MILÁN

Neithan Herbert llega a la Milán Fashion Week

El ecuatoriano-mexicano regresa a la ciudad italiana para participar por primera vez en esta pasarela, con una colección inspirada en su madre, la memoria otavaleña y el oficio hecho a mano.

Por Redacción BAZAAR

Harper's — BAZAAR Ecuador

Un año después de presentar "Raíz sin tierra" en Ciudad de México, el diseñador ecuatoriano-mexicano Neithan Herbert Ruiz vuelve a Milán para debutar en el calendario oficial de su semana de la moda. Esta es la ciudad donde estudió moda y donde en 2020 fue finalista de Milano Moda Graduate. El sábado 26 de septiembre presenta "Está anocheciendo en mi vida" para la primavera - verano 2027, gracias a su trabajo junto a Afro Fashion Association y su fundadora, Michelle Francine Ngonmo.

“Antes de entender la ropa como moda, la entendí como refugio.”

Cortesía: Neithan Herbert. Instagram

Si "Raíz sin tierra" era, en palabras del propio diseñador, una vuelta "al origen, a las texturas, a los colores y a los materiales" de su infancia otavaleña; esta nueva colección profundiza en la misma fuente: su madre, Etelvina Pillajo Campo. Herbert ha contado que uno de sus primeros recuerdos es ir cargado en la espalda de Etelvina, envuelto en una manta blanca. Un gesto que atraviesa toda la serie como punto de partida emocional. 

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El nombre viene de la biografía de Frida Kahlo, escrita por Hayden Herrera. La frase "Está anocheciendo en mi vida…" le dio nombre a esa hora que Herbert ya conocía de memoria, el umbral entre el día y la noche en el que los contornos se suavizan. 

De acuerdo a la firma, este nuevo lanzamiento se centra en ese breve estado antes de dormir, cuando el cuerpo sigue presente y la mente empieza a irse a otro lugar. Se mueve entre la protección y la exposición, la vigilia y el sueño, el peso y la transparencia, la memoria y la imaginación. La sábana, la cobija y una madre aparecen como las primeras formas de refugio, y las creaciones siguen el paso del mundo exterior hacia uno interior.

Cortesía: Neithan Herbert. Instagram

Herbert ha sido explícito sobre lo que representa nuestro país en su trabajo. Creció entre dos culturas conviviendo bajo un mismo techo. "En casa teníamos la ecuatoriana y afuera la mexicana", contó en una entrevista pasada con Harper's BAZAAR Ecuador. 

Habla kichwa y llevó el cabello largo hasta los 14 años. Su infancia transcurrió en las ferias interculturales donde su madre vendía artesanías. "Crecí debajo de las mesas", recordó. Esa mezcla de comunidades y tradiciones fue, según él, lo que terminó nutriendo toda su creatividad.

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Su taller está conformado enteramente por mujeres, cinco de ellas compatriotas ecuatorianas. El trabajo hecho a mano también está presente, a través de plisados, fruncidos, nudos. El equipo también adelantó que “en la apertura, cinco mujeres que trabajan en la casa de moda rodean a Etelvina, y una de las costureras se acerca a ajustar y terminar su vestido sobre su cuerpo”. 

Cortesía: Neithan Herbert. Instagram

Con este gesto, las manos que normalmente trabajan lejos de los reflectores —una vez que la prenda ya está terminada— también tienen su lugar en la pasarela, y las ideas de memoria, comunidad y herencia que atraviesan la colección se conectan con el oficio real de coserla. Al final, explican, una tradición se mantiene viva porque alguien sigue haciéndola.

Etelvina, su madre, se soltará el cabello al ritmo de Lido Pimienta, mientras su nieto Dante —hijo de la cofundadora Anga Ruiz— le retira sus joyas en un gesto de traspaso generacional.

La nueva colección crece en escala respecto a la de México (que tuvo 30 looks). Ahora son 32 (21 de mujer, 11 de hombre), con una paleta que "cae con el día" —del blanco de la manta materna, pasando por el dorado de los herrajes, hasta el vino, el rojo y finalmente el negro. Encaje, tul, chiffon, satín, tafeta y cashmere conviven en piezas que envuelven el cuerpo, con espaldas abiertas y siluetas alargadas.

Cortesía: Neithan Herbert. Instagram

El metal también tiene su lugar, casi como si fuera otra tela más. El latón se moldea, se martilla y se termina a mano, pieza por pieza. Hay formas botánicas, referencias lunares y motivos de rosario que aparecen como cuellos, adornos para el cabello y objetos que se llevan sobre la piel. 

Con base en San Miguel de Allende, la marca ha vestido a Adriana Paz en los Premios Óscar y en Cannes, y recientemente abrió su primera flagship y taller propios. Milán, dice el comunicado, abre "el siguiente capítulo de la casa". (I)