Películas Navideñas

Hay una gran diferencia entre las películas que se centran en Navidad y aquellas en las emociones e ideas que representan esta época del año. Casi siempre suelen ser comedias ligeras —a veces un poco más profundas como Love Actually o The Family Stoneo con ciertos momentos dramáticos que se enfocan en lo maravilloso de la familia, el amor, las relaciones y la buena voluntad que se pone de manifiesto a fines de diciembre.

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Sin embargo, también hay otro tipo de filmes que se ambientan en Navidad, suceden —al menos una buena parte de su metraje— en esos días y ese hecho tiene mucha importancia en la historia. A veces han sido objeto de discusión durante años, pero lo cierto es que no hay forma de negar que estas películas sean navideñas, aunque vayan por un lado distinto al tradicional. Aquí, cinco ejemplos.

Duro de matar (1988), de John McTiernan

La clásica discusión sobre si Duro de matar es o no una película de Navidad está saldada; incluso a pesar de que hace pocos días Macaulay Culkin dijera que no podía serlo. Duro de matar sí es una película navideña porque es la misma celebración la que permite el desarrollo de los acontecimientos. John McClane —el siempre increíble Bruce Willis— es un detective de Nueva York que aprovecha las vacaciones de esas fechas para ir a Los Ángeles y acercarse a su esposa, de quien está separado. Es determinante que sea esos días, ya que McClane aprovecha el tiempo libre para la reconexión. Algo que también hacen los villanos del filme, que tratan de tomar partido de que la gente está en otra y que la policía no los molestará porque hay cosas más importantes, para cometer el robo perfecto. No existe ninguna otra festividad que permita el tiempo y las condiciones para que algo así suceda; así que, sin Navidad, no hay Duro de matar. La secuela, Duro de matar 2, de 1990, y dirigida Renny Harlin, mantiene la misma relación con la Navidad. Así que, al menos las dos primeras entregas de la saga son navideñas.

Batman Returns (1992), de Tim Burton

Aunque Michelle Pfeiffer —que hace Gatúbela aquí— haya dicho en una reciente entrevista que Batman Returns no puede ser una película navideña, lo cierto es que lo es. En esta fantasía de superhéroes, dirigida por Tim Burton, la Navidad tiene mucho que ver con la llegada del archienemigo de Batman, el Pingüino —un Danny DeVito completamente desquiciado—, porque le permite ordenar sus ataques desde cierto anonimato y poner en jaque a Ciudad Gótica, mientras el Caballero de la Noche intenta detenerlo. El frío de esa época —que ayuda a los pingüinos a ser parte del entramado—, la nieve y los regalos navideños son parte fundamental de una historia en la que toda la buena voluntad se contrapone a la oscuridad y a lo doloroso que hay por debajo de esta aventura que, para ser de 1992, tiene un tono que difícilmente se ha repetido.

Iron man 3 (2013), de Shane Black

Si hay una característica que se suele repetir en la mayoría de las películas escritas y dirigidas por el estadounidense Shane Black es que las sitúa en Navidad. Él tiene una razón para eso y se la dio a Entertainment Weekly en 2016: se trata de buscar algo hermoso en medio de todo el caos. Y en 2013 puso eso en juego en su única incursión en el universo de Marvel con Iron Man 3 —que dirigió por insistencia de Robert Downey Jr., con quien ya había trabajado en Kiss Kiss Bang Bang, de 2005, que también pasa en Navidad—. Tony Stark está teniendo constantes ataques de pánico luego de los acontecimientos de la primera Avengers y eso, unido al hecho de estar sucediendo en esta época del año, en la que suelen darse mayores casos de depresión, hace que esta aventura se sienta siempre cuesta arriba. Esto le da una profundidad impresionante al personaje; tanto que quizás sea el filme de Iron man menos favorito de la gente, porque no se centra en el heroísmo fuera de este mundo: lo que hace Black es mostrarnos cómo a pesar de los problemas, ser superhéroe es hacer lo que se debe hacer para ayudar a otros a pesar de uno mismo y sus problemas. No hay nada más navideño que eso.

Edward Scissorhands (1990), de Tim Burton

Quizás se podría decir que es una película navideña dentro del concepto que Burton maneja sobre esta fecha. A diferencia de lo que sucede en Batman Returns, donde la festividad asienta la historia y sus acontecimientos; en Edward Scissorhands es como si el personaje central —interpretado por un muy joven Johnny Depp— inventara la Navidad en ese pueblo de fantasía y la redefiniera como un espacio en el que a pesar de la soledad y de la incomprensión del mundo exterior, siempre hay terreno para la creación de belleza y hermosura. Es Edward quien empieza a hacer esculturas de hielo con sus dedos en forma de tijera y así crea la nieve, algo que nunca había pasado en ese lugar —ni que es parte de nuestra idea de Navidad en Ecuador, pero la podemos entender—. La escena cuando él esculpe y Kim —Winona Ryder— baila en medio de los copos de nieve es absolutamente maravillosa.

Lethal Weapon (1987), de Richard Donner

Este filme tiene un guion de Shane Black, entonces eso puede dar una idea sobre el sentido que tiene la Navidad. Si bien es una película de acción —que hizo de la dupla Mel Gibson y Danny Glover estrellas en todo el mundo—, que inicie con la canción Jingle Bell Rock, de Bobby Helms, no solo pone el ambiente en nuestra cara, sino que da una pista de por qué hay que considerarla navideña. El personaje de Martin Riggs —Gibson— está completamente roto y lo primero que se ve de él en pantalla es un intento de suicidio, algo que lastimosamente es muy común en esta época. Al final, luego de todo lo que sucede, Riggs encuentra en la familia de su nuevo compañero un espacio seguro y eso hace brillar una de las ideas y emociones más fuertes de la Navidad: si bien es una época dura para muchos, el apoyo de los otros es importante. (I)