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Se terminó, por fin. No es un comentario de alivio, sino de cierre, porque con el final de Stranger Things se clausura una experiencia de cultura pop mundial de casi 10 años. La serie que estrenó Netflix el 15 de julio de 2016 se convirtió en un hito de la televisión haciendo lo que mejor sabe hacer en esta época: mirar hacia el pasado y jugar con la nostalgia cruzada con fantasía y ciencia ficción.

Hoy, el final de la serie creada por los hermanos Matt y Ross Duffer, ha significado un justo tributo a los elementos que la misma historia planteó —la niñez, las aventuras con los amigos de la escuela y el colegio, y esa sensación de peligro y misterio que tanto pobló el cine y la tv de los años 80— y una forma efectiva y emocional de decir adiós. Pese a no ser una serie perfecta y con muchos problemas en la trama, el desenlace de Stranger Things no pudo ser más perfecto.

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Porque los héroes vencen al villano que ha movido todo desde los primeros episodios y que recién se reveló en su esplendor en la cuarta temporada: Vecna (Henry Creel) —interpretado con precisión quirúrgica por Jamie Campbell Bower—, pero no pueden enfrentarse contra el poderío de los militares que son, en la historia, esa fuerza siniestra que origina todo el caos que cae sobre el pueblo de Hawkins, en Indiana; mientras buscaban crear el arma perfecta para ganarle la guerra fría a los soviéticos. 

Hay un sacrificio que debe hacerse y que sucede: Eleven, la chica con poderes que movilizó el arranque de la serie —Millie Bobby Brown— tiene que desaparecer de la faz de la Tierra para que los militares no sigan en la búsqueda de seres como ella, para usarlos como referencia para crear otros. 

Ella toma una decisión que rompe el corazón de su grupo de amigos —Noah Schnapp, como Will; Caleb McLaughlin, como Lucas; Gaten Matarazzo, como Dustin; y Finn Wolfhard, como Mike, quien se convierte en el interés romántico de Eleven, a medida que crecen—, pero ofrece un cierre perfecto. La última escena de la serie muestra a los amigos repitiendo una partida de Dungeons & dragons —el juego de rol que fue el germen de la serie, de acuerdo a sus creadores— como se vio al inicio del primer episodio. Y esta partida permite que recordemos de qué se trató Stranger Things, una serie sobre las amistades construidas en los años de descubrimiento del mundo y así ofrece una solución perfecta al dolor que cargan y a la incertidumbre que está por venir porque ya dejaron de ser niños.

Mike usa su imaginación y ficcionaliza el futuro de todos. Como un gesto de esperanza, que él prefiere creer y que el resto acepta como respuesta: Eleven no murió, finge su sacrificio y ahora está viviendo feliz en Islandia, lejos de todo, sin ser un peligro para sus amigos y seres queridos.

Para mucha gente este es un final ambiguo, pero los Duffer han sido claros en la narrativa del episodio y con lo que sucede al final: es la imaginación la que permite resistir la realidad y la que hace posible que la vida siga manteniéndose. Eleven no pudo sobrevivir a lo que sucedió, pero Mike inventa y la deja viva ahí. Es un cierre perfecto para el trauma que él y los otros chicos y chicas han debido sobrellevar.

Pero para algunos fanáticos eso ha sido insuficiente.

La teoría de “La puerta de conformidad”

Esto no es tan sencillo de explicar, pero la síntesis sería que, para algunos de los fanáticos de la serie, quienes no se han sentido satisfechos con el cierre, todavía hay un capítulo adicional que debería estrenarse. Sí, lo que han dado por llamar la teoría de “La puerta de conformidad” —Conformity Gate, en inglés— no es más que ver en pequeños detalles del episodio, pistas de que todo lo que se vio fue falso, que no es la historia real de lo que pasó en la serie.

No tiene sentido, pero hay mucha gente que, con vehemencia y autoridad, están sosteniendo esto, utilizando fragmentos del episodio, capturas de pantalla, errores en la historia —cosas que suceden y diálogos que se contradicen de temporada a temporada— y gestos de los personajes como “pruebas irrefutables” de que lo que se vio no fue el final: los personajes estarían dentro de una invención creada por Vecna y estarían en paz porque lo que viven es la solución necesaria para que ellos estén tranquilos —de ahí lo de “conformidad”—. Es como si algunos fanáticos de Stranger Things estuvieran convencidos de que Mike, Lucas, Will, Dustin, Eleven y los demás están en una especie de Matrix, mientras el villano sigue haciendo de las suyas.

¿El corolario de esta teoría? Que hoy se estrenaría el verdadero episodio final. Algo que no va a pasar, desde luego. La serie ya se acabó y Netflix no ha anunciado nada alrededor de este tema.

No es nada nuevo que fanáticos de una serie o de un producto popular no estén contentos con el cierre de la historia en la que han invertido muchas de sus emociones y pensamientos. Series como Lost, The Sopranos, True Blood, How I met your mother, Seinfield, Dinosaurs, Game of thrones, entre otras, están a la cabeza de programas televisivos con pésimos finales, tanto por críticos como por fanáticos. En ocasiones, esta idea de desenlace que deja cosas abiertas o que no es agradable para todos ha permitido el nacimiento del fanfiction, que es un término que se refiere a historias no oficiales o que no son parte del canon original de la trama. ¿El objetivo? Crear algo nuevo que haga más grande la historia o que genere otro final.

Muchos de estos fanfiction se pueden encontrar en forma de videos en YouTube o como cuentos o novelas en Wattpad. Star Wars es la saga con más fanfiction y, con el uso de Inteligencia Artificial, ahora usan los mismos rostros de los personajes. ¿Esta es la respuesta que tendrán los fanáticos de Stranger Things para lidiar con lo que no les gustó de un final que, en el fondo, es perfecto? Probablemente sí. 

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Su ira quizás se aplaque un poco a través de este camino, porque si bien estamos en una era en la que los reclamos son más públicos y hay gente con tiempo para encontrar pistas en donde no hay nada, las cosas ya están cerradas con Stranger Things. Específicamente con esta encarnación de la serie, porque los hermanos Duffer ya han anunciado la existencia de un spin-off animado con los mismos personajes —con cosas que pasaron entre la temporada 1 y 2— y de otra serie que va a compartir universo narrativo, pero que no tendrá elementos en común con esta. 

Son otros tiempos y el rechazo a las decisiones narrativas de los creadores se mueven por otro lado. No es como sucedió con Sir Arthur Conan Doyle que —en 1893— decidió matar a su gran personaje, Sherlock Holmes, al final de una historia. Lo que siguió fue un tsunami de quejas y rechazos por parte de los fanáticos, quienes llegaron a enviarle cartas a Conan Doyle con amenazas a su vida y a la vida de sus seres cercanos. 

10 años después —y con una oferta editorial impensable para la época, similar a lo que hoy serían US$ 1.6 millones— la presión significó la resurrección de Holmes en una nueva historia. (I)