Los collares siempre han estado cargados de emoción. Desde dijes en forma de corazón hasta piezas heredadas que pasan de generación en generación. Sin embargo, en los últimos años, el collar evolucionó más que nunca y se convirtió en el medio perfecto para la experimentación y la interpretación. El auge de las marcas independientes de joyería aporta nuevas miradas contemporáneas a esta pieza clásica.
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Al igual que nuestros básicos infalibles —una camiseta blanca y nuestros jeans favoritos—, un collar ofrece múltiples formas de elevar un look, según cómo se lleve. Una sencilla cadena de oro puede sumar una elegancia sobria al estilismo cotidiano, mientras que una pieza más trabajada funciona como el complemento ideal para un conjunto de noche con carácter.
Ya no es necesario esperar a una ocasión especial, ni a que alguien nos regale un collar como símbolo de amor. La joyería se volvió mucho más accesible y, con ello, cambiaron nuestros hábitos de compra.
Existe una proliferación de excelentes marcas especializadas en piezas demi-fine y resistentes al agua, que compiten con estilos de mayor precio en términos de diseño, acabado y durabilidad. Gracias a la amplia oferta disponible, invertir en un collar de buena calidad —de esos que se usan para siempre— es tan sencillo como comprar un nuevo par de zapatos, aunque nos atreveríamos a decir que con un retorno mucho mayor a largo plazo.

Si bien podemos estar especialmente influenciadas por las joyas simbólicas de Margot Robbie durante la gira de prensa de Wuthering Heights, lo cierto es que ya nos inclinábamos hacia compras más conscientes y meditadas. “El hilo conductor es la intención. Las mujeres quieren piezas que se sientan cuidadosamente elegidas, no dictadas por la tendencia”, explica Maddy Sangster, cofundadora de Heavenly London.
Una de las maneras en que Sangster observa esta inclinación es en la preferencia por piedras con “carácter” y diseños que “abracen la irregularidad”, como perlas orgánicas y gemas de moissanita. “Hemos visto que las consumidoras priorizan la longevidad, la versatilidad y la conexión emocional por encima de la novedad”, coinciden Rosanna y Christie Wollenberg, fundadoras de Otiumberg, y señalan que existe un giro hacia piezas con propósito que enmarcan el escote y conectan con nuestras emociones.
Para ofrecer inspiración al elegir tu próxima joya especial, conversamos con varias expertas y fundadoras del sector para descubrir cuáles serán las grandes tendencias en collares de 2026 y más allá.

Cadenas con cierre frontal
¿Cansada de broches diminutos y difíciles de abrochar? Estás de suerte. Las cadenas con cierre frontal intencional se perfilan como una de las siluetas favoritas para 2026 y desplazan a los perfiles delicados y frágiles en favor de un diseño más contemporáneo, casi con inspiración utilitaria.
“Estamos viendo un cambio claro hacia cadenas sofisticadas para el día a día que combinan funcionalidad con integridad de diseño”, comparte Christie Wollenberg, cofundadora de Otiumberg. “En particular, estilos con cierre o broche al frente, donde el sistema de sujeción se convierte en un elemento de diseño intencional en lugar de algo oculto. Estas piezas se sienten modernas, versátiles y fáciles de llevar”.

Engastes east-west
Primero, la silueta east-west conquistó nuestros bolsos de hombro —cortesía de Alaïa— antes de reaparecer como el engaste favorito del momento en anillos de compromiso. Ahora, prepárate para ver este estilo horizontal en el escote durante 2026.
“Las piedras incrustadas en orientación east–west ganan impulso, especialmente en cortes marquise, oval y cushion”, explica Maddy Sangster, cofundadora de Heavenly London.
“Colocar la piedra en horizontal cambia sutilmente cómo se asienta sobre el cuerpo y cómo capta la luz; se siente moderno sin resultar artificioso”.

Metales mixtos
Una tendencia que no muestra señales de desaceleración a lo largo de 2025 y rumbo a 2026 es nuestra inclinación por mezclar plata y oro. “Más que acabados completamente nuevos, estamos viendo un regreso a contrastes de materiales bien pensados. Los diseños en metales mixtos, particularmente la integración de plata en piezas de oro y viceversa, son cada vez más relevantes”, añade Wollenberg, de Otiumberg.
“Estos estilos se sienten modernos, versátiles y reflejan un cambio en el comportamiento del consumidor: quienes tradicionalmente usan plata encuentran más fácil incorporar oro cuando está mezclado, ya que se integra sin esfuerzo a su joyero actual”.

Torque atemporal
Si hay una pieza en la que vale la pena invertir de cara a 2026, es un collar torque de oro. Aunque comenzó a destacar en 2025, su diseño depurado y minimalista le otorga una permanencia que lo consolida como un esencial atemporal para este año y más allá.
“Es escultórico, sobrio y eleva al instante incluso el conjunto más sencillo. A diferencia de las cadenas tradicionales, un torque mantiene su forma e intención: enmarca el escote en lugar de perderse en él —señala Sangster—. En 2026, las mujeres gravitan hacia joyas con propósito y modernidad. No responde a la tendencia, sino al diseño: es la pieza a la que recurres cuando buscas impacto sin exceso”.

Apilado simple
Mientras que los brazaletes contundentes y los cuffs marcan una preferencia por el stacking llamativo en las muñecas, en el cuello la consigna es volver a lo esencial.
“Estamos viendo un alejamiento de las capas pesadas hacia un enfoque más intencional. Un solo collar puede resultar más impactante —ya sea uno con piedra de color, un dije personalizado o una cadena donde la artesanía y el cierre sean el punto focal—”, afirma Wollenberg.
"El ánimo para 2026 es de contención segura: menos, pero mejor”.
Sangster coincide: “En lugar de múltiples piezas compitiendo entre sí, vemos a mujeres que anclan su look con un collar elegido con intención y, si acaso, añaden una segunda capa más suave. El foco está en el equilibrio y la proporción: un estilismo que se perciba instintivo, no excesivamente curado”.

Formas fluidas
La rigidez queda atrás. Este año, el movimiento natural, las formas fluidas y los diseños lúdicos dominarán los perfiles de collares. “Estamos experimentando con texturas onduladas que permiten que las formas y patrones se expresen de maneras nuevas e innovadoras”, comparte Alexia Karides, fundadora y diseñadora de YSSO.

Texturas orgánicas
“El oro de alto brillo sigue vigente, pero ahora se equilibra con textura —explica Sangster—. Cepillados suaves, estrías delicadas y acabados táctiles están regresando, inspirados en la joyería vintage y de mediados de siglo, pero ejecutados de una manera más limpia y contemporánea. Estos acabados hacen que el oro se sienta más cálido y llevable, menos impoluto, más vivido, en sintonía con la forma en que las mujeres desean usar sus joyas hoy”. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.