Carolyn Bessette Kennedy no se vestía para convertirse en un ícono de estilo. De hecho, todo lo contrario. Como señala Elizabeth Beller en Once upon a time: the captivating life of Carolyn Bessette-Kennedy, su uniforme minimalista de neutros, camisas blancas y capas negras depuradas era, al menos en parte, estratégico. Una manera de atenuar el frenesí de los paparazis ofreciéndoles la misma imagen una y otra vez. Ella y Carol Radziwill incluso bromeaban con que la repetición quizás haría que las cámaras perdieran interés. No ocurrió así.
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En cambio, ese uniforme se convirtió en su legado. Décadas después, sus looks depurados —una camisa abotonada con jeans, un abrigo negro largo con tacones estilizados— siguen viéndose precisos y actuales. Vanessa Friedman la describió alguna vez como una “ghost influencer” y el término permanece vigente. Cuentas de Instagram catalogan cada uno de sus atuendos; hilos de Reddit debaten los detalles (algunos con tal nivel de precisión que identifican la temporada exacta de pasarela de sus piezas de Yohji Yamamoto o el modelo específico de sus sandalias Prada); y los diseñadores continúan haciendo referencia a la contención que definió su guardarropa. Con la estrenada serie de Ryan Murphy, Love Story, que habla sobre su relación con John F. Kennedy Jr., la fascinación no hace más que intensificarse.
Pero su vigencia no tiene que ver con la nostalgia. Tiene que ver con la naturalidad y la intención. Sabía lo que le funcionaba y lo repetía. Líneas limpias. Sastrería firme. Nada superfluo. Es una sensibilidad que se siente más relevante que nunca si buscas simplificar el acto de vestirte o construir un guardarropa cápsula infalible.
A continuación, ocho de sus conjuntos más perdurables y cómo reinterpretarlos hoy con total actualidad.
Pana para todos los días

En un paseo por su vecindario en TriBeCa, Carolyn Bessette Kennedy simplificó el uniforme de clima frío: suéter negro de cuello alto, pantalones acampanados de pana y mocasines de punta cuadrada. La combinación de un tejido ajustado con una ligera campana aporta forma sin añadir volumen. Un tote oversize suma practicidad, mientras que sus gafas ovaladas afinan el conjunto.
Black tie sin esfuerzo
Uno de sus looks de noche más icónicos tuvo lugar en una gala de 1999 en el Whitney Museum of American Art, donde optó por una camisa blanca abotonada y una falda maxi negra con volantes en lugar de un vestido tradicional. Completó el estilismo con sandalias de tiras y un bolso tipo pouch con cuentas de inspiración art déco. Aunque era conocida por su maquillaje discreto, tenía debilidad por el lipstick, a menudo en un rojo de aire vintage.
Cuando el abrigo es el protagonista
Frecuentemente fotografiada paseando a su perro junto a John F. Kennedy Jr., Bessette Kennedy convirtió un abrigo rojo vibrante en la pieza central de un día gris en la ciudad. El suyo era de Prada. Mantuvo el resto del look en clave minimalista, con básicos negros y jeans boot-cut —un habitual en su rotación—, rematando con botas de tacón ancho.
La armonía del negro y el marrón
Para su primera aparición como señora Kennedy, eligió un knit negro de manga larga, una falda lápiz color beige tostado y botas marrones de punta cuadrada y caña alta, acompañadas de un bolso estructurado de Prada. Se sabía que usaba For Her de Narciso Rodriguez, la fragancia creada por el diseñador detrás de su vestido de novia.
Apostar por el cuero
En otro look perfecto para la ciudad, Carolyn Bessette Kennedy superpuso una camiseta blanca de manga larga bajo un abrigo de cuero, añadiendo una bufanda de shearling para aportar abrigo y textura. Lo combinó con jeans boot-cut y su distintiva diadema carey, una fórmula que, más de 20 años después, sigue sintiéndose vigente.
Noche audaz
Otro ejemplo de su enfoque poco convencional del dress code formal —y de su afinidad por Yohji Yamamoto— fue este vestido negro strapless, ceñido al cuerpo, que lució en 1998 en la gala de la Municipal Art Society. Lo estilizó con guantes de terciopelo y sandalias de tiras, consolidando uno de sus looks nocturnos más recordados. Para un efecto adicional, colocó un brazalete dorado con incrustaciones de piedras sobre los guantes, un gesto llamativo para alguien que normalmente llevaba joyería mínima.
Un giro de leopardo

Introduciendo variación en su habitual combinación de jeans boot-cut y botas de punta cuadrada, Bessette Kennedy salió con un abrigo de leopardo a la rodilla mientras paseaba con su esposo y su perro. Ese abrigo —junto con uno de Prada y un traje de falda de Yohji Yamamoto— se vendió posteriormente en Sotheby’s por un total combinado de US$ 177.600. La diseñadora de Staud, Sarah Staudinger, los adquirió para su colección personal.
Casual pulido
Incluso en sus momentos más relajados, Bessette Kennedy mantenía un aire impecable, anclado en una camisa negra perfectamente usada y pantalones marrones con bolsillos frontales, combinados con mocasines de punta cuadrada. La incorporación de un tote tejido y gafas estrechas demuestra cómo la textura y la proporción evitan que incluso las piezas más simples pierdan fuerza. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.