerdo con su experiencia, hay una sobrepoblación de profesionales y por ello invaden áreas que no les compete.
La medicina estética desde todos sus enfoques genera controversia por el profesionalismo de los médicos, la adecuación de sus consultorios y los malos diagnósticos. Si quieres mejorar tu sonrisa asegúrate de analizar todas las posibilidades y las consecuencias. Recuerda que los cambios duraderos y sostenibles toman tiempo. Reconoce la naturalidad e individualidad de tu sonrisa. (I)