PRIMAVERA - VERANO 2027

Este fin de semana Nueva York le apostó a la memoria

Entre el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre, el calendario oficial de la Council of Fashion Designers of America reunió a 15 firmas que, desde la lencería de los años 20 hasta el denim reinventado, coincidieron en un mismo impulso: mirar hacia atrás para vestir lo que viene. Un recorrido por las pasarelas, las texturas y las historias de cada colección.

Por Redacción BAZAAR

Harper's BAZAAR — Ecuador

El calendario ofial de la New York Fashion Week, organizado desde 2014 por la Council of Fashion Designers of America (CFDA), planteó más de 70 desfiles y presentaciones, repartidos en seis días, para septiembre 2026. La temporada, dedicada a las propuestas primavera-verano 2027, se enmarcó bajo una coyuntura particular. Estados Unidos celebra su 250 aniversario, y el organismo lo tomó como punto de partida para hablar del carácter independiente y resuelto de la moda neoyorquina, según Joseph Maglieri, Director Senior de Iniciativas de Fashion Week de la CFDA, en julio 2026.

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A la mitad de este evento de moda, uno de los más importantes del mundo, se concentraron algunas de las pasarelas más esperadas del calendario. El sábado 12 reunió nueve firmas, entre ellas el debut neoyorquino de Conner Ives, la entrega solidaria de Prabal Gurung dedicada a Nepal y el cierre de Khaite con una propuesta romántica, inspirada en la lencería de entreguerras. El domingo 13 trajo otros shows, con la fantasía deportiva de Sandy Liang, la exploración de la memoria mexicana de Campillo y el cierre a cargo de Grace Ling y su ejercicio sobre la dualidad. 

En total, 15 muestras que, pese a sus lenguajes distintos, coincidieron en volver sobre el pasado (la herencia familiar, un ícono country, un libro de fotografías, una inundación reciente) para encontrar ahí el punto de partida de lo nuevo. Alrededor de esas fechas, otros eventos independientes también reclamaron su lugar en la ciudad, aunque es importante no confundirlos con el calendario oficial. Por ejemplo, The Bureau Fashion Week reunió 11 desfiles en Gotham Hall, y hiTechMODA abrió sus puertas al público general en el Edison Ballroom de Times Square. 

Lo que sigue es un recorrido por algunas de las principales firmas del programa CFDA, que desfilaron durante el fin de semana, con todo lo que se vio, escuchó y contó sobre cada pasarela.

Sábado 12 de septiembre

Nardos

La casa fundada y dirigida por Nardos Imam, diseñadora de raíces de África oriental, este año celebró una década de trayectoria. Su presentación primavera-verano 2027 tomó como punto de partida la pintura renacentista y los jardines europeos, cruzados con lo que la propia Imam describió como la vibrante belleza de su herencia. El resultado buscó, en sus palabras, una armonía entre el arte y la naturaleza. Nardos ha construido su nombre en la alta costura nupcial, con un método de trabajo basado en el drapeado fluido, los bordados florales tridimensionales y la corsetería escultórica, técnicas que también atraviesan su línea de ready to wear.

Altuzarra

Joseph Altuzarra recibió a su público en el lobby dorado del edificio Woolworth, sede de su marca desde hace años. El punto de partida de la puesta en escena fue un libro de fotografías sobre Casa Susanna, un refugio en las montañas Catskill donde, entre los años 50 y 60, un grupo de hombres se vestía de mujer en un ambiente de absoluta libertad. Esa misma publicación, cargado de imágenes de alegría y autoexpresión, esperaba a cada invitado sobre su asiento. De ahí nació una idea que giró en torno a tomar prendas masculinas y torcerlas hacia una feminidad exagerada, con color y textura como vehículos de un sentimiento de liberación. Altuzarra describió el ejercicio como una forma de volverse más uno mismo.

Vettese

Le siguió la firma de la diseñadora ítaloestadounidense Kari Vettese, quien se mudó hace poco de Los Ángeles a Nueva York. Fundada en 2022, ha construido su identidad sobre la herencia italiana de su creadora, mezclada con los recuerdos de infancia de una California soleada y feliz. Para esta temporada, Skims, el sello de ropa interior de Kim Kardashian, volvió a actuar como socio oficial del show, que combina piezas de escote profundo, siluetas tubulares y sastrería construida a partir de textiles antiguos junto a materiales de manufactura actual.

Conner Ives

El neoyorquino radicado en Londres, desde que estudió en Central Saint Martins, se presentó por primera vez en el calendario oficial de su ciudad natal, después de haber debutado en la pasarela londinense en 2022. Bautizada como “Across the Pond”, la entrega incluyó una colaboración con la histórica sastrería de Savile Row Gieves & Hawkes, que produjo dos trajes de corte bancario llevados con un aire desalineado, como si se hubiesen puesto de prisa. El resto del desfile combinó fleco de flamenco con estampados de inspiración china, en una suma de referencias que el propio Ives resumió bajo la idea de que todos están invitados a la fiesta.

7 For All Mankind

La marca de denim, fundada en el 2000, presentó la segunda colección de su director creativo, Nicola Brognano. Llegó a la casa procedente de Blumarine y debutó en la pasarela apenas en febrero de este año, en el primer desfile de la historia de la firma. La de esta temporada recuperó la energía del llamado indie sleaze, el espíritu estético de comienzos de los dos mil, con guiños a Kate Moss y a las hermanas Olsen, a través de shorts diminutos y capris. Las prendas de apertura combinaron una camisa de popelina sobredimensionada, con un chaleco de raya diplomática entallado, mientras que los looks de cierre volvieron a lo esencial: un cárdigan azul marino, jeans rectos, botas de cuero negro y una gorra de los Yankees.

Anna Sui

Sui llegó con “Wonderment”, nacida de un hallazgo casual. Mientras buscaba en una vieja edición de revistas internacionales, un peinado de los años 70, la diseñadora se topó con unas pinturas de fantasía del artista Howard Gardiner Cushing, expuestas en una mansión de Newport. Decidió seguir ese rastro. De ahí surgieron referencias al art nouveau, a los cuentos de hadas y a las flores de agua, traducidas en una paleta desteñida de malva, lavanda, rosa viejo, crema y azul denim, sobre encaje, crochet, point d'esprit y satén. Una malla transparente flotó sobre piezas de lencería en tonos fluorescentes.

Tibi

Amy Smilovic celebró los 30 años de su firma con un concepto que no miró hacia atrás en su propio archivo, sino hacia una figura ajena: Dolly Parton. Semanas antes del fallecimiento de la cantante, Smilovic viajó a Nashville para inspirarse, no en su estética, sino en la seguridad con la que Parton habitaba su propia identidad. En la pasarela hubo dos trajes sastre azul marino y un esmoquin de corte canadiense, piezas que a primera vista tenían poco de Parton, hasta que se entendía que lo que Smilovic había tomado de ella era, justamente, esa falta de pretensión. La diseñadora también recordó, entre bambalinas, cómo el fotógrafo Bill Cunningham dedicó alguna vez una página completa del New York Times a sus faldas estampadas con pañuelos, sin saber que todas venían de la misma diseñadora. El desfile cerró con la canción I Will Always Love You.

Prabal Gurung

Gurung tituló su propuesta “Ray of Light” como un mensaje directo a Nepal, su país natal, que todavía se recupera de una inundación catastrófica ocurrida el mes anterior. El desfile abrió con una luz roja que cubrió completamente la Petzel Gallery, una imagen que el propio diseñador describió como el amanecer de un nuevo día, en medios internacionales. Sobre esa base propuso líneas limpias y formas gestuales de inspiración de mediados de siglo, en colores bloque intensos. Mientras las modelos caminaban despacio, en sandalias planas. Incluyó chaquetas de noche con volumen de burbuja y vestidos donde las flores y plumas de una rave se transformaron en bordado de alta costura. Un cruce entre la fiesta y la ceremonia que Gurung defendió como una forma de dejar atrás el exceso de corsetería de las últimas temporadas.

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Khaite

El sábado cerró, para muchos, con el show más comentado de la jornada. La firma de Catherine Holstein, presentada en el enorme y alargado Brooklyn Storehouse, en el Brooklyn Navy Yard. Titulada “Feeling the Romance”, se ancló en siluetas de inspiración en la lencería, entre los años 20 y 40, combinadas con el cuero sigiloso que distingue a la marca, esta vez en proporciones más pequeñas. Las modelos, con el cabello despeinado y voluminoso, llevaron sostenes a la vista, minivestidos que caían deliberadamente de los hombros y camisones amplios. La crinolina, presente en todas las prendas, se convirtió en pequeños cinturones sobre vestidos florales bordados a mano. Kaia Gerber cerró uno de los looks con una falda cuya corsetería trasera fue enteramente trabajada a mano.

Domingo 13 de septiembre

Area

El domingo se presentó la firma del diseñador Nicholas Aburn. Montada en un espacio blanco y austero que, según contó él mismo a publicaciones de moda, recreaba la fantasía de un desfile neoyorquino que imaginaba de niño. Sobre ese fondo, las cuerdas de saltar se transformaron en vestidos gráficos en naranja, blanco y azul eléctrico. Las conchas y las perlas evocaron recuerdos de playa y las plumas se eligieron por la sensualidad con la que se mueven. Uno de los gestos más comentados fue una chaqueta de esmoquin masculino estirada a cinco yardas de tela, confeccionada por el sastre neoyorquino de la vieja escuela, Mr. Ned, que caía en cascada asimétrica hasta el piso.

Sandy Liang

Liang tituló su repertorio como “Sporty Princess”, una idea que nació, contó la diseñadora, de la obsesión de su hijo pequeño con los juguetes deportivos. En la puesta en escena, un castillo de tonos pastel volvió literal esa premisa, mientras la ropa mezclaba telas técnicas y ripstop con tul, encaje, satén y jersey. Entre las piezas hubo chaquetas deportivas con estampado de delfines y riñoneras tácticas en rosa pastel, un cruce entre la infancia, el deporte y la fantasía que ha definido buena parte del trabajo de Liang en los últimos años.

Campillo

Patricio Campillo presentó “In Medias Res” en una locación con vista directa al East River y al puente de Brooklyn, en una selección construida en asociación con Tequila Don Julio. La botella conmemorativa debutó esa misma noche, inspirada en la campaña de Día de Muertos. Campillo, que suele explorar su propia herencia mexicana y la cultura charra, trabajó esta vez sobre la idea de la memoria como una forma de preservar experiencias que naturalmente se desvanecen con el tiempo. El calzado incluyó una colaboración con Mariano Shoes, parte de la asociación portuguesa de fabricantes de calzado APICCAPS, además de piezas realizadas junto a Nike.

Brandon Maxwell

El turno del diseñador tejano, que fundó su marca en 2015 tras años de trabajar como estilista de Lady Gaga, se presentó. Ganador del CFDA Swarovski Award for Womenswear en 2016 y nombrado Diseñador del Año en la categoría womenswear por la misma organización en 2019, Maxwell celebró en 2025 el décimo aniversario de su firma, año en que además lanzó su primera serie de decoración para el hogar, con Pottery Barn. Entre las mujeres que han vestido su firma están Michelle Obama, Meghan Markle y Karlie Kloss.

Todd Snyder

El menswear tuvo su gran cita con Snyder, cuya muestra fue, en sus propias palabras, un viaje por las islas. El moodboard incluyó collares de cuentas y libros sobre el fotógrafo Peter Beard, además de pinturas de tonos melancólicos que terminaron definiendo la paleta: rosa atardecer, amarillo cítrico, verdes que iban de la menta a la botella, y un carmesí intenso como acento dramático. Snyder trabajó con lino liviano mezclado con seda, lana y algodón, en atuendos pensados para resistir el calor sin arrugarse, sobre los arquetipos que ya son parte de su firma, usó pantalones plisados de talle alto, shorts tipo bermuda y sacos de sastrería relajada. El desfile llegó apenas después de que Snyder recibiera, por octava vez, una nominación al premio CFDA al Mejor Diseñador de Menswear, esta vez junto a su antiguo jefe, Ralph Lauren.

Grace Ling

El fin de semana cerró con la diseñadora nacida en Singapur y radicada en Nueva York, conocida por sus obras esculturales realizadas con impresión 3D. Tituló su temporada “Oddities”, un ejercicio construido, según explicó, sobre la dualidad entre dos cosas en conflicto, ya sea la masculinidad frente a la feminidad o la sensualidad frente a la fuerza. Ling, que estudió en Parsons y en Central Saint Martins, y que trabajó antes en casas como Thom Browne y The Row, ha generado una identidad propia que combina la tecnología con el oficio artesanal, y que ya ha vestido a figuras como Becky G en alfombra roja.

Este fin de semana, historias distintas y desfiles conceptualmente diversos. Pero en casi todas, de un modo u otro, apareció la misma pregunta. ¿Qué hacer con lo que ya existe, con la herencia, la memoria o el archivo propio, para convertirlo en algo nuevo? (I).