Es un tiempo que se acomoda a la familia, a la calle, al caos amable que sostiene la vida en nuestras tierras. El reloj latino no marca minutos: marca intenciones.
En Ecuador esas intenciones tienen su propio pulso. “Voy en camino” puede ser salir, estar por salir o seguir aún poniéndote los zapatos. “Ya casi” no es un cálculo: es una promesa afectiva.

La puntualidad aquí no es descuido, es una negociación con el entorno. La ciudad empuja, detiene, desvía y uno aprende a moverse con esa corriente. No vivimos contra el tiempo, sino con él.


Por eso “cinco minutos” no son literalmente cinco minutos. Son un espacio emocional, una suavidad cultural que admite curvas, pausas y desvíos. Un recordatorio de que, en nuestra forma de vivir, nada avanza en línea recta: todo sigue su propio ritmo. (I)

*Creditos
Dirección creativa y estilismo: Charlotte Iavarone. Fotografía: Andrés Franco. Peinado y maquillaje: Karen Romero y Paula Castillo. Modelos: Yamila Vanil, Natasja Lagerweij y Emily Calderón. Retoque digital: César Illapa.