Sabores únicos

El arte sensorial detrás de un gelato

Conversamos con el maestro heladero Marco Andrade para hablar del arte detrás de este postre.

Por Emilia Palacios Mosquera

Fotografía — Daniel Queirolo

En mi círculo cercano me considero como una “catadora” de helados. Para mí no hay hora, ocasión ni clima erróneo para comerlos y siempre que puedo trato de probar uno nuevo. Aunque sé que esta sí es una profesión real y que muchas personas a lo largo del mundo son expertos sensoriales, que evalúan textura, sabor y aroma. Para mí, el helado me conecta con mi infancia y por eso le tengo tanto aprecio. Me lleva a las tardes después del colegio, cuando esperaba para ir a la tienda y ver qué opciones había. Algo así también sentía Marco Andrade, portovejense de 39 años y creador de la marca Pop 2go, cuya vida hoy está envuelta entre sabores y creaciones.

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Llegó de su ciudad a las oficinas de BAZAAR en Quito. Es un personaje que parece callado al inicio, pero siempre tiene una sonrisa guardada. Cuando hablamos sobre helado e infancia, él recuerda su barrio, a sus dos hermanos y a su familia. Sus favoritos eran los “bolos”, que vendían en funda y las chocobananas de la tienda. Migró a Estados Unidos junto a sus padres cuando tenía 17 años. Allí trabajó y estudió inglés, pero regresó a Ecuador —después de tres años— porque extrañaba su tierra y veía el potencial de crear algo propio. Tras estudiar Gastronomía en la Universidad de Las Américas y una ingeniería en Marketing en Portoviejo, creó su marca Pop 2go en 2018, después de un año de trabajo junto a su esposa Valeria Bellettini, directora comercial y cofundadora.

Inició con el estilo michoacano: helados en forma de paleta, de gran tamaño, que se personalizan frente al cliente con distintas coberturas, baños de chocolate y toppings. Esta propuesta lo hizo crecer a nivel nacional, sumando una oferta de gelato italiano con sabores y productos nacionales. En 2025, Andrade fue convocado para participar en la Copa América del Helado Artesanal, en Argentina. Entrenó seis meses y ganó el segundo reconocimiento más importante: el premio al Mejor Helado de América. Hoy, Andrade sigue creando para ese niño interno y, por esa razón, una de sus últimas invenciones busca que toda la familia se vea incluida.

Fotografía: Daniel Queirolo. 

A inicios de 2025 desarrolló el “primer helado funcional para bebés en el país”. A escala internacional, hay ejemplos que incorporan prebióticos, probióticos, vitaminas, extractos de plantas, entre otros ingredientes. “Analizamos que hay una tendencia de cuidar a los bebés en el tema del azúcar, por lo que decidimos tener una opción a partir de los seis meses”, explica durante la entrevista. La idea es simple: hacerlo lo más puro posible. Andrade se apoya en tecnología de cocción al vacío y en maquinaria importada para concentrar los azúcares naturales de la fruta, potenciar el sabor y evitar la oxidación. Esto le permite lograr una estructura de helado sin recurrir al azúcar común.

Actualmente, tiene sabores como manzana, pera, mango y combinaciones con perfiles de baja acidez que favorecen la tolerancia digestiva de los más pequeños. “La gente puede confundirlo con una papilla —que se procesa y, de ser el caso, se congela—, pero nuestro producto sí es un helado porque cumple con los parámetros y la técnica”. Andrade señala que puede ser una alternativa útil en la dentición.

Fotografía: Daniel Queirolo. 

Esta es solo una de las muchas creaciones de Andrade junto a su esposa y su equipo. Todavía mantiene las paletas con las que empezó, el gelato italiano y una línea de autor donde trabaja sabores inusuales como: sal prieta, maduro asado, pechiche o caña con café. Estas opciones “atrevidas” están disponibles en las vitrinas de sus 16 locales. 

“Para hacer un helado gourmet es fundamental una materia prima de calidad, una buena formulación, una maquinaria adecuada y un maestro que sepa hacerlo”. 

A diferencia de otros, él no depende de la industria ni de la materia prima de Italia. Produce su propia crema tipo Nutella, su chocolate blanco tipo Dubái, sus mermeladas, entre otros insumos. Esas ganas de aprender mueven a Andrade a recorrer el mundo en busca de nuevas técnicas. En estos años ha viajado a Italia, Brasil, Argentina... y todos los meses crea tres nuevos sabores y presentaciones, buscando que cada persona encuentre su favorito, así como él lo hizo de niño y como, probablemente, lo hiciste tú. (I)