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El día en que me convertí en mujer fue el día en que mi mamá me dejó cambiar mi rímel transparente Maybelline Great Lash por la versión negro azabache. Mientras deslizaba el cepillo impregnado de tinta entre mis pestañas, veía cómo todo mi rostro cobraba vida frente a mis ojos. “Durante mucho tiempo, el rímel fue ese único gesto que abría la mirada. Es el toque final”, dice el maquillista de celebridades Daniel Martin, quien trabaja con Meghan, duquesa de Sussex, y Gemma Chan. 

“Lo primero que mis hermanas aprendieron cuando empezaron a maquillarse fueron los ojos”.

Las tendencias van y vienen, pero la máscara se ha mantenido como un básico. Ha sobrevivido incluso al auge del no-makeup de los años noventa (impulsado por Bobbi Brown), su resurgimiento en la década de 2010 (gracias a Glossier) y su iteración en redes sociales (la clean girl aesthetic) popularizada, en la actualidad, por celebridades como Hailey Bieber. Mientras las sombras intensas y las pestañas postizas perdían protagonismo, la máscara, en tonos y fórmulas más sutiles, seguía presente.

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Look de belleza de Dior Primavera-Verano 2026. Foto: LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Eso ocurrió hasta esta última temporada de pasarelas, cuando las ghost lashes —una reafirmación del look sin máscara que vimos en Sofia Richie Grainge (modelo estadounidense) y Lorde (cantante neozelandesa), en la Met Gala del año pasado— acapararon la atención. En la pasarela de primavera 2026 de Burberry, el delineado intenso y los párpados ahumados reemplazaron por completo al rímel. Las modelos de Chloé lucieron únicamente labios rosa chicle; mientras que en Lacoste el protagonista fue un labial naranja vibrante y no había rastro de máscara. En Dior, tanto en ready-to-wear como en alta costura, el único tratamiento para las pestañas fue el rizador.

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El look de belleza de la colección de alta costura de Dior Primavera-Verano 2026. Foto: Matteo Valle.

¿Por qué el rímel está pasando de moda? “La máscara hace que todo se vea un poco más sensual y quizás no es lo que buscas en una pasarela”, explica Peter Philips, director creativo y de imagen de Dior Makeup. “De algún modo, la máscara se vuelve menos cool en estos eventos. En cuanto la agregas, cambia la narrativa. No llevarla es la glorificación de la belleza natural: disfrutar el brillo, la luminosidad y lo radiante, estar lista para un nuevo capítulo”.

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Look de belleza de Lacoste Primavera-Verano 2026. Foto: LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Al parecer, las consumidoras están listas para ese nuevo capítulo. Las ventas de accesorios y tratamientos para pestañas —como tiras postizas y sueros— han caído un 12,9 % en Estados Unidos en el último año, según la firma de análisis de tendencias de consumo Spate; y la popularidad de la máscara negra ha disminuido casi un 10 %. “Hay un movimiento general hacia miradas más ligeras, suaves y naturales”, dice la maquillista Mary Phillips, fundadora de la línea cosmética M.Ph., cuyos clientes incluyen a Kendall Jenner y Hailey Bieber. 

“El full glam siempre tendrá su lugar, pero en el día a día todo el mundo va con prisa y busca rutinas rápidas e intuitivas. Omitir la máscara es una de las maneras más sencillas de mantener el look fresco y permite que el foco se desplace hacia una piel hermosa y saludable”. Las rutinas de maquillaje de alto mantenimiento ya no resultan atractivas, especialmente para la Generación Z, el motor detrás de este cambio.

No es casualidad que las tendencias de maquillaje avancen en paralelo con la cirugía estética…

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