Harper´s Bazaar

"Jamaica es el punto de partida de cada colección”, dice Rachel Scott, la diseñadora nacida en Kingston (capital de Jamaica) detrás de Diotima, la firma neoyorquina galardonada por el Consejo de Diseñadores de Moda de América, cuyas piezas sensuales y terrenales destacan el trabajo de artesanos de su país natal. “Es mi centro, mi base”.

La isla caribeña ha servido durante mucho tiempo de musa no solo para quienes nacieron allí —como los pioneros del reggae Bob Marley y Jimmy Cliff, escritores como Claude McKay y Marlon James, y la inigualable Grace Jones— sino también para innumerables artistas cuya obra ha sido transformada por el espíritu singular de Jamaica, entre ellos la escritora Zora Neale Hurston y Los Rolling Stones.

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Deirdre Lewis. Rachel Scott con su esposa, Chaday Emmanuel.

“Los artistas van a Jamaica para inspirarse”, dice el estilista radicado en Nueva York  Jawara Wauchope, quien creció en Jamaica y ha trabajado con figuras como Beyoncé y Rihanna. “Y no hablo solo del reggae”, añade Wauchope, quien proviene de la realeza de este género musical (su madre es Sister Carol). “La gente pasa años en Jamaica creando. Lo que vi y experimenté allí de niño se refleja en mi trabajo y en cómo abrazo la audacia y el color en el cabello y la belleza. Lo considero el origen de cómo me siento frente a la vida”.

Así que cuando el huracán Melissa devastó el suroeste de Jamaica en octubre de 2025, poco tiempo después de los daños causados por el huracán Beryl, en julio de 2024, tanto los habitantes de la isla como sus admiradores se movilizaron. “El Caribe contribuye con menos del 1 % de las emisiones globales y, aun así, estamos en la primera línea de sus efectos”, señala Scott. 

“Una vez más, nos vemos en la posición de reconstruirnos tras una destrucción que no provocamos”.

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Abigail Mair. La entrada de Jakes Hotel.

Jason Henzell, propietario del legendario Jakes Hotel en Treasure Beach (su padre fue Perry Henzell, director de la clásica película The Harder They Come), asegura que, en cierto modo, está agradecido con Beryl. Le enseñó a “adaptarse a los tiempos y a reconstruir con más fuerza”. Después de todo, “ese es el precio de vivir en el paraíso”. Su fundación, Breds, enfocada en educación local y conservación, ha estado en la primera línea de respuesta ante desastres. Cuando se le pregunta qué pueden hacer los demás para ayudar, responde de inmediato: 

“¡Díganle a todos que vengan a Jamaica y nos ayuden a reactivar nuestra economía!”

Aunque tomó meses reparar y reabrir Jakes Hotel, Henzell cuenta que apenas unas semanas después de la tormenta abrió un restaurante improvisado para mantener el ánimo y alimentar a los locales. Marika Kessler, CEO de la compañía hotelera Island Outpost, fundada por Chris Blackwell de Island Records, señala que “más de dos tercios de la isla escaparon de los daños de la tormenta y pueden recibir visitantes”. Eso incluye la mítica propiedad frente al mar GoldenEye, cerca de Ocho Ríos, así como Strawberry Hill en las Blue Mountains. Kessler, quien estaba en la isla durante la tormenta, afirma que “el espíritu del pueblo jamaicano devolverá la vida a esta isla”.

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Cortesía de Island Outpost. Una villa en GoldenEye.

Para la parte de la isla que aún se está reconstruyendo, Wauchope señala el portal oficial de ayuda y recuperación del gobierno jamaicano, Support Jamaica, como la fuente más confiable de información, ya que incluye oportunidades de voluntariado y necesidades de donación. También destaca a Project Hope como una organización valiosa para realizar donaciones. La esposa de Scott, Chaday Emmanuel, es cofundadora de Connek Ja, un centro de recursos para la comunidad queer y trans en Jamaica. 

Tanto Wauchope como Scott hablan con reverencia de Rockhouse Hotel, un hotel boutique de 40 habitaciones sobre acantilados volcánicos en Negril, amado tanto por turistas internacionales como por lo que Scott llama “turistas de tierra firme” (es decir, locales). “Lanzarse desde los acantilados al agua es completamente reparador”. La fundación del hotel creó el Fondo de Ayuda del Huracán Melissa, que actualmente reconstruye una escuela pública local que, a pesar de sufrir daños significativos, funcionó como cocina comunitaria y centro de distribución de alimentos.

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Cortesía de Rockhouse Hotel. Villas sobre los acantilados en Rockhouse Hotel.

Otro pueblo favorito es Port Antonio, que ofrece, según Wauchope, “la verdadera y auténtica esencia de Jamaica”. También recomienda probar mariscos frescos en el escondido Soldier Camp Bar & Grill y visitar la Blue Lagoon, cuyas aguas son “tan azules y cautivadoras que bañarse ahí se siente casi espiritual”. Entre los sabores favoritos menciona la salsa picante de Stush in the Bush, una granja orgánica y restaurante en St. Ann Parish, y las empanadas de carne de Devon House Bakery en Kingston. “Están usando algo distinto para la masa y es una locura”, dice Wauchope.

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Gareth Cobran. El comedor de Stush in the Bush en St. Ann Parish.
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Cortesía de Devon House Bakery. Devon House Bakery en Kingston.

Pero, por encima de todo, para experimentar el alma cálida y vibrante del país, Scott insiste: “salgan de los resorts”. Experimenten la música, la gente y el espíritu contagioso en las calles o en un dancehall. “Vayan a una fiesta local, conduzcan y deténganse en cualquier pequeño bar que encuentren en el campo”, señala Scott. “Pidan un Special, que es ron blanco con Ting, un refresco jamaicano de toronja. Y si ven a un ‘jelly man’ al borde de la carretera, compren un coco fresco y helado. Un placer único y reconfortante". (I)

Esta nota se publicó originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos