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Harper's Bazaar Ecuador

En abril 2026, cinco proyectos ecuatorianos viajarán a la semana del diseño de Milán para participar en el Fuorisalone, el circuito donde se concentra la faceta más experimental y vanguardista del evento. Entre ellos destaca una iniciativa quiteña que transforma la naturaleza en diseño: Mush, una marca de biotecnología aplicada al diseño de interiores. Sus creadores —la diseñadora industrial Fátima Arregui y el arquitecto Andrés Neira— jamás imaginaron que su investigación se convertiría en la oportunidad de representar al país en uno de los escenarios más prestigiosos del diseño mundial. 

Fundada en 2019, Mush apuesta por una innovación natural aplicada al interiorismo. Sus espejos, lámparas, esculturas y piezas decorativas nacen de una especie de hongo medicinal llamada reishi, que se alimenta de madera en descomposición. Con este biomaterial, Arregui y Neira moldean objetos que combinan alta estética y sostenibilidad, distinguidos por una paleta cromática que va del blanco al amarillo, del rojo al café. Sus creaciones forman parte de algunos espacios culinarios y turísticos de la ciudad como: Nuum, Go Quito Hotel, Pía Pastelería, el estudio de Adriana Hoyos y, en su momento, el restaurante Quitu Identidad Culinaria.

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El material, que hasta ahora solo se ha desarrollado en Europa y Estados Unidos, está libre de tóxicos y se presenta como una alternativa saludable al polietileno y al gypsum. Para llegar a estas piezas, pasa por un proceso de cuatro fases: selección de la cepa y cultivo del material, modelado, incubación y deshidratado. Todo el ciclo puede tomar entre cinco y nueve semanas, independientemente del peso de la pieza final.

A inicios de febrero lanzaron su quinta colección, Umbral, un conjunto de espejos que representaba su exploración entre arte, materia viva y diseño contemporáneo. 

“Fue un reto en su máxima expresión, incluso después de trabajarlo por tanto tiempo”, reflexiona Arregui.

En esta ocasión presentaron seis modelos que se acompañaron de dos esculturas trabajadas en colaboración con artistas. A finales de este año, la colección se completará con otra cápsula de luminarias. Los precios van desde los US$ 120 hasta los US$ 600, dependiendo del tamaño y de la complejidad de cada pieza. Además del impacto visual y su peso liviano, sus creaciones aportan beneficios ambientales: reducen la huella de carbono, implican un 87 % menos de consumo energético —frente al uso de metales— y contribuyen al ahorro de agua.

Para su debut en territorio italiano, del 13 al 27 de abril, la marca llevará tres piezas emblemáticas: su lámpara Celia, un espejo y una de sus obras de arte llamada Botella de Palanda. Esta última es una interpretación de la vasija ceremonial de cerámica perteneciente a la cultura Mayo-Chinchipe-Marañón, encontrada en Zamora Chinchipe. Esta pieza se convirtió en un hito fundamental para la arqueología al contener partículas de cacao, demostrando que la domesticación y el consumo de este alimento se inició en territorio ecuatoriano.

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Con esta oportunidad de cruzar nuestras fronteras y sus últimas creaciones, Mush desea seguir trabajando con una mezcla entre líneas orgánicas y las figuras geométricas que la caracterizan, pero con una alta carga artística. “Nos fascina crear todo el tiempo y —gracias al último fondo que ganamos— nos interesa desarrollar piezas que transpiren nuestra identidad latina ecuatoriana, enfocada en las fiestas tradicionales”, explica la pareja sobre su nuevo proyecto titulado Hongos Festivos (que verá luz el próximo año). (I)