Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Gabriela Zaldumbide
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Gabriela Zaldumbide Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Gabriela Zaldumbide

¿Qué entendemos por nutricosméticos? Este término ya circulaba en los años 80, cuando fue acuñado por el bioquímico Åke Dahlgren y se asoció al lanzamiento de los primeros productos de su empresa sueca. En esencia, hace referencia a suplementos de belleza ingeribles. Sin embargo, en Ecuador el concepto adquiere otro sentido de la mano de Tierra de Hierbas.

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Lanzado en 2024, este proyecto de Andrea Palacios propone una alternativa de alta gama elaborada con ingredientes naturales que nutren y cuidan la piel. La quiteña siempre supo que quería emprender. Empezó a trabajar a los 17 años y, mientras estudiaba ingeniería comercial, pasó por sectores como eventos, relaciones públicas y call center. No fue hasta que trabajó como coordinadora de una fundación vinculada a una multinacional que descubrió a la sostenibilidad como una de sus grandes pasiones. “Me di cuenta de dos cosas. Primero, que me encantaba el mundo de la responsabilidad social empresarial, por lo que hice un diplomado en el área; y segundo, que mi manera de hacer negocios siempre sería desde el triple impacto: económico, social y ambiental”.

Gracias a su experiencia con comunidades productoras y a una estadía en Australia, por una beca, Palacios regresó al país con una idea clara: crear una tienda a granel de productos naturales, ecológicos y artesanales. Así nació en 2017 TeQuieroVerde, donde ha trabajado con más de 200 emprendedores y 1.200 productos, con cuatro tiendas en la Capital.

Cortesía de Tierra de Hierbas.
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Gabriela Zaldumbide.

A pesar de la buena acogida, la pandemia complicó el negocio y los llevó a implementar ventas a domicilio. Para entonces, Palacios había sido madre por primera vez y vivió el posparto como una etapa marcada por la soledad. Frente a esta situación y al ser una mujer de muchas pasiones, empezó a formarse en maquillaje. Tomó cursos en línea y capacitaciones en academias de Chile, Argentina y México.

“Fue mi nueva obsesión. Quería aprender sobre las técnicas y las materias primas. Sabía que había un nicho en el maquillaje”. En el proceso descubrió que cada país trabajaba ingredientes naturales distintos: en México, por ejemplo, el nopal se usa en productos como el rímel. En Argentina se emplea el achiote, conocido allá como urucú. Esa búsqueda también la llevó a España, donde obtuvo un diplomado en formulación de maquillaje natural. Entre cursos y viajes, su formación tomó dos años.

Cortesía de Tierra de Hierbas.
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Gabriela Zaldumbide.

A partir de ahí, Palacios comenzó a elaborar sus propios productos en casa. Su hija, de tres años, se convirtió en su ayudante y sus primeras creaciones fueron labiales. “Al comienzo eran pequeños en forma de bombón. Mi idea era sacar distintos colores para ver qué le gustaba a la gente y probar los pigmentos. Le enviaba fotos a mi profesora de España sobre las formulaciones que hacía para que me corrigiera”.

Su formación en este país influyó en la calidad que buscaba. La marca se basa en certificaciones sanitarias como Ecocert, un sello internacional de origen francés, fundado en 1991, que garantiza que productos agrícolas, cosméticos, textiles y de limpieza son orgánicos, naturales y sostenibles.

 “Para mí ese es el estándar más alto. En Estados Unidos, la FDA permite algunos activos que en otros mercados están prohibidos”.

Las primeras creaciones se convirtieron luego en pequeños lotes de productos que Palacios vendía a personas cercanas y compartía con la comunidad de TeQuieroVerde. Más adelante desarrolló bases con un enfoque especial en lograr un tono natural de piel. En 2023, el proyecto ganó un concurso de fondos de capital del municipio, lo que les permitió obtener la certificación vegana de todos sus productos, las notificaciones sanitarias y las pruebas dermatológicas, realizadas por dos profesionales de la piel durante seis meses por cada producto.

Cortesía de Tierra de Hierbas.
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Sara Jarrín.

En noviembre de 2024 realizaron el lanzamiento oficial. Hoy, Tierra de Hierbas ofrece más de 12 productos, entre bases, correctores, labiales, polvos y pomadas para cejas. “Cada producto tiene como mínimo unos 120 intentos antes de llegar al resultado final. No por perfeccionismo, sino porque buscamos que sea realmente premium”.

El proceso de Palacios se basa en buscar lo mejor a nivel global, identificar qué se recomienda en cada categoría y traducirlo a formulaciones de origen natural. Entre los ingredientes que utiliza están maíz, aceite de ricino, romero, bambú, cúrcuma, cebolla, achiote, flor de Jamaica, manzanilla, arroz, albahaca, entre otros.

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Su propuesta no solo se queda en el producto, también está en la asesoría. Lo viví en un evento de Harper’s BAZAAR, donde el equipo de Tierra de Hierbas enseñaba cómo el juego de colores puede ayudar a cancelar tonos no deseados. Yo era la persona menos indicada para escoger el color de mi corrector ya que siempre había usado uno amarillo y, en mi caso, solo acentuaba el tono de mis ojeras. Estefy, parte del equipo de la marca, me demostró que un tono tomate se difuminaba perfectamente sobre mis ojeras, neutralizando el morado gris que tanto me molesta y dejando una sensación agradable.

Cortesía de Tierra de Hierbas.
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Sara Jarrín.

Para Palacios, la clave de sus nutricosméticos está en que el producto no solo cumpla la función de cubrir una imperfección, sino que mejore la salud de la piel. 

Actualmente, trabaja junto a una química y biotecnóloga en su laboratorio ubicado en La Floresta. En este lugar producen entre 800 y 1.000 unidades al mes y cuentan con puntos de venta en Quito, dos distribuidores en Cuenca y uno en Santo Domingo. Además, a través de su página web, la marca sigue ampliando su alcance con ventas en Estados Unidos y Colombia.

Cortesía de Tierra de Hierbas.
Cortesía de Tierra de Hierbas. Foto: Sara Jarrín.

Todas las áreas de trabajo de Tierra de Hierbas están atravesadas por el triple impacto en el que cree Palacios. Para abastecerse de materias primas, trabaja con 14 comunidades de Ecuador, especialmente del norte del país. La mayoría son mujeres conocedoras de los beneficios de las hierbas medicinales. Cada tres meses, dependiendo de la producción, viaja para obtener insumos, convivir con la comunidad, comprender sus procesos y aportar en lo que sea posible.

El empaque sigue esa misma lógica. La marca utiliza envases de vidrio, bambú y cajas de bagazo de caña, que son biodegradables. Esta profesional continúa desarrollando nuevos productos y ahora trabaja en una máscara de pestañas, una base en stick y un desmaquillante.

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“Mi propósito más grande es que las mujeres descubran que existen alternativas sin disruptores hormonales y que no tienen que sacrificar su salud por su belleza, ni su belleza por su salud. Conozco a mujeres que dejan de maquillarse porque les detectaron cáncer o porque se dieron cuenta de todos los elementos tóxicos que pueden tener las formulaciones. Deciden no ponerse nada en la cara, ni siquiera bloqueador solar. Por eso el reto ahora es demostrar que sí hay otras opciones”.

La creadora admite que su mayor desafío es escalar sin perder calidad, sumar más productos y lanzar nuevas colecciones sin salirse de la línea que ha construido. “A veces siento que la demanda ha sido mayor de lo que podemos cumplir, pero también es lindo que ese sea el reto”. (I)