María José Castro es una fan de las compras en línea. “Mis amigas siempre me piden ayuda para encontrar cosas en plataformas como Amazon”, confiesa a Harper’s BAZAAR Ecuador. Para ella, el proceso de probarse es el más desgastante. De hecho, desde que Zara tiene su aplicación en Ecuador, esa es la única manera en que Castro adquiere nuevas prendas.
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A través de esta app, puedes subir una foto tuya de cuerpo entero y con ayuda de inteligencia artificial ver cómo luciría en ti la prenda. Castro comenta que utiliza esta función cuando quiere probar outfits más arriesgados. En prendas básicas y cotidianas, ella ya conoce su talla. No obstante, la plataforma también te recomienda el tamaño, según tu historial. Una vez, Zara le sugirió una talla inferior a la que ella adquiere regularmente, pero no le hizo caso. Cuando llegó el paquete, ese pantalón efectivamente le quedó grande.
Aunque el proceso de devolución es sencillo, según Castro, aprendió que las recomendaciones son correctas.
Vemos un auge del uso de la inteligencia artificial en las plataformas de fast fashion. De acuerdo con el portal El Mundo Financiero, el 67 % de las compañías de moda y retail utilizan imágenes generadas o modificadas con inteligencia artificial en sus campañas, catálogos o comercio electrónico. H&M tiene la opción de virtual fitting, que realiza un escaneo corporal a través de un smartphone y espejos interactivos en tienda. Sus vestidores fueron renovados con dos espejos adicionales para alcanzar todos los ángulos del cliente.
ChatGPT también lanzó la función virtual try-on. Esta permite a los usuarios simular cómo les queda una prenda directamente desde el chat utilizando una fotografía personal. Nike, en cambio, a través de un escaneo de tus pies te recomienda el tipo de zapato y la talla correcta. Para los deportistas, es muy importante usar un zapato apropiado a su pisada. Incluso Uniqlo permite subir tus medidas para encontrar la talla.
Según la investigación “La inteligencia artificial ante los retos de la industria de la moda. Beneficios y aplicaciones en la fase de comercialización y marketing”, las tasas de devolución de prendas disminuyeron gracias a la realidad virtual de las plataformas de comercio electrónico. La realidad virtual crea una representación tridimensional del cliente que le permite probarse las prendas que elija de forma virtual. También se ha observado un aumento en la satisfacción del cliente porque los compradores reciben prendas que cumplen sus expectativas, lo que reduce la incertidumbre.
En países como España, donde el sector textil representa un 2,4 % del PIB, el uso de la inteligencia artificial ha sido positivo. La reducción de las devoluciones y el aumento de la satisfacción del cliente contribuyeron a incrementar los ingresos. El 30 % de las ventas online eran devueltas, lo que representaba entre US$ 21 y US$ 46 en costos logísticos, según un estudio de McKinsey y Business Fashion de 2024.
La marca estadounidense Brandy Melville está eliminando los probadores de sus tiendas en Canadá y Estados Unidos justificando que sus clientes jóvenes no se prueban ya sus prendas. Puede ser un tema generacional, ya que mis papás sí disfrutan de probarse una prenda, mientras que yo prefiero verificar cómo me queda en mi casa.
El “Informe del Observatorio de la Generación Z”, elaborado por la Universidad Europea y Prodigioso Volcán, demostró que el 70 % de la generación Z no se prueba la ropa que compra.
Sin embargo, mientras esto pasa con las marcas de consumo masivo, las tiendas de lujo, por su lado, buscan la interacción física con el cliente. Por ello, los probadores de estas marcas son espacios amplios y personalizados. Este tipo de empresas quieren que sus consumidores visiten la tienda y vivan una experiencia, no solo que realicen una transacción.
Patricia Pazmiño recuerda cuando, en la tienda de Chanel en Boston, pudo vivir esta experiencia. Aunque ya han pasado algunos años, sigue siendo inolvidable. “Sentir que, para el personal de la tienda, tu satisfacción es importante no tiene precio”. Pazmiño pudo probarse algunos sets, recibir una copa de champagne y llevarse un detalle para cuando ella decida realizar otra compra. Regresó dos días después, ya que la tienda estaba al lado de su hotel. Aunque su adquisición fue mínima en comparación con todo lo que se probó, la amabilidad y el entusiasmo del personal nunca cambiaron. “Detalles como estos hacen que uno se vuelva fiel y admirador de la marca”, sostiene Pazmiño.
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Los probadores en almacenes lujosos suelen ser de tres a cinco metros cuadrados, casi el doble de los vestidores estándar. Incluso pueden llegar a medir 15 metros cuadrados. El objetivo es que el cliente pueda estar cómodo junto a un asesor y un acompañante. Además, tienen un corredor amplio para que la persona pueda caminar y ver cómo lucen las prendas en movimiento.
Si bien la inteligencia artificial puede mejorar cualquier proceso de compra, hay detalles que no conoceremos hasta que veamos la prenda en persona. En las tiendas ya conocidas resulta más fácil arriesgarse. Sin embargo, el proceso de compra es tan diferente para cada una y, por eso, también debe ser personalizado. (I)