La crioterapia está en todas partes últimamente, desde spas de bienestar hasta programas de recuperación deportiva. Ahora, está llegando a los salones de belleza, prometiendo un cabello más suave, brillante y de aspecto saludable.
¿Pueden realmente las temperaturas heladas estimular el crecimiento o se trata simplemente de controlar el frizz y potenciar el brillo? Consultamos a expertos para aclararlo.
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¿Qué es la crioterapia?
Aunque comenzó como un tratamiento terapéutico y médico, desde entonces se ha popularizado en el mundo deportivo y del bienestar por su capacidad para reducir la inflamación, aliviar el dolor crónico y estimular la circulación y el metabolismo.
La crioterapia clínica funciona de manera muy diferente. En dermatología, se utiliza nitrógeno líquido para tratar tejidos anormales. Es un procedimiento médico controlado y no está diseñado para tratar la caída del cabello. De hecho, aplicar frío extremo de forma incorrecta en el cuero cabelludo puede causar daños, incluyendo ampollas o cicatrices. Por esta razón, no es algo que deba experimentarse fuera de un entorno médico profesional.
En el contexto del cuidado capilar, la crioterapia se ha adaptado para su uso en tratamientos de salón, diseñados para mejorar la apariencia en lugar de tratar condiciones médicas. Haug London Haus presentó Hair.TOXX, el primer tratamiento profesional de crioterapia del mundo diseñado específicamente para el cabello y el cuero cabelludo. Después de aplicar una mascarilla o suero nutritivo, los estilistas deslizan placas frías sobre la fibra capilar para sellar los ingredientes activos, suavizar la cutícula y potenciar el brillo.
Este proceso puede mejorar notablemente la textura y el brillo, pero no está destinado a estimular el cuero cabelludo ni a activar el crecimiento del mismo, afirma la presidenta del Institute of Trichologists, Sharon Wong.
Esta distinción es importante, especialmente si se considera lo común que es el adelgazamiento del cabello, que afecta aproximadamente al 85 % de los hombres y al 35 % de las mujeres a lo largo de su vida. Esto explica por qué tantas personas se sienten atraídas por nuevas soluciones.

Para el crecimiento del cabello
Aunque el uso de la crioterapia con fines cosméticos capilares está en aumento, la idea de que la terapia con frío pueda regenerar el cabello no está demostrada. La mayoría de las investigaciones se han centrado en la alopecia areata, una condición autoinmune que provoca pérdida de cabello en parches, e incluso en este caso la evidencia es limitada e inconclusa.
La crioterapia no se recomienda como tratamiento de primera línea para la caída del cabello, y los datos actuales simplemente no la respaldan como una solución fiable.
Existe un uso médico bien establecido del frío en el cuidado capilar. Por ejemplo, el enfriamiento del cuero cabelludo durante la quimioterapia reduce el flujo sanguíneo en la zona, limitando la cantidad de fármacos que llegan a los folículos pilosos. Esto puede reducir significativamente la caída del cabello y, en algunos casos, favorecer un crecimiento más rápido. Cabe señalar que este tratamiento siempre es realizado por un profesional médico como parte de un plan terapéutico más amplio.
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El auge de los tratamientos capilares bajo cero
Si bien actualmente no hay evidencia que respalde el uso de la crioterapia para el crecimiento del cabello, los tratamientos modernos de salón —como Hair.TOXX— están posicionando un enfoque más cosmético. Utilizan temperaturas de hasta menos 16 grados Celsius para potenciar el rendimiento de fórmulas acondicionadoras.
¿Cómo funciona? En lugar de alterar la estructura del cabello, el frío ayuda a que nutrientes como el ácido hialurónico, aceites botánicos y extractos vegetales penetren en el córtex, mientras sella la cutícula para lograr un acabado más suave y brillante.
“El tratamiento se trata realmente de fijar los beneficios de los productos”, explica Siobhan Haug, cofundadora de Haug London Haus. La tecnología en sí suele parecerse a una plancha, pero su propósito es completamente distinto. En lugar de usar calor para moldear el cabello, utiliza frío para sellar la hidratación y los ingredientes activos. “Los clientes suelen sorprenderse porque ven cómo se forma escarcha en las placas —añade Haug—, pero es completamente seguro y no cambia la textura natural del cabello, simplemente la mejora”.
Es importante destacar que el tratamiento actúa sobre la fibra capilar, no sobre el folículo. Aunque los ingredientes de las fórmulas pueden aportar volumen o favorecer la salud general del cabello, no estimulan directamente el crecimiento ni previenen la caída. “No afirmamos que haga crecer el cabello —explica Haug—. Lo que sí podemos hacer es mejorar el estado tanto del cabello como del cuero cabelludo, lo que ayuda a que luzca más abundante, saludable y resistente”.
Dicho esto, estos tratamientos aún pueden desempeñar un papel complementario. Al mejorar el confort del cuero cabelludo, equilibrar los niveles de grasa y fortalecer la fibra capilar, contribuyen a un entorno general más saludable. También resultan especialmente atractivos para quienes enfrentan sequedad, quiebre, daño por coloración o sensibilidad.

¿Cuáles son los riesgos?
Los tratamientos cosméticos de crioterapia suelen ser seguros cuando se realizan correctamente, pero sus efectos son superficiales. El mayor riesgo radica en malinterpretar lo que pueden lograr. El frío extremo aplicado de manera inadecuada, especialmente en contextos no profesionales o médicos, puede dañar el cuero cabelludo en lugar de beneficiarlo.
En última instancia, la crioterapia se destaca como un tratamiento de acabado. Mejora el brillo, sella el cuidado y optimiza la apariencia y la textura del cabello, pero cuando se trata de la caída o el crecimiento capilar, el camino más eficaz sigue siendo un diagnóstico profesional, tratamientos con respaldo médico y un enfoque integral de los factores externos. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.