La ola de calor que estos días azota Europa queda bien reflejada en los looks que las asistentes a la semana de la Alta Costura están luciendo por las calles de París. Si bien siempre hay espacio para la excentricidad de quien decide colocarse una chaqueta cuando los termómetros superan los 38º con el objetivo de atraer los objetivos de los fotógrafos de street style, la mayoría de los invitados prefieren la opción sensata: prendas ligeras, sandalias y, el nuevo accesorio imprescindible, el abanico.

Este accesorio de origen oriental creado 5.000 años antes de Cristo), pero muy vinculado a la tradición española. Valencia es el principal centro de producción de Europa, y es el producto que lidera estos días la lista de complementos indispensables de las fashionistas de pro. La razón, por supuesto, obedece a razones prácticas, pero no renuncia a las estéticas. Dior repartió elegantes abanicos negros a los invitados a su desfile de Alta Costura y, al momento, se convirtieron en una pieza con la que celebrities como Deva Cassel jugaban ante los fotógrafos. Con o sin marca, decenas de invitadas combinaban sus outfits con abanicos bastante minimalistas confirmando que, a menudo, se hace indispensable en nuestros días. Aún más, debido al cambio climático, vivirá un repunte de popularidad y ventas.
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En la semana de la moda masculina celebrada en París hace unas semanas, los abanicos de papel estaban por todas partes y marcas como Dior, Lemaire, Soshiotsuki o Yoke ofrecieron sus propias versiones a los invitados a sus shows para aliviar el calor. A algunos ni siquiera les hacía falta: muchos asistentes llevaban consigo sus propios ventiladores portátiles o dispositivos refrigerantes alrededor del cuello confirmando que lo que hasta ahora era anecdótico, pasará a ser la norma. Cada vez más en el transporte público de grandes urbes como Madrid es común ver a un creciente número de viajeros que tiran de ventilador portátil para sobrevivir a un calor fuerte en vagones que ni siquiera tienen aire acondicionado.

Los ventiladores de mano ya eran muy populares en países asiáticos como China o Japón, pero a medida que los termómetros registran récords históricos, multiplican su popularidad en todo el mundo. Sus búsquedas se han disparado un 60% interanual en Pinterest. Las búsquedas de "mini ventilador bonito" han aumentado un 141% con respecto a junio del año pasado y las de "ventilador eléctrico de mano" un 133%. Si bien en París también se han visto varios, los abanicos han ganado por goleada por su elegancia. Requieren un mayor esfuerzo físico por parte de quien los usa, pero el movimiento de la mano al agitarlos resulta mucho más inspirador en un contexto como la Semana de la Alta Costura parisina.
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Su auge es especialmente interesante para el país. Aunque el abanico no nació en España, este territorio lo convirtió en uno de sus signos culturales más reconocibles. El abanico plegable llegó a Occidente a través de las rutas comerciales con Oriente y, desde la Edad Moderna, pasó de objeto de lujo cortesano a complemento de uso social, artístico y cotidiano. En España encontró un terreno natural por el clima, pero también por una tradición artesanal que lo elevó de utensilio para darle aire de pieza de moda, regalo, souvenir y objeto de colección. Valencia es ,desde el siglo XVIII, el principal núcleo productor, y Aldaia, en su área metropolitana, conserva hoy una concentración singular de talleres y memoria: allí está el Museo del Palmito, dedicado a la artesanía de este accesorio. Sin olvidar, su vinculación con el flamenco añadió color y teatralidad al movimiento de las manos junto al mantón o las castañuelas. Por eso se ha convertido en un icono nacional: práctico contra el calor, artesanal en su fabricación y expresivo sobre el escenario.

En este contexto, los abanicos y los ventiladores prometen convertirse en algo tan útil para incluir en el bolso como los auriculares o el móvil. Y, al generalizarse su uso, también se volverán un símbolo de estatus. Habrá quien querrá invertir en un abanico de Dior de US$ 300 o en uno de Gucci de US$ 500, del mismo modo que no será igual llevar un ventilador del bazar del barrio que uno de Dyson. Teniendo en cuenta que, desgraciadamente, las temperaturas no descenderán en un futuro próximo, las marcas podrán sus esfuerzos en estas categorías de producto haciéndolas cada vez más interesantes también a nivel estético. Solo hay que mirar a las invitadas a la Alta Costura de París para comprobar cómo un simple abanico puede convertirse en el –necesario– protagonista de un look.








Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR España. (I)